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hemos visto alguna vez un meteorito metálico en algún
museo público. Es muy popular y verdadera la idea de que
un meteorito es algo metálico y muy pesado. Se trata en verdad
de masas irregulares compuestas por una aleación de Hierro
y Níquel con algo de Cobalto, Fósforo, Carbono y Sulfuros
como componentes menores. Son nada menos que de "acero"
cósmico refinado en el espacio profundo durante millones
de años.
Los mayores meteoritos del mundo son todos de masas metálicas
de Hierro-Níquel.
El "Hoba" de Namibia, Sur África, es el mayor meteorito
conocido hasta hoy en el mundo. Se trata de una masa de Hierro-Níquel
de 2,74 x 2,74 x 0,97 metros que pesa 60 toneladas. Cayó
durante tiempos prehistóricos y fue hallado en 1920.
El "Gran Chaco" o "Chaco" es el segundo más
grande del mundo. Forma parte de la lluvia meteorítica de
Campo del Cielo, Argentina. Dentro del cráter 10, llamado
"Gómez " de 25 metros de diámetro, se descubrió
este meteorito enorme cuyo peso es de 37,4 toneladas. Fue encontrado
en 1980.
Hay muchos más ejemplos.
¿De dónde han salido estas masas metálicas?
Sin duda estamos ante fragmentos de asteroides hechos de acero natural.
En realidad la historia de su origen es más o menos así:
Los asteroides son cuerpos cósmicos rocosos o metálicos
que tienen diámetros desde unos pocos metros, hasta el mayor
conocido con 1 000 km (Asteroide 1 Ceres). Giran alrededor del Sol
como parte del Sistema Solar. Se podría decir que los asteroides
son escombros cósmicos que sobraron de la construcción
planetaria. El Sol y los planetas se formaron hace unos 5 mil millones
de años a partir de una nebulosa galáctica de gas
y polvo calientes. A medida que el gas se enfriaba se condensaba
en gotas y granos de minerales o metales, que luego se agrupaban
y aglomeraban por la mutua fuerza de atracción gravitatoria.
Formaron entonces cuerpos sólidos menores de diversos tamaños.
A partir de ellos crecieron los planetas y los sobrantes de ese
episodio son los asteroides de hoy.
En el principio del Sistema Solar, el material tanto mineral como
metálico que formó los asteroides aún estaba
caliente y fundido. Entonces, por acción de la gravedad,
el metal se separó de la roca y como es más denso
se hundió hacia el centro del cuerpo cósmico, concentrándose
en el núcleo del mismo. Dentro de ese asteroide "padre"
el metal se refinó y enfrió en el núcleo durante
miles de millones de años. Los asteroides de Hierro-Níquel
se han formado a gran profundidad en los núcleos de algunos
asteroides de no menos de 200 km de diámetro. Rodeando a
esos núcleos metálicos había un manto compuesto
de rocas ricas en minerales de Silicio, Hierro y Magnesio.
Hoy mismo hay todavía más de un asteroide metálico
en el Cinturón Principal: El asteroide
16 Psique es
hasta hoy, el más grande asteroide de tipo Metálico
que se conoce en el Cinturón Principal. Es un enorme esferoide
de 250 km de diámetro.
Otro asteroide del Cinturón Principal compuesto por Hierro-Níquel
es el
21 Lutetia, de 95 km de diámetro que será
fotografiado por la sonda europea "Rosetta" en breve tiempo.
Otro caso es el
216 Kleopatra, una masa metálica con
forma de "hueso" que mide 217 x 94 x 81 km de diámetro.
Este asteroide ha sido cartografiado mediante ecos de radar desde
la Tierra, y por su forma de rebotar las ondas de radar se ha confirmado
que está compuesto por Hierro-Níquel metálico.