La Teoría de la Gravitación
Richard P. Feynman |
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Movimientos
planetarios |
n
este artículo discutiremos una de las más amplias generalizaciones
de la mente humana. Mientras admiramos la mente humana deberíamos
tomar algún tiempo para venerar una naturaleza que pudo
lograr en una forma tan acabada, y con tal generalidad, un principio
tan elegantemente simple como la ley de la gravitación. ¿Qué
es esta ley de la gravitación? Consiste en que todo objeto
en el Universo atrae a todo otro objeto con una fuerza que para dos
cuerpos cualesquiera es proporcional a la masa de cada uno y varía
inversamente con el cuadrado de la distancia entre ellos. Este enunciado
puede expresarse matemáticamente por la siguiente ecuación: |
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Si a esto agregamos el hecho que un objeto responde
a una fuerza acelerando en la dirección de la fuerza en una
cantidad que es inversamente proporcional a la masa del objeto, habremos
dicho todo lo necesario para que un matemático suficientemente
talentoso pueda deducir entonces todas las consecuencias de estos
dos principios. Sin embargo, puesto que no se supone todavía
que ustedes sean suficientemente talentosos, discutiremos las consecuencias
con más detalle y no los dejaremos meramente con estos dos
principios escuetos. Relataremos brevemente la historia del descubrimiento
de la ley de la gravitación y discutiremos algunas de sus consecuencias,
sus efectos sobre la historia, los misterios que tal ley acarrea y
algunos refinamientos de la ley hechos por Einstein; discutiremos
también las relaciones de la ley con otras leyes de la física.
El cuento comienza con los antiguos observando el movimiento de los
planetas entre las estrellas y deduciendo finalmente que ellos se
movían alrededor del Sol, un hecho que más tarde fue
redescubierto por Copérnico. Tomó un poco más
de trabajo descubrir exactamente cómo los planetas se
movían alrededor del sol y exactamente con qué movimiento.
En los comienzos del siglo XV hubo grandes debates sobre si ellos
realmente se movían alrededor del Sol o no. Tycho Brahe tuvo
una idea que fue diferente de cualquiera de las propuestas por los
antiguos: su idea fue que estos debates acerca de la naturaleza de
los movimientos de los planetas se resolverían mejor si las
reales posiciones de los planetas en el cielo se midieran con suficiente
precisión. Si las medidas mostraran cómo se mueven exactamente
los planetas, entonces tal vez sería posible establecer uno
u otro punto de vista. Esta fue una idea tremenda -que para descubrir
algo es mejor realizar algunos experimentos cuidadosos que continuar
con profundos argumentos filosóficos-. Prosiguiendo con esta
idea, Tycho Brahe estudió las posiciones de los planetas durante
muchos años en su observatorio de la isla de Hven, cerca de
Copenhague. Confeccionó voluminosas tablas, que fueron estudiadas
por el matemático Kepler, después de la muerte de Tycho.
Kepler descubrió a partir de los datos algunas leyes muy bellas
y notables, pero simples, sobre el movimiento planetario. |
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Las
Leyes de Kepler |
| En primer lugar, Kepler encontró que cada planeta
se mueve alrededor del Sol en una curva llamada elipse, con
el Sol en un foco de la elipse. Una elipse no es precisamente un óvalo,
sino una curva muy específica y precisa que puede obtenerse
usando dos tachuelas, una en cada foco, un lazo de cuerda y un lápiz;
más matemáticamente es el lugar geométrico de
todos los puntos cuya suma de las distancias a dos puntos fijos (los
focos) es constante. O, si lo prefieren, es un círculo achatado
(Figura 1). |
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La segunda observación de Kepler fue que los
planetas no se mueven alrededor del Sol con velocidad uniforme, sino
que se mueven más rápido cuando están más
cerca del Sol y más lentamente cuando están lejos del
Sol, precisamente de esta manera: supongamos que se observa un planeta
en dos tiempos sucesivos cualesquiera, digamos separados una semana,
y que el radio vector* se dibuja hacia el planeta para cada posición
observada. El arco orbital recorrido por el planeta durante una semana
y los dos radios vectores limitan cierta área plana, el área
sombreada que se muestra en la Figura 2. Si se hacen dos observaciones
similares con una semana de separación, en una parte de la
órbita más lejos del Sol (donde el planeta se mueve
más lentamente), el área limitada en forma similar es
exactamente la misma que en el primer caso. Así, de acuerdo
con la segunda ley, la velocidad orbital de cada planeta es tal que
el radio "barre" áreas iguales en tiempos iguales.
