Personalidades: Adriana C. Ocampo Uría
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C. Ocampo Uría es investigadora senior de la Agencia Espacial
Europea (ESA) desde 2002, efectuando investigaciones en planetología
comparativa y trabajando en las misiones Mars y Venus Express de ESA.
Ella también es investigadora en el Instituto de Tecnología
de California, y el Jet Propulsion Laboratory (Caltech/JPL), donde
trabaja desde 1973. En 1998 fue seleccionada como Ejecutiva de Programa
para trabajar en la Oficina Directiva de la Administración
Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) en Washington
D.C. Durante su trabajo en esta oficina de NASA, fue responsable del
programa de ciencias espaciales con colaboración internacional
del Centro Espacial Goddard. Las misiones que dirigió incluyeron
cooperaciones con la Agencia Espacial Europea (ESA), la Agencia Espacial
Rusa (RKA), la Agencia Espacial Argentina (CONAE), el Instituto Japonés
del Espacio (IKI), la Agencia Espacial Francesa (CNES), etc. Como
Ejecutiva de Programa fue responsable del desarrollo, integración,
implementación y el presupuesto para estas misiones con presupuestos
de cientos de millones de dólares (i.e. CLUSTER, XMM, INTEGRAL,
ASTRO-E, MAP, SWIFT). Ella también trabajó en la Oficina
de Relaciones Exteriores de NASA como especialista en relaciones internacionales
en ciencias espaciales con Rusia (y los países independientes
de la antigua Unión Soviética), España y Portugal
desarrollando y negociando acuerdos. Durante su ejercicio en las Oficinas
Directivas de NASA también trabajó en la Oficina de
Ciencias de la Tierra en la División Investigación y
Mitigación de Peligros Naturales como científica que
actuó como enlace entre la NASA y la CONAE para el Satélite
Argentino Científico-C (SAC-C).
Ocampo completó su Licenciatura en Ciencias Geológicas
en la Universidad Estatal de California con énfasis en Ciencias
Planetarias. Y su Maestría en Ciencias Geológicas en
la Universidad Estatal Northridge de California, EE.UU. con una tesis
sobre el cráter de impacto de Chicxulub. Ella se encuentra
completando su trabajo de doctorado en la Universidad Vrier de los
Países Bajos.
Nacida en Colombia y crecida en la Argentina, vivió en los
Estados Unidos por 30 años y ahora reside en Holanda. Comenzó
a trabajar para la NASA en JPL de Caltech (Centro de excelencia para
la exploración del Sistema Solar) desde 1973. Trabajó
en la misión Viking para Marte como parte del Equipo de Imágenes.
Como miembro de este equipo tuvo la responsabilidad de planear las
secuencias y los análisis de datos de imágenes de Marte,
específicamente planificando las observaciones de las lunas
Fobos y Deimos y buscando un anillo y otros satélites alrededor
de Marte. Este trabajo culminó en una publicación de
NASA del Atlas de Fobos, que fue usado para planear la misión
rusa hacia Fobos hacia aquella luna.
Durante la Misión Voyager a los planetas gigantes, trabajó
en el Equipo de Navegación y Planeamiento la cual incluyó
el desarrollo de las efemérides de Saturno. Ella también
trabajó en el Laboratorio de Procesamiento de Imágenes
Multi-Misión del JPL donde desarrolló experiencias en
el procesamiento de imágenes aplicadas a la Tierra y sensores
de percepción remota. Trabajó en el Equipo de Operaciones
de la misión Galileo, como coordinadora científica del
Espectrómetro de Mapeo del Infrarrojo Cercano (NIMS). NIMS
es un instrumento a bordo de la misión Galileo a Júpiter.
Como Coordinadora Científica de la misión Galileo, Adriana
fue responsable de planear las observaciones científicas de
Europa, la secuencia y el análisis de datos. También
trabajó como científica representante del Espectrómetro
de Emisiones Térmicas (TES) para la misión Mars Observer.
Dentro de esta misión trabajó como científica
representante Inter-Disciplinaria. Fue también co-investigadora
en dos propuestas Discovery: la Hermes para explorar el planeta Mercurio
y en el Mapeador Io-Europa para las lunas de Júpiter.
