Una Bacteria Audaz y Viajera
Redacción |
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El primer
ecosistema constituido por sólo una especie
biológica ha sido descubierto a 2,8 km
de profundidad en la mina de oro Mponeng, cerca
de Johannesburgo (Sudáfrica). Allí
la bacteria con forma cilíndrica «Desulforudis
audaxviator» vive completamente aislada,
en total oscuridad, sin oxígeno, y a
una temperatura de 60°C. |
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esulforudis
audaxviator sobrevive en un hábitat donde obtiene su energía
no de la luz solar sino del hidrógeno y del sulfato producidos
por la desintegración radioactiva del uranio. Al vivir en soledad,
D. audaxviator debe construir sus moléculas orgánicas
por sí misma a partir del agua, del carbono inorgánico,
y del nitrógeno proveniente del amoníaco liberado por
las rocas y disuelto en el fluido del entorno. Durante su largo viaje
a las profundidades extremas, la evolución ha equipado a la
versátil bacteria con genes –muchos de ellos compartidos
con las arqueas,
miembros de uno de los tres dominios de la vida no relacionado a las
bacterias– que le permiten hacer frente a un rango de diferentes
condiciones, incluyendo la habilidad de fijar el nitrógeno
directamente del nitrógeno elemental del ambiente.
D. audaxviator fue capturada y su inusual genoma secuenciado
y analizado empleando técnicas de genómica ambiental,
también llamadas metagenómicas, por científicos
provenientes de las siguientes instituciones: Lawrence Berkeley National
Laboratory (o Berkeley Lab, Departamento de Energía de los
EEUU), Joint Genome Institute (JGI), y Pacific Northwest National
Laboratory (PNNL), trabajando con colegas de: Princeton University,
Indiana University, National Taiwan University, Massachusetts Institute
of Technology (MIT), Florida State University, Desert Research Institute,
y University of Western Ontario.
Este trabajo fue apoyado por la Office of Science del Departamento
de Energía de los EEUU a través del Virtual Institute
for Microbial Stress and Survival (VIMSS), y por el Astrobiology Institute
de NASA a través de la Indiana Princeton Tennessee Astrobiology
Initiative (IPTAI). Los investigadores publicaron sus resultados en
el ejemplar del 10 de Octubre de 2008 de la revista científica
Science. |
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“El gran logro de la genómica ambiental
es que ha posibilitado componer una imagen mucho más completa
de la vida microscópica en cualquier lugar de la Tierra, en
vez de estar limitado a una proporción muy pequeña de
microorganismos que pueden ser cultivados en el laboratorio”,
dice Dylan Chivian de la Physical Biosciences Division (PBD, Berkeley
Lab), autor principal del ‘paper’ publicado en Science.
“Casi todos los organismos viven en comunidades con diferentes
roles dentro de sus ecosistemas. Al extraer ADN de las muestras ambientales,
los diversos jugadores en estas comunidades microbianas y las habilidades
de sus miembros dominantes se pueden identificar, incluso si es imposible
separar los genomas completos de la mayoría de ellos”.
Tal colección de organismos era lo que los investigadores esperaban
encontrar cuando cuidadosamente filtraron unos 5600 litros de fluidos
recolectados por Onstott y sus colaboradores de fracturas en las rocas
del sitio denominado MP104, una nueva sección abierta del nivel
104 de la Mina Mponeng. Era seguro que los investigadores iban a encontrar
a la bacteria que con posterioridad sería llamada D. audaxviator;
aunque su genoma nunca había sido secuenciado, el organismo
había sido identificado en MP104 por Onstott, Li-Hung Lin de
la National Taiwan University, y sus colaboradores en el año
2006, y se sabía que era el microbio hallado más común
que vivía a más de 1,5 km de profundidad en el distrito
minero de Witwatersrand (Sudáfrica). “Sabíamos
a partir del trabajo previo en estas minas, en el que se empleó
técnicas de biología molecular, que parecía haber
comunidades muy simples viviendo allí abajo”, dice Fred
Brockman del Biology Department del PNNL en el estado de Washington,
donde se extrajo el ADN de las células filtradas. “Esperábamos
poder ensamblar un genoma completo de la especie más dominante,
o quizás de 70% a 80% del genoma de varias especies".
Dice Chivian, “En cambio lo que descubrimos fue que había
sólo un organismo en la muestra. Más del 99,9% del ADN
provenía de aquel único organismo, y el resto parecían
ser rastros de contaminación de la mina y el laboratorio”.
El esfuerzo de secuenciación en el Joint Genome Institute (JGI)
fue dirigido por Alla Lapidus de la Genomics Division del Berkeley
Lab; incluso antes que el análisis se completara, era evidente
que el genoma de la especie solitaria era notable. El genoma no era
tan simple como se podría esperar de un organismo viviendo
en lo que presumiblemente es un ambiente muy estable. Una bacteria
simple tiene típicamente unos 1500 genes, mientras que D.
Audaxviator tiene 2157.