Finalmente, Kepler descubrió mucho más tarde una tercera
ley; esta ley es de una categoría diferente de las otras dos,
ya que trata no sólo con un planeta, sino que relaciona un
planeta con otro. Esta ley dice que cuando se comparan el período
orbital y el tamaño de la órbita de dos planetas cualesquiera,
los períodos son proporcionales a la potencia 3/2 de los tamaños
orbitales. En esta afirmación el período es el intervalo
de tiempo que le lleva a un planeta completar su órbita y el
tamaño se mide por la longitud del diámetro mayor de
la órbita elíptica, conocido técnicamente como
el eje mayor. Más sencillamente, si los planetas se movieran
en círculos, como aproximadamente lo hacen, el tiempo requerido
para moverse alrededor del círculo sería proporcional
a la potencia 3/2 del diámetro (o el radio). Por lo tanto,
las tres leyes de Kepler son: |
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Primera Ley:
Cada planeta se mueve alrededor del Sol en una elipse, con el
Sol en uno de los focos. |
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Segunda Ley:
El radio vector desde el Sol al planeta barre áreas iguales
en intervalos iguales de tiempo. |
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Tercera Ley:
Los cuadrados de los períodos de dos planetas cualesquiera
son proporcionales a los cubos de los semiejes mayores de sus
respectivas órbitas: T ~ a3/2. |
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| * Un radio vector es una línea dibujada
desde el Sol a cualquier punto de la órbita de un planeta.
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Desarrollo
de la dinámica |
Mientras Kepler descubría estas leyes, Galileo
estaba estudiando las leyes del movimiento. El problema era, ¿qué
hace que los planetas giren? (En esos días, una de las teorías
propuestas era que los planetas giraban, porque detrás de ellos
iban ángeles invisibles, batiendo sus alas e impulsando los
planetas hacia adelante. ¡Ustedes verán que esta teoría
está ahora modificada! Resulta que para mantener los planetas
girando, los ángeles invisibles deben volar en una dirección
diferente y que no tienen alas. Por lo demás, es una teoría
bastante similar.) Galileo descubrió un hecho muy notable acerca
del movimiento, que fue esencial en la comprensión de estas
leyes. Este es el principio de inercia: si algo se mueve, sin
que nada lo toque y sin perturbación alguna, se moverá
eternamente, siguiendo a velocidad uniforme una línea recta.
(¿Por qué se sigue moviendo? No lo sabemos, pero
es así.)
Newton modificó esta idea, diciendo que el único modo
de cambiar el movimiento de un cuerpo es usar una fuerza. Si
un cuerpo aumenta su velocidad, una fuerza ha sido aplicada en la
dirección del movimiento. Por otra parte, si su movimiento
se cambia a una nueva dirección, una fuerza ha sido
aplicada lateralmente. Así Newton agregó la idea
que se necesita una fuerza para cambiar la velocidad o la dirección
del movimiento de un cuerpo. Por ejemplo, si una piedra está
amarrada a una cuerda y está girando en un círculo,
se necesita una fuerza para mantenerla en el círculo. Tenemos
que tirar de la cuerda. De hecho, la ley es que la aceleración
producida por la fuerza es inversamente proporcional a la masa o que
la fuerza es proporcional a la masa por la aceleración. Mientras
más masiva es una cosa, mayor es la fuerza necesaria para producir
una aceleración dada. (Las masas pueden medirse colocando otras
piedras al extremo de la misma cuerda y haciéndolas girar en
el mismo círculo y a la misma velocidad. De este modo se encuentra
que se requiere una fuerza mayor o menor, requiriendo más fuerza
los objetos más masivos.)
