¿Bacterias que se alimentan de vidrio?
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Ventanas
de coloridos vidrios decoran a las catedrales
más bellas del mundo, y los paneles,
vistosos como joyas, a menudo cuentan historias
religiosas. De acuerdo a una investigación
en curso, la vida puede tener en los vidrios
antiguos sus propios cuentos para contar. |
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os microbios
pueden haber vivido en vidrios volcánicos que se remontan a
la era Arqueana (3.800 a 2.500 millones de años atrás).
Estos organismos colonizan el vidrio para extraer energía,
“comiendo” metales tales como el hierro o el manganeso
contenidos dentro. Al hacer esto, los microorganismos quimiolitoautotrofos
pueden crear grabados en los vidrios volcánicos que permanecen
mucho tiempo después de que sus cuerpos, tras degradarse, hayan
desaparecido.
El vidrio volcánico se forma cuando la lava caliente es rápidamente
templada por aguas frías. Una capa de vidrio de centímetros
de espesor se forma en el exterior de las lavas almohadilladas (o
pillow lavas en inglés), y cuando éstas se enfrían
aún más y son enterradas, el vidrio del exterior se
fractura. |
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“Es como hacer manzanas encarameladas”,
dice Nicola McLoughlin, una investigadora de la Universidad de Bergen
en Noruega. “Es quebradizo, y cuando el vidrio caliente entra
en contacto con el agua, se hace pedazos”. Estas fracturas pueden
proporcionar una vía para que los microbios entren y se establezcan
en el vidrio.
La conexión entre los microbios y el vidrio volcánico
fue descubierta por Ingunn Thorseth y Harald Furnes de la Universidad
de Bergen, quienes informaron de la presencia de hoyuelos y depresiones
en la superficie de brechas volcánicas provenientes de Islandia.
Los tamaños y las formas de estos huecos eran similares a los
microbios que encontraron en las mismas piezas de vidrio, por lo que
dedujeron que los microbios de alguna manera estaban disolviendo el
vidrio.
Sin embargo algunos científicos cuestionan si estas marcas
dejadas en el vidrio son de hecho “rastros fosilizados”
creados por los microbios. El agua que circula por las fracturas del
vidrio puede transportar hacia adentro microbios, pero los científicos
quieren saber exactamente cómo los organismos sobreviven en
el interior del vidrio, o cómo los mismos hacen para disolverlo.
Los críticos sugieren que los huecos, surcos y canales tubulares
observados bien podrían ser creados por procesos tales como
la fractura del vidrio, la circulación de fluidos a través
del vidrio, o quizás hasta cristales creciendo en el interior
del vidrio. En otras palabras, los microbios viven en casas de vidrio,
pero quizás ellos no las construyen. |
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Para McLoughlin, casi no hay duda que las estructuras
observadas en los vidrios volcánicos son creadas por microbios.
“Las morfologías son tan intrincadas -- algunos ejemplos
modernos bien preservados muestran formas en espiral y ramificadas
-- que pienso podemos descartar la idea de burbujas o cristales moviéndose
a través del vidrio haciendo canales”, dice ella. Me
he convencido que éstas son de origen biológico”.
En vidrios formados recientemente en el lecho marino, los restos orgánicos
de microbios se pueden encontrar recubriendo las paredes de las pequeñas
estructuras de vidrio, y aún quedan trazas de ADN. El análisis
de este ADN ha determinado la presencia de bacterias y arqueas las
cuales son de 1.000 a 10.000 veces más abundantes que las células
microbianas halladas en el agua de las profundidades que se encuentra
justo por encima del lecho marino. Los microorganismos del vidrio
incluyen a aquellos que usan la oxidación del hierro y del
manganeso como un medio para producir energía (el vidrio basáltico
es rico en esta fuente de alimento).
Al estudiar los microbios de los vidrios modernos, los científicos
pueden comparar las estructuras que ellos pueden crear, con aquellas
encontradas en rocas más antiguas, donde todos los rastros
físicos de los organismos hace mucho tiempo que han desaparecido.
