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Biografías: Johannes Kepler (1571-1630)
Francisco Arago
Johannes Keplereducido por sus imperiosas necesidades y las de su familia, hizo, a pedido de sus libreros, publicaciones, por así decir, cotidianas; tomó la costumbre de pensar en voz alta, y hacer confidente al público de las ideas que atravesaban por su cerebro. ¿Habría muchos entre los que llamamos sabios que pudieran soportar semejante prueba?. No pretendo, no obstante, que las numerosas obras no encierren concepciones que las precedentes consideraciones no podrían excusar.

Pero es posible que se encuentre por lo menos un atenuante a su excentricidad en el género de vida que las circunstancias le impusieron y en la influencia que las desgracias familiares hubieron de ejercer en su carácter.

La unión que trato de establecer aquí entre las dificultades de la vida privada de Kepler y sus obras de imaginación perderá el carácter paradojal que a primera vista podría atribuírsele, cuando se haya leído la biografía de este restaurador de la astronomía moderna.

Johannes Kepler nació el 27 de diciembre de 1571 en Madgastatt, pequeña población de Württemburg, a una legua de la villa imperial de Weil, en Suabia. Vino al mundo antes de tiempo, a los siete meses. Era de constitución muy débil y tenía la vista delicada. Su padre, era hijo del burgomaestre de la villa de Weil. Su familia, muy pobre, tenía pretensiones de nobleza, pues uno de los abuelos de Kepler fue hecho caballero en Roma por el emperador Segismundo. Su madre, Catalina Guldenmann, hija de un posadero de las cercanías de Weil, carecía de cultura intelectual, no sabía leer ni escribir; su juventud había transcurrido en la casa de una tía que fue quemada, acusada de hacer maleficios.

El padre de Kepler hizo la campaña contra los belgas, bajo el mando del duque de Alba.

A la edad de seis años Kepler fue atacado de viruela. Apenas logró reponerse se le envió a la escuela de Leonberg, en 1577. Pero cuando su padre regresó del ejército se encontró totalmente arruinado a causa de la quiebra de un individuo en favor del cual había dado imprudentemente su garantía. Abrió entonces un cabaret en Elmerdingen, sacó a su hijo de la escuela, pues le era imposible subvenir a sus gastos y le confió el cuidado de servir a los clientes, empleo en el cual permaneció hasta que tuvo doce años. De esta manera, este gran hombre que tanta gloria había de dar a su país y a su nombre, comenzó siendo mozo de café.

A los 13 años el joven Kepler volvió a ser atacado por una terrible y virulenta enfermedad; durante varios días se perdieron todas las esperanzas de salvarlo.

El padre de Kepler, cuyos negocios no prosperaban, se alistó en el ejército austríaco que iba a combatir a los turcos, y ya no se volvió a saber nada más de él. Su madre, dura, de un carácter enredador y artificioso, hizo muy desgraciado al joven y disipó los 4.000 florines que poseía la familia.

Kepler tenía dos hermanos, cuyos caracteres estaban muy de acuerdo con el de su madre; uno era fundidor de estaño, el otro soldado; dos verdaderos truhanes. El joven no encontraba consuelo en su familia; únicamente una hermana, llamada Margarita, le prodigaba su cariño; estaba casada con un pastor protestante; en cuanto a éste se colocó también entre los enemigos del futuro astrónomo.

Se lo empleó primero en los trabajos de campo; pero como era muy débil y no podía soportar las fatigas de este trabajo, se lo destinó a la teología. A los 18 años (1589) ingresó en el seminario de Tubinga, donde fue educado a costa del Estado. En el examen que debió rendir para adquirir el título de bachiller no obtuvo el primer puesto.

Asistiendo aún a la escuela, Kepler tomó parte activa en las controversias sobre Teología protestante, pero como sus folletos eran contrarios a la ortodoxia de Württemburg, se le declaró indigno de progreso en la Iglesia.

Felizmente Moestlin, que en 1584 fue llamado como profesor de matemáticas de Heidelberg a Tubinga, imprimió al espíritu de Kepler otra dirección. Éste abandonó la teología, pero sin desembarazarse totalmente de su decidida tendencia al misticismo, fruto de su primera educación. Durante esta época Kepler conoció la obra de Copérnico.

"En cuanto pude apreciar los encantos de la filosofía -dice Kepler-, comencé a estudiar con entusiasmo todas sus partes, pero sin prestarle una atención especial a la astronomía, a pesar de que lograba comprender fácilmente todo lo que nos enseñaban en la escuela sobre esta materia. Había cursado mis estudios a expensas del duque de Württemburg, mas cuando observé cómo aceptaban mis compañeros empleos en el servicio del duque, para los cuales no estaban capacitados, me decidí a aceptar yo también el primer empleo que se me ofreciera". Este empleo resultó ser el de profesor de astronomía.