Adicionalmente a su trabajo con misiones planetarias, la Sra. Ocampo
ha efectuado investigaciones del cráter de impacto Chicxulub
desde 1988. Ella fue la primera en reconocer que un anillo de depresiones
o "cenotes" encontrados en la península de Yucatán
estaban relacionados con el cráter de impacto enterrado. El
impacto de Chicxulub causó la extinción de más
del 50% de las especies de la Tierra, incluyendo a los dinosaurios,
al final del período Cretácico (hace 65 millones de
años). Ella recibió apoyo de NASA para continuar su
investigación sobre los efectos del impacto en la biosfera
de la Tierra y los mecanismos de extinción. En Belice en 1991,
descubrió los únicos afloramientos conocidos del manto
de eyección del impacto Chicxulub. Ella ha dirigido tres expediciones
geológicas a Belice (Enero 1995, Enero 1996 y Enero 1998),
patrocinadas por la Sociedad Planetaria (TPS), para estudiar esos
depósitos de eyección. Estos afloramientos están
probando ser importantes en la ampliación del conocimiento
sobre los efectos de estos eventos en la historia de la Tierra. En
1996 fue co-líder de la Expedición TPS en Gubbio, Italia
para perforar en el sitio del descubrimiento de la capa del límite
K/T.
Ha dado muchas conferencias científicas (en inglés y
español) sobre sus investigaciones de Chicxulub incluyendo
Stanford (1995), Caltech (1995), Universidad de California Berkeley
(1995), Universidad de Reno (1996), el Instituto de Normalización
y Tecnología (1997), el College de Santa Mónica (1997),
Universidad de Oregón (1998), Conferencia Anual de la Dirección
de Vuelo del Centro Challenger (2000), Conferencia ESLAB de ESA (2002),
y numerosos otros simposios científicos.
En Septiembre de 1997 ella organizó un curso en Ciencias Planetarias
en la ciudad de México para países en desarrollo bajo
el patrocinio de la Sociedad Planetaria. Este prototipo probó
ser tan exitoso que las Naciones Unidas, junto con la Agencia Espacial
Europea y la Sociedad Planetaria, han conducido en forma unida Talleres
similares en Costa Rica y Colombia (1992), Nigeria (1993), Egipto
(1994), Sri Lanka (1996), Alemania (1994), Honduras (1997), Jordania
(1999), Francia (2000), Mauricio (2001) y Argentina (2002).
Ella cumple una función muy importante en el desarrollo y el
formato de estos Talleres y a través de ellos en ayudar a fomentar
la cooperación científica y educativa en Ciencia Espacial
entre los países en vías de desarrollo y desarrollados.
La Sra. Ocampo fue una principal organizadora de "La Conferencia
Espacial de las Américas (CEA): Prospectos en Cooperación",
que fue realizada entre el 12 y el 16 de Marzo de 1990, en Costa Rica.
El objetivo de la Conferencia, que fue desarrollada en conjunto con
las Naciones Unidas, fue fomentar la cooperación en las áreas
de ciencia y tecnología para usos pacíficos del espacio
entre los países panamericanos para mejorar la calidad de vida.
Continuando este esfuerzo participó en la organización
de la Segunda Conferencia Espacial de las Américas que tuvieron
lugar en Chile en Abril de 1993, en la tercera conferencia en Uruguay,
en Noviembre de 1996 y en la IVCEA en Cartagena, Colombia en Mayo
de 2002. Ella continúa trabajando en este esfuerzo como parte
de un consejo internacional de asesores.
Ocampo fue miembro de la Junta Directiva de la Sociedad de Ingenieros
Hispanos (SHPE) por cinco años, primero como secretaria nacional
y luego como vice-presidenta nacional por dos términos consecutivos.
Ella también presidió la junta del Comité de
Asuntos Internacionales de SHPE, que estableció programas técnicos
de cooperación e intercambio universitario estudiantil entre
los Estados Unidos y México.
Es miembro del Consejo Asesor de la Sociedad Planetaria, una organización
mundial sin fines de lucro, que apunta a diseminar los últimos
resultados científicos y a promover el entusiasmo del publico
en la exploración planetaria.
