¿Era el agua de Marte adecuada
para la vida?
Alberto González Fairén |
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La
exploración de la superficie de Marte ha revelado
que la superficie del planeta ha sido bañada
por masas de agua de diferente magnitud en diversas
épocas durante su historia geológica.
Pero, para hacer una correcta evaluación de
la habitabilidad de Marte, es necesario considerar
las propiedades del agua, más allá de
su mera existencia: el agua es imprescindible para
la vida sobre la Tierra, pero no todas las aguas de
nuestro mundo son igual de propicias para los seres
vivos. Los límites de la vida sobre la Tierra
están definidos por parámetros adicionales,
tales como la temperatura, el pH o la salinidad. La
importancia de la temperatura y del pH van siendo
finamente precisados al avanzar nuestro conocimiento
sobre la biosfera. ¿Qué consecuencias
tiene la salinidad sobre la habitabilidad de los ecosistemas? |
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na medida
termodinámica de la salinidad que proporciona información
cuantitativa acerca de la disponibilidad química del agua es
la “actividad del agua”, bien caracterizada para los organismos
de la Tierra. La actividad del agua pura es 1, y este valor disminuye
al incrementarse la salinidad. Así, la actividad del agua del
mar es 0.98, y la actividad de la mayoría de las aguas continentales
oscila entre 0.98 y 1. Un grupo de investigadores encabezado por Nicholas
Tosca, de la Universidad de Harvard, ha estudiado la actividad del
agua en enclaves marcianos donde se ha producido precipitación
de sales por la evaporación de salmueras, tales como Meridiani
Planum (Figura 1). En Meridiani, los sedimentos contienen sulfatos
de magnesio y de calcio, jarosita y hematites, que sugieren la presencia
de aguas ácidas, oxidantes y salinas. Las mismas condiciones
de elevada salinidad han sido descritas en varios lugares de la geografía
marciana. El grupo de Tosca ha determinado que las concentraciones
de solutos necesarias para depositar estos sedimentos de minerales
evaporíticos debía ser tan elevada, que el agua apenas
estaría disponible químicamente para los seres vivos.
En concreto, sus cálculos más optimistas ofrecen una
actividad del agua para las zonas de Marte más favorables para
la vida de entre 0.70 y 0.85. En su trabajo, asumen que la mayoría
de los organismos de la Tierra no pueden crecer a actividades del
agua inferiores a 0.90, y que muy pocos pueden tolerar valores inferiores
a 0.85. Ilustran su investigación con ejemplos concretos, como
algunos eucariotas, hongos y arqueas capaces de vivir en soluciones
saturadas de NaCl, cuya actividad del agua es 0.75, y un solo ejemplo
de hongo, Xeromyces bisporus, capaz de habitar alimentos sobresaturados
de azúcar con una actividad del agua de 0.61. Como consecuencia,
concluyen que la actividad biológica sería muy escasa
o nula en las aguas del Marte primigenio. |
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Figura 1:
Paredes estratificadas
en Meridiani. (JPL/NASA)  |
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Sin embargo, existe un cierto número
de enclaves de la Tierra con actividades del agua dentro del límite
superior definido por el trabajo de Tosca y colaboradores para Marte,
donde se pueden examinar sus conclusiones. Por ejemplo, el Gran
Lago Salado, el lago Asal o el Mar Muerto tienen actividades del
agua de ~0.75, <0.75 y 0.69, respectivamente, y en todos ellos
se han descrito importantes poblaciones de arqueas, bacterias y
algas verdes. De igual manera, en el desierto de Atacama las escasas
soluciones acuosas están saturadas en sales por procesos
similares a los que guiaron la formación de los sedimentos
marcianos en Meridiani (más información click
aquí), con actividades del agua en el rango de 0.75
(Figura 2), y en ellas ha aparecido una elevada diversidad de cianobacterias
y bacterias. En un rango más extremo, Don Juan Pond, en la
Antártida (Figura 3), tiene una actividad del agua de 0.59,
y la cuenca Discovery, en el fondo del Mediterráneo, valores
inferiores a 0.40. Los ecosistemas de ambos emplazamientos apenas
se conocen, ya que su análisis ha comenzado hace muy poco
tiempo. Por lo tanto, parece que los límites que impone el
trabajo de Tosca tienen más relación con nuestra incapacidad
para estudiar estos ecosistemas extremos que con la realidad de
las fronteras fisiológicas de los seres vivos. |
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Figura 3:
Sales en Don Juan Pond.
(A. Chiuchiolo)  |
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| Por otro lado, tampoco es correcto afirmar que los
sedimentos de Meridiani son representativos del sistema hidrológico
planetario del Marte primitivo. En vastas regiones de las tierras
altas del hemisferio meridional marciano, las más antiguas
del planeta, han aparecido depósitos de filosilicatos, que
se suponen originados en masas de agua con alta actividad y que existieron
de forma permanente durante los primeros 500 millones de años
de la historia de Marte (Figura 4). En consecuencia, si hubo vida
en Marte, su aparición y evolución temprana tuvo lugar
en un entorno bastante similar al terrestre. Tiempo después,
cuando las condiciones cambiaron por la diferente evolución
geológica de la Tierra y Marte, los organismos tendrían
que adaptarse al incremento del estrés osmótico en Marte,
de igual modo que ha sucedido en la Tierra en los entornos extremos
descritos anteriormente. Es revelador que, en un planeta como la Tierra
donde prácticamente la totalidad del agua en superficie tiene
una actividad de 0.98 o superior, sus habitantes mayoritariamente
necesitamos de una actividad del agua por encima de 0.90. Y aún
así, en los escasos enclaves extremos de nuestro planeta donde
existen aguas con actividades marcadamente inferiores, la biosfera
ha sabido encontrar cómo acomodarse. El argumento de que sólo
una mínima parte de los organismos terrestres es capaz de vivir
sometida a actividades del agua inferiores a 0.90, y por consiguiente
nunca pudo existir vida en las aguas marcianas debido a que eran mucho
más salinas, carece de validez, ya que sólo un pequeño
porcentaje del agua sobre la superficie de la Tierra tiene una actividad
inferior a 0.98, y por lo tanto sus habitantes representan una porción
nimia de la biosfera. No es difícil extraer conclusiones acerca
de cómo podría ser la respuesta evolutiva de los seres
vivos en un planeta donde la mayoría del agua disminuyera progresivamente
en su actividad desde valores próximos a 1 hasta valores inferiores
a 0.85, como parece que ha sucedido en Marte. |
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| San Francisco (California), EEUU, 08 de Octubre
de 2008. |
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