La brillante idea que resulta de estas consideraciones es que no se
necesita fuerza tangencial para mantener un planeta en su órbita,
(los ángeles no tienen que volar tangencialmente), porque el
planeta seguiría en esa dirección de todos modos. Si
no hubiera nada que lo perturbara, el planeta se iría en línea
recta. Pero el movimiento real se desvía de la línea
en que se habría movido el cuerpo si no hubiera fuerza, siendo
la desviación esencialmente en ángulos rectos
al movimiento, no en la dirección del movimiento. En otras
palabras, debido al principio de inercia, la fuerza necesaria para
controlar el movimiento de un planeta alrededor del Sol no es la fuerza
alrededor del Sol sino hacia el Sol. (¡Si hay
una fuerza hacia el Sol, éste podría ser el ángel,
por supuesto!) |
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Ley
de la gravitación de Newton |
A partir de su mejor comprensión de la teoría
del movimiento, Newton estimó que el Sol podría
ser el asiento o el organismo de las fuerzas que gobiernan el movimiento
de los planetas. Newton probó para sí mismo (tal vez
nosotros seamos pronto capaces de probarlo) que el hecho mismo que
áreas iguales sean barridas en tiempos iguales es una indicación
precisa de la proposición de que todas las desviaciones son
justamente radiales -que la ley de las áreas es una
consecuencia directa de la idea que todas las fuerzas están
exactamente dirigidas hacia el Sol.
A continuación, al analizar la tercera ley de Kepler es posible
demostrar que mientras más lejos esté el planeta, más
débiles son las fuerzas. Si se comparan dos planetas a diferentes
distancias del Sol, el análisis muestra que las fuerzas son
inversamente proporcionales a los cuadrados de sus respectivas distancias.
Con la combinación de las dos leyes, Newton concluyó
que debe haber una fuerza, inversa al cuadrado de la distancia, dirigida
en una línea entre los dos objetos.
Siendo un hombre de considerable sentido para las generalizaciones,
Newton supuso, por supuesto, que esta relación se aplica más
generalmente que sólo al Sol sujetando los planetas. Ya se
sabía, por ejemplo, que el planeta Júpiter tenía
lunas girando en torno a él tal como la luna de la Tierra gira
en torno a la Tierra y Newton se sintió seguro de que cada
planeta sostiene sus lunas mediante una fuerza. Él conocía
ya la fuerza que nos mantiene sobre la tierra, de modo que propuso
que era una fuerza universal -que cada cosa atrae a las demás.
El problema siguiente fue si la atracción de la Tierra sobre
las personas era la misma que sobre la Luna, es decir, inversa al
cuadrado de la distancia. Si un objeto sobre la superficie de la Tierra
cae cinco metros en el primer segundo después que se suelte,
¿qué distancia caerá la Luna durante el mismo
tiempo? Podríamos decir que la Luna no cae en absoluto. Pero
si no hubiera fuerza sobre la Luna, se escaparía en línea
recta, mientras que en cambio se mueve en un círculo, de modo
que realmente cae desde donde habría estado si no hubiera
habido fuerza alguna. Podemos calcular a partir del radio de la órbita
de la Luna (que es aproximadamente 384.000 kilómetros) y de
cuánto tarda en ir alrededor de la Tierra (aproximadamente
29 días), cuánto se mueve la Luna sobre su órbita
en un segundo y podemos calcular entonces cuánto cae en un
segundo*. Esta distancia resulta ser aproximadamente 1,3 mm en un
segundo. Esto se ajusta muy bien con la ley de la inversa del cuadrado,
porque el radio de la Tierra es 6.400 kilómetros, y si algo
que está a 6.400 kilómetros del centro de la Tierra
cae cinco metros en un segundo, algo a 384.000 kilómetros,
o 60 veces más lejos, caería 1/3600 de cinco metros,
lo que también es aproximadamente 1,3 mm. Deseando poner a
prueba esta teoría de la gravitación mediante cálculos
similares, Newton hizo sus cálculos muy cuidadosamente y encontró
una discrepancia tan grande que consideró la teoría
en contradicción con los hechos y no publicó sus resultados.
