El
Gran Palacio del Kremlin |
La megalomanía de la autocracia rusa se vislumbra
en los 25.000 metros cuadrados del emplazamiento y en sus más
de 700 recintos bajo el estilo ruso-bizantino dilecto de Nicolás
I. Pareciera ser de tres pisos. Sin embargo tiene dos. Es que la segunda
planta lleva dos hileras de ventanas, absolutamente deslumbrante.
La sala principal es denominada San Jorge; es aquel salón que
sólo en sueños puede manifestarse, revestido de mármol
blanco y grabadas sus losas con letras de oro. Es iluminada por magníficas
arañas de mil luces, que se reflejan en el entarimado del piso.
El área del gran palacio que oficia de museo es la que en su
momento fuera utilizada por los zares en forma privada. Los aposentos
por ejemplo, de mobiliario exquisito. Vamos con un ejemplo: la sala
de Catalina tiene pilastras de malaquita; las maderas de los muebles
fueron expresamente seleccionadas en cada época; el dorado
atormenta y la extravagante suntuosidad hace imposible imaginar la
vida cotidiana de la corte.
Es tanta la riqueza artística y el valor superlativo de los
tesoros que ninguna descripción sería precisa. A lo
largo de las horas dentro del Kremlin no es difícil imaginar
el hartazgo del pueblo sojuzgado bajo el régimen imperial. |
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La
Campana Zarina y el Cañón Zar |
Más allá de la banalidad del nombre y
de la simbología que pueda atribuirse, ambos sorprenden. Una
es la campana más grande del mundo: pesa 200 toneladas y nunca
repicó ya que estando en su lugar de fundición terminada
en 1737, un incendio provocó una trizadura y se desprendió
un bloque. Allí la abandonaron durante más de cien años,
pero luego fue rescatada y hoy es una de las fotos obligadas en la
visita al reducto del poder de ese país.
Por su parte el Cañón Zar, es más antiguo, data
de 1586, y es una maravillosa obra artística no sólo
por su ornamenta sino porque nunca fue disparado. |
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La
Armería |
Muestrario de intrigas palaciegas descomunales. Se
trata de uno de los museos más antiguos de Rusia y uno de los
más impactantes del mundo. Resume notables monumentos de artes
aplicadas de diversas épocas del régimen zarista. Allí
se confeccionaban indumentarias, armaduras y enseres palaciegos. Trabajaban
grandiosos orfebres con plata, oro y preciosas piedras. Pintores,
por ejemplo los que realizaban los iconos de las iglesias, diversos
artistas de oriente y occidente, convergían en el lugar al
servicio del palacio. Fue sin duda la gran academia rusa de arte.
Las obras expuestas en el actual edificio son únicas en su
género, perfectas.
Se puede contemplar en el lugar el célebre gorro de Monómaco,
corona de los grandes príncipes y zares. Según la leyenda,
la pieza fue realizada por maestros de Asia Central y fue enviada
por Constantino Monómaco a su nieto, el gran príncipe
de Kiev, Vladimir.
Allí se encuentra el cayado de huesos sobre el que se apoyaba
Iván el Terrible y las botas que usaba el gran Pedro I para
buscar el sitio para la nueva capital (San Petersburgo). Una colección
de tejidos y vestimentas de los siglos XIV al XIX única en
el mundo. Innumerables regalos que otros reinos y Estados hacían
a los monarcas rusos, se observan en el recorrido.
Luego las salas exhiben tronos, vestiduras de decenas de kilogramos
de piedras preciosas; bordados, joyas, utensilios de oro macizo con
diamantes, zafiros, rubíes, y los etcéteras que el lector
quiera agregar. Armaduras, monturas, estribos adornados con oro y
piedras preciosas. Si los que conocen el Vaticano se sorprenden ante
la riqueza artística y de valor incalculable de los objetos
que allí se muestran, es factible asegurar que estas salas
son análogas.
La novena estancia, a la que llegamos exhaustos y con el rostro petrificado
en el primer gesto de sorpresa, muestra la colección de carruajes
más bella que jamás hayan imaginado... Cabe aclarar
que también es única en su género.
Si hasta aquí creen estar atormentados, lean lo que sigue. |
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Exposición
Fondo de Diamantes de la URSS |
"A esta altura ya nada nos sorprenderá",
aseguraba un argentino que era parte del grupo de turistas. La guía
esbozó una pícara sonrisa: "Trataremos de mantener
tu atención" -dijo marcando las erres-. La mujer sabía
lo que venía; el resto del grupo compartía el sentir
del hombre.
En la sala se expone la gran corona imperial de oro, plata, brillantes
y perlas utilizada para la coronación de Catalina II; el cetro
y el emblema del monarca con uno de los zafiros más grandes
del mundo, de Ceilán tallado en facetas de 258,8 quilates,
la más grande pepita de oro de las que se han conservado en
el planeta: 36 kilogramos de peso.
Joyas de todos los tiempos cuya armonía prístina es
soberbia por el trabajo esmerado de los artistas que las hicieron
y por las nobles materias primas. Los mejores diamantes de Yakutia
entre ellos el más grande "Estrella de Yakutia" de
232 quilates, y tantos objetos de valor que marean.
Al finalizar el recorrido, algunos compañeros de ruta palmearon
la espalda del amigo argentino. |
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Una
ciudad amurallada |
El gran triángulo que forman las murallas abarca
una superficie de 27 hectáreas aproximadamente, emplazado sobre
un monte cuyos hallazgos arqueológicos más antiguos
datan de la edad de bronce. Sin embargo la primera muralla que cobijó
al poblado se remonta al siglo XI. Trescientos años más
tarde Moscú era considerado el núcleo del principado:
allí tuvo lugar la unificación.
Iván III convocó a arquitectos italianos para edificar
la capital. Primero se construyó la Catedral de la Asunción
(1475-1479); a su lado la Catedral de la Anunciación (1484-1489);
luego la de San Miguel Arcángel (1505-1508) y el níveo
campanario de Iván el Grande. Una vez que se decidió
montar el palacio se renovaron las murallas que obtuvieron la forma
que hoy conocemos.
Algunos fríos números ayudarán al lector a imaginar
las dimensiones del enorme triángulo irregular. La extensión
total de las murallas cubre casi 30 hectáreas. El espesor de
los muros varía de 3,50 a 6,50 metros y la altura se establece
de 5 a 19 metros; la hilera está terminada en 1.045 almenas.
Dieciocho torres sobresalen: la más alta es la de Trinidad
o Troitskaya. Tiene 80 metros de alto, incluyendo la estrella. Muchas
historias, secretos e intrigas se asocian a las torres: desde los
escapes posibles del zar hasta la mirada del soberano sobre los sucesos
en la Plaza Roja. |
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Vista satelital del
"corazón" de Moscú, el Kremlin y
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