Tres enigmas cósmicos,
una respuesta audaz
NewScientist.com |
 |
El
concepto de los agujeros negros introduce ciertas paradojas
físicas como la detención del tiempo y
la pérdida de información que no tienen
hasta hoy una explicación convincente. En este
sentido, la idea que propone la existencia de “estrellas
de energía oscura” en lugar de los famosos
agujeros negros, evitaría tener que lidiar con
estas incómodas dificultades, a la vez que explicaría
la energía y la materia oscuras del Universo. |
|
|
 |
a energía
oscura y la materia oscura, dos de los misterios más grandes
a los que se enfrentan los físicos, podrían ser las
dos caras de una misma moneda. Un nuevo tipo de estrella, todavía
sin descubrir, podría explicar ambos fenómenos y, a
su vez, eliminar a los agujeros negros del léxico de la cosmología.
La audaz idea proviene de George Chapline, un físico del Laboratorio
Nacional Lawrence Livermore en California, y el Premio Nóbel
Robert Laughlin de la Universidad de Stanford y sus colegas. En 2006,
durante una reunión científica celebrada en Santa Bárbara
(California) para discutir diversos temas relacionados con la gravedad,
Chapline sugirió que los objetos que hasta ahora se consideraban
como agujeros negros, podrían ser en realidad estrellas muertas
formadas a partir de un oscuro fenómeno cuántico. Estas
estrellas podrían explicar tanto a la energía oscura
como a la materia oscura.
Esta radical propuesta evitaría algunos problemas fundamentales
planteados por la existencia de los agujeros negros. Uno de estos
problemas surge de la idea de que una vez que la materia atraviesa
el “horizonte de sucesos” de un agujero negro –la
superficie más allá de la cual ni siquiera la luz puede
escapar– será destruida por la “singularidad”
del espacio-tiempo en el centro del agujero negro. El hecho de que
la información sobre la materia se pierda para siempre, entra
en conflicto con las leyes de la mecánica cuántica,
las cuales establecen que la información nunca puede desaparecer
del Universo.
Otro problema es que la luz de un objeto que cae en un agujero negro
se “estira” tan dramáticamente por la enorme gravedad
que impera allí, que los observadores alejados verán
al tiempo congelarse: el objeto parecerá detenido para siempre
en el horizonte de sucesos. Esta congelación del tiempo también
viola la mecánica cuántica. “Por algún
tiempo la gente ha estado incómoda con estos problemas, aunque
confiaban en que algún día los iban a resolver",
dice Chapline. “Pero eso no ha ocurrido y estoy seguro de que
cuando los historiadores miren hacia atrás, se preguntarán
por qué la gente no cuestionó estas contradicciones”.
Mientras buscaban formas de evitar estas paradojas físicas,
Chapline y Laughlin encontraron algunas respuestas en un fenómeno
sin relación: el bizarro comportamiento de los cristales superconductores
cuando éstos experimentan algo llamado “transición
de fase cuántica”. Se predice que durante esta transición,
el spin de los electrones en los cristales fluctúe tremendamente,
pero esto no está corroborado por las observaciones. En lugar
de ello, las fluctuaciones parecen frenarse, e incluso detenerse,
como si el propio tiempo se hubiera frenado. “Fue cuando
tuvimos nuestra epifanía”, dice Chapline. Él y
Laughlin se dieron cuenta de que si una transición de fase
cuántica ocurría en la superficie de una estrella, frenaría
el tiempo y la superficie se comportaría exactamente como el
horizonte de sucesos de un agujero negro. La mecánica cuántica
no sería violada, ya que en este escenario el tiempo nunca
se detendría completamente. “Empezamos con efectos realmente
observados en el laboratorio, lo cual –pienso– le da más
credibilidad (a nuestra propuesta) que la que tienen los agujeros
negros”, dice Chapline.
Con esta idea en mente, ellos –junto con Emil Mottola del Laboratorio
Nacional Los Álamos en Nuevo México, Pawel Mazur de
la Universidad de Carolina del Sur en Columbia y otros colegas–
analizaron el colapso de estrellas masivas en una forma que se evitaba
incurrir en violaciones de la mecánica cuántica. En
efecto, en lugar de agujeros negros su análisis predice una
transición de fase que crea una delgada cáscara cuántica
crítica. El tamaño de esta cáscara está
determinado por la masa de la estrella y, crucialmente, no contiene
una singularidad del espacio-tiempo. En lugar de ello, la cáscara
contiene vacío, exactamente como el vacío del espacio
libre que contiene su propia energía. A medida que la masa
de la estrella colapsa a través de la cáscara, se convierte
a energía que contribuye a la energía del vacío. |
|
Los cálculos del equipo demuestran que la energía
del vacío en el interior de la cáscara tiene un poderoso
efecto antigravitatorio, exactamente como la energía oscura
que parece estar provocando que el Universo se expanda a ritmo creciente.