Ella es miembro de la Asociación de Mujeres en Geociencias,
la Asociación de Geofísicos de Latinoamérica
(ALAGE), la Sociedad Latinoamericana de Percepción Remota (SELPER),
el Instituto Americano de Aeronáutica y Astronáutica,
la Sociedad de Mujeres Ingenieras en la cual es una gran impulsora
del "Programa Sombra" (que es un programa para ayudar a
chicas jóvenes a tener modelos a seguir para carreras técnicas
y científicas), y muchas otras asociaciones profesionales.
Fue miembro del Consejo Asesor para mujeres del JPL que se reporta
directamente al Director del JPL. Como voluntaria de la Oficina de
Educación e Información Pública de JPL, ha representado
a NASA-JPL en varios encuentros en inglés y en español
localmente y en el exterior promoviendo la ciencia espacial y la ingeniería.
En 1992 fue premiada Mujer del Año en Ciencia por la "Comisión
Femenil" de Los Ángeles. En 1994 ella fue la única
científica seleccionada por JPL para representar al Laboratorio
en la Conferencia de Liderazgo para Mujeres en Ciencia en Washington
D.C. Ella ha sido presentada en el "Calendario de Orgullo Latino",
en varios libros incluyendo "Interacciones Científicas",
"Editores Paramount para la Educación", y en "Mujeres
de Esperanza / latinas Abriendo Camino" (video y póster)
las cuales son todas publicaciones de educación.
Ella fue seleccionada como figura mentora para el libro de las Girls
Scout "Recetas para el Éxito" y también ha
contribuido en un libro de texto de Geometría y Matemáticas
usando la nave Galileo como un método de aprendizaje (publicado
por Mcdougal Littell, Houghton Mifflin Publishing CO.). En Noviembre
de 1996, fue galardonada con el Premio del Consejo Asesor para Mujeres
del JPL por trabajos de divulgación y comunitarios. En Septiembre
de 1997, recibió un premio de ciencia y tecnología de
la Federación Chicana por su contribución a la Ciencia.
En 1998 le pidieron que representara a NASA en el Consejo Asesor Internacional
de "Abrace el Espacio".
En 2002 fue seleccionada para participar como ejemplo en la serie
de ciencia "Space Geologist" de Wonderwise galardonada por
su impacto educacional. En Noviembre del mismo año fue seleccionada
por la revista Dicovery entre las 50 mujeres más importante
en la ciencia.
En julio 2003, le fue otorgado el premio Orquídea de Colombia
en Ciencia. A partir del año 2004, la Dr. Adriana Ocampo retomó
sus actividades en NASA HQ (Washington D.C.).
Adriana Ocampo es una estudiante de piloto de aviación y ha
aplicado para especialista de misión en el transbordador con
NASA.
[ir entrevista a Adriana C. Ocampo por el Diario
El País de Cali, Colombia] |
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| Sobre
el Cráter de Chicxulub |
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El
impacto que originó el cráter de Chicxulub,
hace 65 millones de años, generó una fuerza
equivalente a la detonación de cinco millones de bombas
atómicas, de acuerdo con modelos reportados en la literatura
para bólidos de 10 kilómetros de diámetro.
La liberación de esta energía ocasionó
la evaporación del meteorito. Una devastadora onda
de choque, terremotos de magnitud inusualmente alta, y tsunamis
(maremotos) de cientos de metros fueron efectos inmediatos
del impacto, seguidos por aludes de lodo y fragmentos de roca
lanzados hasta la porción superior de la atmósfera,
formando una cortina de gas, tectitas (esferas vítreas),
fragmentos de roca fundida, fragmentos microscópicos
de cuarzo alterado y bloques de diversas rocas, cuyo tamaño
varió de micras a cientos de metros.
La mayoría de los cuerpos interplanetarios son ricos
en iridio, metal escaso en la corteza terrestre y que constituyó
la clave para que Walter Álvarez y colaboradores intuyeran
en 1980, que un bólido de 10 kilómetros de diámetro
impactó la Tierra hace 65 millones de años,
provocando un cráter de aproximadamente 200 kilómetros
de diámetro.
Los afloramientos de rocas expulsadas a raíz de impactos
meteoríticos son sumamente raros en nuestro planeta.
Erosión, tectónica y sedimentación causan
que los cráteres y los depósitos asociados sean
deformados, sepultados o generalmente borrados por completo.