Seis años después las nuevas medidas del tamaño
de la Tierra mostraron que los astrónomos habían estado
usando una distancia a la Luna incorrecta. Cuando Newton oyó
acerca de esto, hizo sus cálculos de nuevo, con las cifras
correctas y obtuvo una hermosa concordancia. |
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Esta idea de que la Luna "cae" es algo confusa,
porque, como ven, no se acerca en absoluto. La idea es lo suficientemente
interesante para merecer más explicación: la Luna cae
en el sentido que cae desde la línea que habría seguido
si no hubiera fuerzas. Consideremos un ejemplo en la superficie
de la Tierra. Un objeto que se suelta cerca de la superficie de la
Tierra caerá cinco metros en el primer segundo. Un objeto lanzado
horizontalmente también caerá cinco metros; aun
cuando se esté moviendo horizontalmente todavía caerá
los cinco metros en el mismo tiempo. La Figura 3 ilustra un aparato
que demuestra esto. En la pista horizontal hay una bola que será
impelida hacia adelante en una pequeña distancia. A la misma
altura hay una bola que va a caer verticalmente y hay un interruptor
eléctrico arreglado de modo que en el momento que la primera
bola deja la pista, se suelta la segunda bola. Que ellas llegan a
la misma profundidad en el mismo tiempo está atestiguado por
el hecho de que chocan en medio del aire. Un objeto como una bala,
lanzado horizontalmente, puede moverse un camino largo en un segundo
-tal vez 700 metros- pero siempre caerá cinco metros si es
apuntado horizontalmente. ¿Qué ocurre si lanzamos una
bala más y más rápido? No olviden que la superficie
de la Tierra es curva. Si la disparamos lo suficientemente rápido,
entonces cuando caiga cinco metros puede estar a la misma altura sobre
la Tierra que lo que estuvo antes. ¿Cómo puede ser esto?
Siempre cae, pero la Tierra se encurva, así que cae "alrededor"
de la Tierra. El problema es: ¿qué distancia tiene que
moverse en un segundo para que la Tierra esté cinco metros
bajo el horizonte? En la
Figura 4 vemos la Tierra con su radio de 6.400 kilómetros y
la trayectoria tangencial rectilínea que la bala tomaría
si no hubiera fuerzas. Ahora, si usamos uno de esos maravillosos teoremas
de la geometría, que dice que nuestra tangente es la media
geométrica de las dos partes del diámetro cortado por
una cuerda igual, vemos que la distancia horizontal viajada es la
media geométrica de los cinco metros caídos y los 12.800
kilómetros de diámetro de la Tierra. La raíz
cuadrada de (5/1.000) x 12.800 resulta muy cercana a ocho kilómetros.
Vemos así que si la bala se mueve a ocho kilómetros
por segundo, continuará cayendo hacia la Tierra en la misma
razón de cinco metros cada segundo, pero nunca logrará
acercarse, porque la Tierra al encurvarse se aleja. Así fue
como el Sr. Gagarin se mantuvo en el espacio viajando 40.000 kilómetros
alrededor de la Tierra a ocho kilómetros por segundo aproximadamente.
(Él demoró un poco más, porque estaba un poco
más alto.) |
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Cualquier gran descubrimiento de una nueva ley es útil
sólo si podemos sacar más de él que lo que ponemos.
Pues bien, Newton usó la segunda y la tercera de las
leyes de Kepler para deducir su ley de la gravitación. ¿Qué
predijo? Primero, su análisis del movimiento de la Luna
fue una predicción, porque relacionaba la caída de los
objetos sobre la superficie de la Tierra con la caída de la
Luna. Segundo, la pregunta es: ¿es la órbita una
elipse? Es posible calcular exactamente el movimiento y, en efecto,
uno puede probar que debe ser una elipse, de modo que no se necesitan
hechos adicionales para explicar la primera ley de Kepler.
Así Newton hizo su primera y poderosa predicción.
La ley de la gravitación explica muchos fenómenos no
comprendidos anteriormente. Por ejemplo, la atracción de la
Luna sobre la Tierra causa las mareas, hasta entonces misteriosas.
La Luna atrae al agua que está por debajo de ella y produce
las mareas -la gente había pensado en eso antes, pero no fueron
tan inteligentes como Newton y así pensaron que debiera haber
sólo una marea durante el día-. El razonamiento era
que la Luna atrae al agua por debajo de ella, produciendo una marea
alta y una marea baja y, como la Tierra está rotando debajo,
esto hace que la marea en un lugar suba y baje cada 24 horas. Realmente
la marea sube y baja en 12 horas. Otra escuela de pensamiento afirmaba
que la marea alta debería estar en el otro lado de la Tierra
porque, según ellos, ¡la Luna tiraba la Tierra fuera
del agua! Ambas teorías son erróneas. Realmente ocurre
de este modo: la atracción de la Luna sobre la Tierra y sobre
el agua está "equilibrada" en el centro. Pero el
agua que está más cerca de la Luna es atraída
más que el promedio y el agua que está más
lejos de ella es atraída menos que el promedio. Más
aún, el agua puede fluir mientras que la Tierra, que es más
rígida, no puede. La verdadera descripción es una combinación
de estas dos cosas. |
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| ¿Qué queremos decir por "equilibrada"?