Texturas granulares y tubulares de similar forma que se esparcen desde
los filos de bordes y fracturas, se preservan en vidrios volcánicos
que tienen millones de años de antigüedad. |
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En el caso que las estructuras descubiertas en el interior
de los vidrios fueran hechas por organismos, ¿cómo pueden
saber los científicos si fueron creadas por microbios antiguos
o modernos? El vidrio más antiguo que McLoughlin ha estudiado
proviene del cinturón de rocas verdes de Barberton, en Sudáfrica,
y tiene una antigüedad de unos 3.480 millones de años.
Pero que las rocas sean antiguas, no implica necesariamente que los
microbios que se alimentaron de ellas hayan vivido hace tanto tiempo
atrás.
McLoughlin dice que los minerales ricos en titanio en el vidrio ayudan
a preservar las estructuras, y también pueden indicar cuándo
los microbios estuvieron presentes. A medida que el vidrio era alterado
en el antiguo lecho marino, un mineral llamado titanita iba precipitando
fuera del vidrio y llenando los canales tubulares dejados por los
microbios, preservando de este modo las estructuras. “Hace
un molde, como verter yeso en una pisada”, dice McLoughlin.
El antiguo vidrio sufrió cambios de cristalización a
medida que era enterrado en el lecho marino, transformándose,
y eventualmente convirtiéndose en clorita (la clorita es de
color verde, por eso las capas de estos vidrios transformados se conocen
como cinturones de rocas verdes). Si la titanita no hubiera rellenado
las estructuras antes de que el vidrio fuera alterado, éstas
también se habrían convertido en clorita. “Así
la titanita preserva a las estructuras, y no sólo eso, sino
que además contiene cantidades menores de uranio radioactivo,
por lo que puede ser datada”, dice McLoughlin.
La datación radiométrica de la titanita encontrada en
las lavas almohadilladas arqueanas por Neil Banerjee y Antonio Simonetti,
confirmó que las estructuras también se formaron en
la era Arqueana. Si los microbios hicieron estas estructuras, tuvieron
que ser aproximadamente tan antiguos como las lavas de vidrio en las
que alguna vez ellos vivieron.
Estas investigaciones de estructuras creadas por vida microbiana en
el vidrio volcánico, tienen implicaciones en los estudios sobre
los orígenes de la vida en la Tierra, y quizás en otros
mundos. Tradicionalmente, los científicos que buscan vida en
rocas antiguas se centran en las cherts, las cuales pueden preservar
los detalles a escala fina de delicados organismos. Las cherts son
rocas sedimentarias, silíceas, formadas en lugares como la
zona de mareas de una playa soleada o en el lecho marino antiguo --
justo el tipo de lugar donde se piensa que la vida primitiva gustaba
aglutinarse. Pero si los fósiles también se pueden encontrar
en las rocas volcánicas, entonces esto incrementa enormemente
la cantidad de descubrimientos potenciales de vida antigua que se
podrían hacer, en especial si se considera el hecho que en
algunas partes del mundo, aproximadamente el 60% de las rocas arqueanas
son de origen volcánico. |
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“La idea de los respiraderos hidrotermales como
cuna de la vida ha estado rondando por algún tiempo, pero cuando
se considera a las lavas volcánicas, la mayoría de la
gente piensa que éstas eran muy calientes e inhabitables”,
dice McLoughlin. “Tradicionalmente los rastros fosilizados se
han encontrado en fangos y sedimentos, de modo que ahora estamos abriendo
un nuevo campo de búsqueda de rastros fosilizados en entornos
volcánicos”.
McLoughlin y sus colegas continúan analizando las estructuras
halladas en vidrios volcánicos, tratando de saber dónde
y cómo están distribuidas en el lecho marino más
antiguo. También están tratando de refinar las edades
de algunas de las estructuras más antiguas, y de entender precisamente
cómo se formaron. “Esperamos ver más claramente
a través de esta ventana de vidrio a la Tierra primitiva”,
concluye McLoughlin.
Fuente: Leslie Mullen / Astrobio.net
Versión en español: Wilfredo Orozco |
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| Mendoza, Argentina, 24 de Febrero de 2009. |
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