El clima de la Tierra y la vida primitiva
Alberto González Fairén |
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La primera
identificación directa de vida microbiana habitando
la Tierra hace más de 3.000 millones de años
y los estudios de evolución de la temperatura de
nuestro planeta ofrecen una nueva perspectiva sobre la evolución
biológica. |
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os entornos
de los manantiales hidrotermales submarinos modernos acogen una enorme
variedad de vida microbiana. Normalmente, estos entornos no son preservados
en el registro geológico, debido al efecto del desplazamiento
tectónico y la alteración metamórfica. Como resultado,
se conservan muy pocos depósitos de la Tierra primitiva que
puedan ser estudiados para conocer mejor el origen de la vida microbiana.
Sin embargo, la región australiana de Pilbara (figura 1) preserva
restos de volcanes submarinos formados en márgenes de placas
tectónicas, lugares en los que algunas hipótesis sitúan
el origen de la vida. |
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El grupo de Miryam Glikson, de la Universidad de Queensland,
ha identificado restos microbianos en la materia orgánica más
antigua preservada de la Tierra, de 3.240 millones de años,
en sedimentos de Pilbara (figura 2). Es la primera vez que se identifican
visualmente restos de comunidades microbianas, ya que los métodos
analíticos indirectos que se han usado hasta ahora sólo
podían sugerir la presencia de los microorganismos, y por lo
tanto este estudio representa la confirmación definitiva de
la existencia de vida en esa época. La preservación
de las características isotópicas y de las estructuras
morfológicas es extraordinaria para rocas tan antiguas, exhibiendo
formas filamentosas y tubulares
(figura 3). La presencia de precipitados minerales en el interior
de las estructuras tubulares parece anterior a su compactación,
como resultado de un rápido transporte de fluidos cargados
de minerales en el interior de los sedimentos que contenían
las comunidades microbianas. Los minerales parecen depositados a partir
de soluciones saturadas, capaces de reemplazar el material celular.
Las colonias bacterianas aparecen como bandas discontinuas en masas
rocosas completas, por lo que no se puede asegurar que se trate específicamente
de tapetes microbianos. Aunque es cierto que lo podrían ser
en origen, y que fueran fragmentados posteriormente como resultado
de la acción de corrientes de agua o por efecto de la sedimentación
posterior a la muerte de la colonia. |
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Las estructuras microbianas fósiles fueron comparadas
después con colonias microbianas vivas muy antiguas del fondo
del océano. Se hicieron cultivos de estas colonias, sometiéndolos
a las condiciones que definían los ambientes de la Tierra hace
3.500 millones de años. La degradación de tales colonias
ofreció enormes similitudes con los restos de Pilbara. También
son extraordinariamente similares a colonias tubulares del Ordovícico
localizadas en el norte de Australia. El descubrimiento permite conocer
mejor el pasado de nuestro planeta, así como entender las interacciones
entre la vida y su entorno hace billones de años. En este sentido,
el equipo de Eric Gaucher, de la FAME, ha estudiado las temperaturas
de la Tierra hace 3.500 millones de años, mediante la técnica
de la reconstrucción de proteínas.
La técnica de la reconstrucción proteica de bacterias
se basa en estadística estándar para generar posibilidades
a partir de una determinada secuencia de proteínas. Para cada
posición de la secuencia inferida de proteínas en el
organismo antiguo, se calculan los valores de probabilidad para cada
uno de los 20 aminoácidos, obteniéndose así la
probabilidad de que un aminoácido concreto ocupe un lugar determinado
durante la historia evolutiva de la proteína. Como resultado
final, se puede conocer la estructura de proteínas de bacterias
que habitaron la Tierra hace miles de millones de años.
Con esta técnica, el equipo de Gaucher ha confirmado que el
entorno donde surgió y se desarrolló la vida primitiva
era cálido, ya que los microorganismos tenían proteínas
estables a alta temperatura. Al extender su análisis desde
hace 3.500 millones de años hasta hace sólo 500 millones,
han estudiado la estabilidad frente a la temperatura de un grupo de
proteínas muy especial, denominado “factor de elongación”.
Este factor ayuda a las bacterias a formar otras proteínas
a partir de los aminoácidos, y cada especie bacteriana posee
un factor de elongación ligeramente distinto a las demás.
Así, las bacterias que viven en ambientes cálidos tienen
un factor de elongación fuerte y elástico, capaz de
funcionar a altas temperaturas sin desnaturalizarse, mientras que
las bacterias que viven en ambientes fríos tienen un factor
de elongación más débil. Con la técnica
de la reconstrucción proteica, el grupo de Gaucher ha reconstruido
32 factores de elongación de 16 bacterias, y ha estudiado su
sensibilidad al calor, para deducir cómo ha cambiado la temperatura
de la Tierra desde el Arcaico hasta el Cámbrico. Los resultados
obtenidos demuestran que la temperatura del planeta, cálida
en origen, ha descendido en 30 grados centígrados desde hace
3.500 millones de años hasta hace 500 millones de años
(figura 4). Y, lo que resulta de suma importancia para confirmar la
robustez de las conclusiones, estos resultados coinciden con los de
estudios geológicos sobre paleotemperaturas llevados a cabo
mediante el análisis de la deposición de isótopos
de oxígeno. |
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| San Francisco (California), EEUU, 07 de Marzo de
2008. |
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