En 1593, Kepler tenía entonces 22 años, fue nombrado profesor de matemáticas y de moral en Graetz, por los estados de Styria. Se inició con la publicación de un calendario, calculado según la reforma gregoriana.

En 1600 comenzaron las grandes persecuciones religiosas en Styria; todos los profesores protestantes fueron expulsados del colegio de Graetz, incluso Kepler, aun cuando éste se había naturalizado casándose, en 1597, con una mujer noble y muy bella, llamada Bárbara Muller, que ya se había desposado dos veces.

Esta mujer, para casarse por tercera vez, exigió a Kepler pruebas de nobleza, pruebas que éste se vio forzado a ir a buscar a Württemburg. Esta unión no fue feliz.

En el mismo año que Tycho llamó a Kepler para que fuera a Praga, en calidad de ayudante; apenas llegó escribió a sus amigos contándoles: "Aquí todo es incierto: Tycho es un hombre con el cual no se puede vivir sin estar continuamente expuesto a crueles insultos. El sueldo es bueno, pero las arcas están vacías y no se cobra".

La señora de Kepler se veía en la obligación de pedir a Tycho el dinero florín por florín. Esta humillante dependencia no duró mucho, pues el 24 de octubre de 1601 fallecía Tycho.

Inmediatamente se nombró a Kepler astrónomo de la corte, asignándole 1500 florines de pensión, que, por otra parte, no se le pagaron. "Estoy perdiendo el tiempo -escribía- mendigando a la puerta de los tesoreros de la corona". Una circunstancia consoló a Kepler de todos estos disgustos: fue la libertad que tuvo desde ese momento de estudiar observaciones originales de Tycho y la posibilidad de hallar el secreto de los movimientos planetarios.

En el año 1611 Kepler perdió tres hijos y su mujer, que se volvió primero epiléptica y después enloqueció. Entre las desdichas que tuvo que soportar debemos agregar las exigencias del emperador Rodolfo y de una turba de otros príncipes ávidos de horóscopos, que los pedían continuamente y en todas ocasiones al célebre astrónomo.

Al morir el emperador Rodolfo, su sucesor, el emperador Matías llamó a Kepler, en 1613, a la dieta de Ratisbona, para que lo ayudara a arreglar la corrección del calendario, que los protestantes rechazaban calificándolo de odioso y, lo que era peor aun en aquella época, de papal.

A pesar de hallarse en el séquito de su soberano, Kepler se veía obligado, para vivir, a componer pequeños calendarios, que encerraban pronósticos; los sueldos atrasados que se le adeudaban en esa época ascendían a la suma de 12.000 escudos.

Después de haber definido en la dieta la causa de la reforma, se vio forzado a aceptar una cátedra de matemáticas en el Gimnasio de Linz. Allí contrajo matrimonio con la bella Susana Rettinger, de la cual tuvo siete hijos.

Su bienestar doméstico fue de poca duración. Los pastores católicos de Linz y los protestantes de Württemburg lanzaron simultáneamente contra él una acusación de herejía, que le costó gran trabajo refutar.

En 1615 recibió una carta de su hermana, implorándole su apoyo en favor de su madre, acusada de brujería. El proceso duró más de cinco años. Después de haber pedido inútilmente por escrito la intervención del duque de Württemburg para que cesara esta inicua persecución, Kepler se trasladó a caballo, en 1620, desde Linz a Stuttgart, a fin de hacer las peticiones personalmente. Allí le informaron que su madre, una anciana de 75 años, estaba acusada de haber sido iniciada e instruida en las artes mágicas por una tía, quemada en Weil por hechicera; de haber embrujado a varias personas; de tener frecuentes conversaciones con el diablo; de no saber verter lágrimas; de hacer perecer los cerdos del vecindario y de hacer paseos nocturnos; en fin, de no mirar jamás a las personas a la cara, lo que, según decían, era costumbre entre las brujas.

Kepler no logró, a pesar de su fama, más que modificar la sentencia que debía recaer sobre su madre. Los jueces decidieron que el verdugo torturaría a la anciana, presentándole pieza por pieza los instrumentos de tortura; debía explicarle al mismo tiempo su uso y el aumento progresivo de los dolores.

