Agua líquida en Marte a temperaturas
por debajo de 0°C
Alberto González Fairén |
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La geomorfología
marciana exhibe pruebas evidentes de la presencia
de cantidades importantes de agua líquida
sobre la superficie del planeta en el pasado.
Pero los modelos climáticos aseguran
que Marte nunca tuvo una temperatura media en
superficie por encima del punto de congelación
del agua pura. Sin embargo, algunas soluciones
acuosas cargadas de sales pudieron permanecer
en estado líquido a temperaturas decenas
de grados bajo cero. |
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arte es
hoy un mundo extremadamente frío y seco, con una temperatura
media en superficie de -50°C. Pero las huellas geológicas
de la presencia de agua líquida fluyendo sobre su superficie
son abundantes y evidentes: desde posibles cuencas oceánicas
antiguas que ocupan un tercio del planeta en el hemisferio norte,
hasta pequeñas escorrentías contemporáneas en
las paredes de algunos cráteres de impacto, pasando por huellas
de valles fluviales y de grandes canales de avalanchas, restos de
deltas en la desembocadura de algunos ríos o afloramientos
rocosos estratificados (Figura 1) (más información click
aquí). También la mineralogía de la superficie
de Marte revela la presencia de agua líquida, ya que la existencia
de sulfatos mono y polihidratados (hexahidrita, epsomita o yeso),
filosilicatos (arcillas), sales de cloro, y trazas de carbonatos,
implica la acción de agua líquida interaccionando con
los materiales de la superficie durante tiempo prolongado (Figura
2). |
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Figura
1: Estratificación
regular en el interior del cráter Becquerel
debida a la evaporación de agua líquida.
(NASA/JPL-Caltech/University of Arizona)  |
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Figura
2: Filosilicatos (verde)
en un antiguo delta en el cráter Jezero.
(Ehlmann et al., 2008)  |
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Para explicar la estabilidad del agua en fase líquida
al principio de la historia geológica de Marte, se ha sugerido
que la atmósfera era mucho más densa que la actual,
y que llegó a tener una presión de hasta 2 bares, básicamente
de CO2. Para incrementar el calentamiento de la superficie,
los modelos climáticos sostienen que la atmósfera contenía
además diversas cantidades adicionales de otros gases, tales
como CH4, NH3, SO2, H2S
o vapor de agua. Sin embargo, la combinación de CO2-H2O
es incapaz de elevar la temperatura de la superficie por encima de
-30°C, la cantidad de CH4 precisa para subir la temperatura
media por encima de 0°C requiere la existencia de una fuente biológica
como la terrestre, el NH3 es consumido por fotólisis
en menos de 10 años, y el SO2 y el H2S
tienen unos tiempos de residencia en la atmósfera muy reducidos,
aparte de que la atmósfera actual no contiene gases con azufre
a niveles detectables. En consecuencia, los resultados de las simulaciones
del clima primitivo de Marte, aun incluyendo toda la posible variedad
de gases de efecto invernadero que se pueden asumir en la atmósfera
del planeta, revelan que la superficie marciana nunca estuvo por encima
de -25°C.
Durante los últimos dos años he estado trabajando en
esta paradoja junto con mis compañeros en NASA Ames Alfonso
Davila y Christopher McKay, y en colaboración con Luis Gago
Duport, de la Universidad de Vigo, y Ricardo Amils, del Centro de
Astrobiología en Madrid. Los últimos resultados de nuestros
análisis han sido presentados esta semana, en un artículo
titulado “Stability against freezing of aqueous solutions on
early Mars” publicado por la revista Nature.
A partir de la composición elemental de los suelos de Marte
descrita por las sondas Viking 1 y 2, Pathfinder, Opportunity y Spirit
(Figura 3), recreamos la composición de las soluciones acuosas
que los formaron. A continuación, simulamos diversos procesos
de evaporación y congelación cuyo resultado final fuera
la desaparición del agua y la recuperación de los suelos
originales, estudiando la secuencia de fases minerales que permanecían
disueltas o precipitaban y las características geoquímicas
de las soluciones en cada fase del proceso. Al analizar las propiedades
de las masas acuosas verificamos que la actividad iónica se
incrementaba sustancialmente durante el proceso, tal como se esperaba. El
contenido en sales bajó el punto de congelación de las
soluciones, permitiendo así que permanecieran estables en diferentes
proporciones a temperaturas bajo cero. En concreto, determinamos que
a -10, -25, -30 y -50°C, hasta un 78, 22, 14 y 6% del agua inicial
permanecía en estado líquido. Estos valores se pueden
comparar directamente con lo que se espera que suceda con el agua
de los océanos de la Tierra, en la que a -10 y
-50°C tan sólo el 20 y el 0.31% del agua permanecería
en estado líquido. Además, las fases minerales que precipitaban
al eliminar el agua totalmente eran las mismas que las que han sido
identificadas en diversos lugares de la superficie de Marte (arcillas,
sulfatos, óxidos de hierro, trazas de carbonatos).
Por lo tanto, Marte pudo tener sobre su superficie gran cantidad de
agua líquida, formando ríos, lagos y mares, tal como
se aprecia en el registro geológico. Pero las masas de agua
marcianas eran muy diferentes de las de la Tierra. Los ríos
y océanos eran salinos y extremadamente fríos, además
de ácidos (más información click
aquí), y se encontraban cubiertos en parte por capas de
hielo de diferente magnitud, con gran cantidad de icebergs y albergando
enormes masas de hielo polar (Figura 4). La imagen de Marte que se
deriva de estos resultados dista por tanto bastante de la idea convencional
del Marte primitivo templado y reconocible para los habitantes de
la Tierra, y es sustituida por un paisaje totalmente diferente al
de nuestro planeta primitivo o actual, realmente de otro mundo. |
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Figura
4: Impresión artística
de un lago hipersalino en el cráter
Gusev. (K. Veenenbos)  |
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| Un resultado adicional de nuestro trabajo tiene que
ver con la habitabilidad de las soluciones marcianas primitivas. Como
se ha mencionado aquí
anteriormente, investigaciones previas han sugerido que la actividad
del agua marciana pudo estar entre 0.70 y 0.85, lejos del límite
que parece adecuado para la vida en la Tierra, que se sitúa
por encima de 0.98. Pero los cálculos que llevaron a estos
resultados fueron realizados en soluciones a 25°C, y por tanto
su aplicación a Marte es extremadamente discutible. En realidad,
la actividad del agua depende únicamente de la salinidad y
de la temperatura. Al calcular la actividad del agua de las soluciones
descritas anteriormente, en un rango de temperaturas entre 0 y -30°C,
encontramos que los valores finales nunca eran inferiores a 0.90,
y eran superiores a 0.98 a temperaturas por encima de -20°C. Una
gran variedad de organismos terrestres están perfectamente
adaptados a habitar entornos que se encuentran a estas temperaturas,
empleando estrategias que van desde el aumento de la fluidez de sus
membranas para que no se congelen hasta la reducción del tamaño,
pasando por la esporulación, la latencia o el uso de sustancias
anticongelantes intracelulares. De hecho, se ha medido actividad metabólica
en microorganismos a -25°C que habitan inclusiones fluidas en
el hielo del Ártico, la Antártida y Groenlandia. Por
lo tanto, en las soluciones acuosas derivadas de la composición
real de los suelos analizada por las sondas de descenso sobre Marte,
y a las temperaturas esperadas para la superficie marciana al principio
de su historia, la vida tal como la conocemos en la Tierra hubiera
sido posible. |
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| San Francisco (California), EEUU, 21 de Mayo de
2009. |
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