Chapline ha denominado a los objetos producidos de esta manera como
“estrellas de energía oscura”.
Se podría pensar que este efecto antigravitatorio haría
explotar a la cáscara de la estrella, pero cálculos
realizados por Francisco Lobo de la Universidad de Lisboa (Portugal)
han demostrado que las estrellas de energía oscura estables
pueden existir para un número de modelos diferentes de energía
del vacío. Y es más, las cáscaras de estas estrellas
estables estarían ubicadas cerca de la región donde
se formaría el horizonte de sucesos de un agujero negro.
“Las estrellas de energía oscura y los agujeros
negros tendrían idénticas geometrías externas,
por lo que será muy difícil diferenciarlos”, añade
Lobo. “Todas las observaciones usadas como evidencia de agujeros
negros –la atracción gravitatoria que éstos ejercen
sobre otros objetos y la formación de discos de acreción
de materia alrededor de ellos– también podrían
servir como prueba de las estrellas energía oscura”.
Eso no implica de que sean totalmente indistinguibles. Mientras que
los agujeros negros supuestamente tragan todo lo que cruza el horizonte
de sucesos, las cáscaras cuánticas críticas son
una vía de doble sentido, dice Chapline. La materia que cruza
de cáscara cuántica se desintegra, pero la antigravedad
debería devolver algunos restos al exterior. Además,
las partículas quark que crucen la cáscara deberían
desintegrarse liberando positrones y rayos gamma, los cuales deberían
emerger de la superficie. Esto podría explicar el exceso de
positrones que se observa en el centro de nuestra galaxia, en la región
donde hasta ahora se estima que existe un agujero negro supermasivo.
Los modelos convencionales no pueden explicar adecuadamente estos
positrones, dice Chapline. Él y sus colegas también
han calculado el espectro de energía de los rayos gamma liberados.
“Es muy similar al espectro observado en los estallidos de rayos
gamma”, dice Chapline. El equipo también predice que
la materia que caiga en una estrella de energía oscura calentará
a la misma, haciéndola emitir radiación infrarroja.
“A medida que los telescopios mejoren en la próxima década,
seremos capaces de buscar esta radiación” dice Chapline.
“Es una teoría que debería ser demostrada de alguna
forma en cinco o diez años”.
El experto en agujeros negros Marek Abramowicz, de la Universidad
de Gotemburgo (Suecia) acepta que la idea de las estrellas de energía
oscura merece ser considerada. “Realmente no tenemos pruebas
de que existen los agujeros negros”, dice. “Es una alternativa
muy interesante”.
La consecuencia más intrigante de esta idea tiene que ver con
la intensidad de la energía del vacío en el interior
de la estrella de energía oscura. Esta energía se relaciona
con el tamaño de la estrella, y para una estrella tan grande
como nuestro Universo la energía del vacío calculada
dentro de su cáscara cuántica coincide con el valor
de la energía oscura estimado hoy en el Universo. “Es
como si estuviéramos viviendo dentro de una estrella de energía
oscura gigante”, dice Chapline. Todavía no hay, por supuesto,
ninguna explicación de cómo podría haber surgido
una estrella del tamaño del Universo.
En el otro extremo de la escala de tamaños, pequeñas
versiones de estas estrellas podrían explicar la materia oscura.
“El Big Bang habría creado a partir del vacío
una enorme cantidad de pequeñas estrellas de energía
oscura”, dice Chapline, quien trabajó en esta idea con
Mazur. “Nuestro Universo está impregnado por la energía
oscura, con diminutas estrellas de energía oscura desparramadas
por todos lados”. Estas pequeñas estrellas de energía
oscura se comportarían como partículas de materia oscura:
su gravedad atraería la materia de las cercanías, pero
aparte de eso serían invisibles.
Abramowicz dice que sabemos muy poco sobre la energía oscura
y la materia oscura como para juzgar la idea de Chapline y Laughlin,
pero por lo pronto no la descarta. “Al menos podemos decir que
la idea no es imposible”. |
 |
Fuente: Zeeya Merali / NewScientist.com
Versión en español: Wilfredo Orozco |
| |
| Mendoza, Argentina, 19 de Setiembre de 2008. |
|