¿Qué equilibra? Si la Luna atrae toda la Tierra hacia
ella, ¿por qué la Tierra no se precipita "hacia"
la Luna? Porque la Tierra hace el mismo truco que la Luna, se mueve
en un círculo alrededor de un punto que está dentro
de la Tierra, pero no en su centro. La Luna no gira precisamente alrededor
de la Tierra: tanto la Tierra como la Luna giran en torno a una posición
central, cayendo ambas hacia esta posición común, como
se muestra en la Figura 5. Este movimiento alrededor de un centro
común es lo que equilibra la caída de cada una. De modo
que tampoco la Tierra se mueve en una línea recta; viaja en
un círculo. El agua en la parte más alejada está
"desequilibrada", porque la atracción de la Luna
allí es más débil que en el centro de la Tierra,
donde equilibra justamente la "fuerza centrífuga".
El resultado de este desequilibrio es que el agua sube alejándose
del centro de la Tierra. En el lado cercano, la atracción de
la Luna es más fuerte y el desequilibrio está en dirección
opuesta en el espacio, pero de nuevo alejándose del centro
de la Tierra. El resultado neto es que tenemos dos subidas
de marea. |
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| * Es decir, en cuánto cae el círculo
de la órbita lunar por debajo de la línea recta tangente
a ésta en el punto en que estaba la Luna un segundo antes. |
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Gravitación
universal |
¿Qué más podemos comprender al
comprender la gravedad? Todos saben que la Tierra es redonda. ¿Por
qué es redonda la Tierra? Esto es fácil: debido a la
gravitación. ¡Puede comprenderse que la Tierra sea redonda
simplemente porque cada cosa atrae a cada cosa y así se ha
atraído juntándose a sí misma lo más que
ha podido! Si vamos aún más lejos, la Tierra no es exactamente
una esfera porque está rotando y esto introduce efectos centrífugos
que tienden a oponerse a la gravedad cerca del ecuador. Resulta que
la Tierra debería ser elíptica, y nosotros incluso obtenemos
la forma correcta para la elipse. Podemos así deducir que el
Sol, la Luna, y la Tierra deberían ser (aproximadamente) esferas,
justamente a partir de la ley de la gravitación. ¿Qué
más pueden hacer con la ley de la gravitación? Si miramos
las lunas de Júpiter podemos entender todo acerca del modo
en que se mueven alrededor del planeta. A propósito, hubo una
vez cierta dificultad con las lunas de Júpiter que es digno
hacer notar. Estos satélites fueron estudiados con mucho cuidado
por Roemer, quien notó que a veces las lunas parecían
estar adelantadas respecto de su horario, y a veces atrasadas. (Se
pueden encontrar sus horarios esperando un tiempo muy largo y encontrando
lo que demoran en promedio las lunas en girar.) Pues bien, ellas se
adelantaban cuando Júpiter estaba particularmente cerca
de la Tierra y se atrasaban cuando Júpiter estaba más
lejos de la Tierra. Esto habría sido algo muy difícil
de explicar con la teoría de la gravitación -habría
sido, de hecho, la muerte de esta maravillosa teoría, si no
hubiera otra explicación-. Si una ley no funciona siquiera
en un lugar donde debiera hacerlo, está simplemente
equivocada. Pero la razón de esta discrepancia era muy simple
y hermosa: requiere un pequeño instante ver las lunas de Júpiter
debido al tiempo que demora la luz en viajar de Júpiter a la
Tierra. Cuando Júpiter está más cerca de la Tierra,
el tiempo es un poco menor, y cuando está más lejos
de la Tierra, el tiempo es mayor. Esta es la razón por la que
las lunas parecen estar, en promedio, un poco adelantadas o un poco
atrasadas, según si están más cerca o más
lejos de la Tierra. Este fenómeno demostró que la luz
no viaja instantáneamente, y proporcionó el primer cálculo
de la velocidad de la luz. Esto fue hecho en 1656. |
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