La evolución actual del cerebro humano
Alberto González Fairén |
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El cerebro
humano tiene un volumen medio de 1.350 centímetros
cúbicos (variable entre individuos de 1.200 a 1.600
c.c.), proporcionalmente el más grande del reino
animal, además de ser el más complejo. La
evolución de nuestro cerebro comenzó algún
momento después de que la línea evolutiva
común del chimpancé y el ser humano se dividiera
en dos, hace unos 5 o 6 millones de años, y hasta
hace poco se asumía que había sido un proceso
continuado que había persistido hasta el origen de
los humanos modernos, hace unos 200.000 años. Sin
embargo, parece que el cerebro humano es un órgano
sometido a importantes cambios y que sigue evolucionando
hoy en día. |
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os genes
implicados en la regulación del crecimiento cerebral han continuado
evolucionando hasta hace muy poco, y es muy posible que sigan haciéndolo
hoy en día. Son los genes denominados microcefalín
y ASPM, que controlan la proliferación y la diferenciación
de los neuroblastos durante la neurogénesis. Se expresan principalmente
en el cerebro, y su ausencia de funcionalidad causa microcefalia primaria
(Figura 1), una patología por la cual el cerebro ve reducido
su tamaño hasta un volumen de 400 c.c. y que afecta principalmente
al córtex. Ambos genes han sido sometidos a una intensa selección
natural positiva desde la separación humanos-chimpancés
(Figura 2), y son los responsables del desmesurado crecimiento de
nuestros cerebros. Y tales procesos selectivos de evolución
adaptativa siguen operando actualmente sobre ambos genes, afectando
al desarrollo de los cerebros humanos modernos en diferentes poblaciones,
lo que verifica su plasticidad. |
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Para analizar la evolución contemporánea
de nuestros cerebros, el equipo de Bruce Lahn, de la Universidad de
Chicago, ha secuenciado el DNA de diversos tipos celulares representativos
de la diversidad humana global. Para cada uno de los dos genes estudiados,
han encontrado un alelo sorprendentemente frecuente en cada población
humana. Tales frecuencias no pueden ser debidas a la deriva genética
aleatoria o a la migración de las poblaciones, lo que sugiere
que la causa última es la selección natural. Además,
el análisis ha permitido estimar el momento de aparición
de cada uno de los alelos y su distribución geográfica.
Los resultados han deparado tremendas sorpresas.
El alelo favorecido del gen microcefalín (Figura 3)
se fijó evolutivamente hace aproximadamente 37.000 años,
momento de la aparición del arte y del comportamiento simbólico
en Europa. Es mucho más común en Europa, Asia y América
que en el África sub-sahariana. En un estudio detallado sobre
1.184 personas, el alelo apareció en proporciones superiores
al 80% en los vascos, los italianos y los chinos Han, y en cerca del
100% de los colombianos de cualquier etnia, los Maya mejicanos y los
Surui brasileños. Sin embargo, tenía frecuencias inferiores
al 10% en los Zime de Camerún, en los Bantú de Kenia
y en los Pigmeos del Congo, y de alrededor del 30% en los Masai de
Tanzania. Este patrón puede ser debido a que el alelo apareciera
en una pequeña población que migrara fuera de África
sin cruzarse con otras poblaciones africanas, o a que apareciera en
poblaciones ya asentadas fuera de África. |
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El alelo favorecido del gen ASPM se fijó
hace unos 5.800 años, justo antes de la construcción
de las primeras ciudades en Oriente Próximo. Aunque en proporciones
más equilibradas, un análisis sobre 1.186 personas demostró
que es más común en Europa y Asia, llegando a porcentajes
superiores al 40% en los vascos, en los Adygei del Cáucaso
ruso, y en los beduinos, los Druze y los palestinos de Israel, y de
hasta el 60% en los franceses, en los Kalash de Pakistán y
en los Papúa de Nueva Guinea. Por el contrario, en los Mandenka
de Senegal, los Zime de Camerún o en Colombia apenas llega
al 10%, y no aparece en absoluto en las poblaciones de Bantú
de Suráfrica, Pigmeos de la República Centroafricana
o Surui brasileños. El caso del gen ASPM es particularmente
relevante, ya que su edad tan joven y su distribución universal
en las poblaciones humanas euroasiáticas indica que ha sido
objeto de una enorme presión selectiva favorable en los últimos
milenios, en época histórica.
El grupo de Lahn advierte que sus resultados son muy fáciles
de malinterpretar y de manipular, y que las implicaciones sociales
y éticas de sus investigaciones deben ser interpretadas con
mucha cautela. Aunque fuera cierto que los alelos favorecidos de ambos
genes han proporcionado ventajas adaptativas a las poblaciones que
los portan en algunas funciones relacionadas con las capacidades cognoscitivas,
esto no significa necesariamente que intervengan en el desarrollo
de la inteligencia. La investigación actual del grupo de Lahn
se centra precisamente en el estudio de seres humanos que portan los
alelos favorecidos para determinar si su presencia en algunas poblaciones
y no en otras conlleva algún tipo de ventaja intelectual o
cultural para las primeras. De ser así, debe ser muy pequeña,
ya que todos los seres humanos modernos normales tienen la misma capacidad
de lenguaje y de expresión simbólica, porten el alelo
que porten. Además, es muy importante recordar las reducidas
dimensiones del estudio: se limita a dos alelos, lo que implica que
otras poblaciones humanas pueden portar alelos diferentes en los mismos
genes microcefalín y ASPM, o incluso tener alelos
diferentes en otros genes, que confieran otras ventajas intelectuales
o culturales que no presentan los grupos portadores de los alelos
favorecidos descritos en el estudio de Lahn. El vasto campo de investigación
que ha abierto el grupo de Lahn necesitará muchos años
de desarrollo para empezar a derivar conclusiones generales sobre
la evolución de la inteligencia humana. |
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| Madrid, España, 17 de Agosto de 2006. |
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