Esta horrorosa explicación tuvo lugar: la anciana resistió todas las amenazas; terminó con esta declaración: "Diré en medio de tormentos que soy una bruja, pero no será más que una mentira". Tanto coraje produjo su efecto; la madre de Kepler fue liberada y murió en agosto del año 1622.

Kepler volvió a Linz, pero sus detractores lo insultaron de tal forma como hijo de una bruja, que se vio obligado a salir de Austria.

En los frecuentes viajes que hizo a caballo entre Sagan y Ratisbona, para obtener que se le hiciera justicia, se alteró su salud. A consecuencia de ello murió a la edad de 59 años, el 15 de noviembre de 1630. Dejó a su muerte 22 escudos, un traje, dos camisas, cincuenta y siete ejemplares de sus Efemérides y dieciséis ejemplares de sus Tablas Rodolfinas.

El propio Kepler había compuesto su epitafio; se lo puede leer en la Iglesia de San Pedro, en Ratisbona. He aquí la traducción: ''Medí los cielos, ahora mido las sombras de la Tierra. La inteligencia es celeste; aquí no reposa más que la sombra de los cuerpos".

Hemos enumerado los malos tratos que tuvo que soportar Kepler durante toda su vida; agregaremos que en el momento de morir, los príncipes a los que había servido, incluso hasta en sus caprichos, le debían 29.000 florines.

Los tristes detalles que acabamos de leer asignarán a la biografía de Kepler un lugar aparte entre el martirologio de la ciencia. En todo caso permitirán abordar con menos dificultad ciertas partes un poco oscuras de la carrera de este gran hombre.
 
Para saber más...

Las Leyes de Kepler

Richard P. Feynman

En primer lugar, Kepler encontró que cada planeta se mueve alrededor del Sol en una curva llamada elipse, con el Sol en un foco de la elipse. Una elipse no es precisamente un óvalo, sino una curva muy específica y precisa que puede obtenerse usando dos tachuelas, una en cada foco, un lazo de cuerda y un lápiz; más matemáticamente es el lugar geométrico de todos los puntos cuya suma de las distancias a dos puntos fijos (los focos) es constante. O, si lo prefieren, es un círculo achatado (Figura 1).
Las Leyes de Kepler
La segunda observación de Kepler fue que los planetas no se mueven alrededor del Sol con velocidad uniforme, sino que se mueven más rápido cuando están más cerca del Sol y más lentamente cuando están lejos del Sol, precisamente de esta manera: supongamos que se observa un planeta en dos tiempos sucesivos cualesquiera, digamos separados una semana, y que el radio vector* se dibuja hacia el planeta para cada posición observada. El arco orbital recorrido por el planeta durante una semana y los dos radios vectores limitan cierta área plana, el área sombreada que se muestra en la Figura 2. Si se hacen dos observaciones similares con una semana de separación, en una parte de la órbita más lejos del Sol (donde el planeta se mueve más lentamente), el área limitada en forma similar es exactamente la misma que en el primer caso. Así, de acuerdo con la segunda ley, la velocidad orbital de cada planeta es tal que el radio "barre" áreas iguales en tiempos iguales.

Finalmente, Kepler descubrió mucho más tarde una tercera ley; esta ley es de una categoría diferente de las otras dos, ya que trata no sólo con un planeta, sino que relaciona un planeta con otro. Esta ley dice que cuando se comparan el período orbital y el tamaño de la órbita de dos planetas cualesquiera, los períodos son proporcionales a la potencia 3/2 de los tamaños orbitales. En esta afirmación el período es el intervalo de tiempo que le lleva a un planeta completar su órbita y el tamaño se mide por la longitud del diámetro mayor de la órbita elíptica, conocido técnicamente como el eje mayor. Más sencillamente, si los planetas se movieran en círculos, como aproximadamente lo hacen, el tiempo requerido para moverse alrededor del círculo sería proporcional a la potencia 3/2 del diámetro (o el radio). Por lo tanto, las tres leyes de Kepler son:
Primera Ley: Cada planeta se mueve alrededor del Sol en una elipse, con el Sol en uno de los focos.
Segunda Ley: El radio vector desde el Sol al planeta barre áreas iguales en intervalos iguales de tiempo.
Tercera Ley: Los cuadrados de los períodos de dos planetas cualesquiera son proporcionales a los cubos de los semiejes mayores de sus respectivas órbitas:
T ~ a3/2.
* Un radio vector es una línea dibujada desde el Sol a cualquier punto de la órbita de un planeta.
Biografía de Johannes Kepler
Mendoza, Argentina, 20 de Abril de 2004.
 
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