Lo que este paquete de genes puede hacer fue revelado por medio del
análisis del genoma realizado por Chivian, Arkin, y Paramvir
Dehal de la PBD, y Eric Alm del MIT: el genoma contenía todo
lo necesario para permitirle al organismo llevar una existencia independiente
y reproducirse, incluyendo la habilidad de incorporar los elementos
necesarios para la vida a partir de fuentes inorgánicas, moverse
libremente, y protegerse a sí mismo de virus, condiciones adversas,
y períodos de escasos nutrientes al convertirse en espora. |
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| “Una
pregunta que surge cuando se considera la capacidad
de otros planetas de albergar vida es si los organismos
pueden existir independientemente, sin acceso incluso
al Sol”, dice Chivian.
“La respuesta es sí, y aquí
está la prueba. Es una especie de emoción
filosófica saber que todo lo necesario para
la vida puede estar ‘empaquetado’ en
un solo genoma” |
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El trabajo previo había identificado a los sulfatos
como la fuente de energía de mayor disponibilidad en el entorno
de D. audaxviator. Esta bacteria no sólo tiene el equipamiento
para reducir sulfatos, sino que esta capacidad está reforzada
por genes adicionales que parecen haber sido tomados de las arqueas
por medio de un proceso denominado transferencia horizontal de genes
–la incorporación de material genético proveniente
de especies no relacionadas. Las Arqueas, que conforman un dominio
distinto al de las bacterias, atrajeron primero la atención
por tener la capacidad de vivir en condiciones extremas (extremófilas),
aunque desde entonces se han encontrado muchos otros tipos de arqueas.
En las minas de Sudáfrica se han descubierto unos 280 tipos
de bacterias y 44 tipos de arqueas.
D. audaxviator puede obtener su carbono de varias fuentes,
según las características del entorno. Puede digerir
azúcares y aminoácidos, lo que sugiere que podría
obtener carbono también de las células muertas de otros
microbios, en los lugares donde la concentración de células
lo permita. Pero en el fluido del nivel 104, donde la biodensidad
es baja,
D. audaxviator es capaz de sobrevivir debido a que su genoma también
contiene genes que le permiten al organismo obtener carbono a partir
del monóxido de carbono, el dióxido de carbono, el bicarbonato,
el formiato, y otras fuentes inorgánicas.
Como se mencionó al principio, su nitrógeno proviene
del amoníaco liberado por las rocas y disuelto en el fluido
del nivel 104, pero D. audaxviator también tiene un
gen para la nitrogenasa, por lo que si es necesario, podría
extraer nitrógeno de su entorno luego de convertirlo primero
a amoníaco –un gen que también parece compartirlo
con las arqueas que viven a altas temperaturas.
Otros genes compartidos con las arqueas le confieren características
defensivas contra los virus, pero un sistema de autoprotección
es único al fílum bacterial de D. audaxviator,
Firmicutes: la habilidad de formar endosporas, estructuras duras que
protegen al ADN y al ARN de la sequedad, del calor, de la falta de
nutrientes, y de los ataques químicos. Como muchas bacterias,
D. audaxviator posee un flagelo, una estructura semejante a
un látigo que le permite nadar hacia fuentes de nutrientes
tales como las que se podrían encontrar en los poros de las
rocas y otras superficies minerales. |
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Pero la única cosa que D. audaxviator
no tiene, es resistencia al oxígeno, lo cual sugiere que la
bacteria no ha estado expuesta al oxígeno puro por mucho tiempo.
Para que
D. audaxviator haya desarrollado su notable y versátil
genoma –las piezas principales del mismo son compartidas con
las arqueas–, debe haber estado viajando hacia las profundidades
por muchas generaciones, quizás sea tan antigua como el agua
de las fracturas de donde fue capturada, fluido que no ha visto la
superficie terrestre por millones de años.
“Parte de la potencia de la genómica comparativa proviene
del hecho que ahora tenemos los genomas de más de mil bacterias
y arqueas, y sabemos lo que pueden hacer muchos de estos genes”,
dice Chivian. La genómica comparativa permite analizar un nuevo
genoma al compararlo con otro ya bien estudiado, buscando las similitudes
entre genes de ambos genomas. Esto es particularmente poderoso para
acelerar el conocimiento de nuevos microorganismos.
Las notables capacidades de D. Audaxviator dieron origen a
su igualmente notable nombre. El nombre de género de Desulforudis
fue acuñado por Tullis Onstott del Latín para las expresiones
“de azufre” y “vara”, destacando su forma
y su habilidad de obtener energía a partir de los sulfatos.
¿Y audaxviator...? Dylan Chivian encontró la
clave en la novela de Julio Verne ‘Viaje al Centro de la Tierra’,
en un mensaje –“Convenientemente en Latín”,
dice Chivian– descifrado por el protagonista de Verne, el Profesor
Lidenbrock, se puede leer, “descende, Audax viator, et terrestre
centrum attinges”. Que significa “desciende, Audaz
viajero, y alcanza el centro de la Tierra”. |
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Fuente: Lawrence
Berkeley National Laboratory (EEUU)
Traducción: Wilfredo Orozco |
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| Mendoza, Argentina, 08 de Enero de 2009. |
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