Por esta razón, en 1995 la Sociedad Planetaria de Pasadena,
California, organizó una excursión a Isla Albión,
bordeada por el Río Hondo en la frontera entre México
y Belice, en donde Adriana Ocampo y Kevin Pope habían
reportado la ocurrencia de capas de roca de naturaleza inusual,
posiblemente asociadas al impacto que formó al cráter
de Chicxulub.
Por encima de rocas que contienen fósiles de moluscos
y crustáceos, diagnósticos para el último
piso del Periodo Cretácico, denominado Piso Maastrichtiano
(71 a 65 millones de años atrás), se encuentra
una capa de un metro de espesor, conteniendo gran cantidad
de esférulas de arcilla y dolomita.
Estas esférulas han sido interpretadas como vidrio
alterado (tectitas) y fragmentos de roca envueltos por la
matriz de un flujo de alta temperatura y presión. Por
encima de esta capa, denominada "capa de esférulas",
se encuentra la "capa de diamictita", de 15 metros
de espesor y caracterizada por la presencia de bloques de
roca de diversa índole, que frecuentemente presentan
estrías multidireccionales, e incluso incrustaciones
de fragmentos de otras rocas, que sugieren transporte a grandes
velocidades.
Algunos bloques alcanzan hasta siete metros de diámetro
y se encuentran cubiertos por una costra de arcilla, evidencia
del transporte de estos grandes bloques. En esta misma capa
se encontró cuarzo de choque, así como esférulas
alteradas.
El espesor original de los depósitos eyectados del
impacto se desconoce, pues la erosión ha actuado en
la región a lo largo de millones de años.
El estudio de estos depósitos ha permitido tener una
visión de los instantes que siguieron al impacto, con
fragmentos de roca transportados a velocidades supersónicas,
bajo condiciones de presión y temperatura que alteraron
su forma y composición.
Hasta el momento, las rocas de Isla Albión constituyen
el único registro de una cubierta continua de depósitos
asociados a un cráter de diámetro superior a
los cien kilómetros.
Futuros estudios, aunados al análisis de las rocas
recuperadas del cráter por medio de perforaciones,
permitirán entender con mayor certeza el escenario
que probablemente ocasionó la segunda extinción
más grande en la historia de La Tierra.
Francisco J. Vega
Instituto de Geología-UNAM
Academia Mexicana de Ciencias |
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Sobre
la luna Fobos |
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Fobos (miedo) es una luna de Marte y recibe su nombre de uno
de los ayudantes de Marte, dios romano de la guerra. Fobos
es un cuerpo oscuro que parece estar compuesto en superficie
por materiales de tipo C. Es similar a los asteroides de tipo
C (condritas carbonáceas negruzcas) que existen en
el cinturón de asteroides exterior. Algunos científicos
especulan que Fobos, y la otra luna de Marte, Deimos, son
asteroides capturados. Sin embargo, otros científicos
apuntan evidencias que contradicen esta teoría. Fobos
presenta unas manchas estriadas que son probablemente fracturas
causadas por los impactos que dieron lugar a los grandes cráteres
de esta luna. Esta imagen fue tomada por el Orbitador Viking
en 1977. Se pueden observar en esta imagen unos patrones estriados.
Estos son probablemente fracturas causadas por el impacto
que dió lugar a la formación del Cráter
Stickney, en la parte izquierda.
Uno de los rasgos más sorprendentes de Fobos, a parte
de su forma irregular, es este gigantesco cráter Stickney.
Ya que Fobos sólo mide 28 por 20 kilómetros,
esta luna estuvo a punto de ser destruida por la tremenda
fuerza del impacto que produjo este enorme cráter.
Las gargantas que se extienden a lo largo de la superficie
desde el Stickney parecen ser fracturas superficiales causadas
por el impacto. Cerca del cráter, las gargantas miden
casi 700 metros de ancho y tienen 90 metros de profundidad.
Sin embargo, la mayoría de las gargantas tienen anchuras
y profundidades del orden de 100 a 200 metros y de 10 a 20
metros, respectivamente.
(Cortesía NASA/JPL) |
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| Mendoza, Argentina, 31 de Agosto de 2003. |
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