La determinación sexual ambiental
y la extinción de los dinosaurios
Alberto González Fairén |
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Entre la
gran diversidad de mecanismos de determinación sexual
de los vertebrados, dos son compartidos por un gran número
de ellos: la determinación genética y la ambiental.
El hecho de que el sexo de los dinosaurios estuviese determinado
por la temperatura de incubación de sus huevos pudo
tener consecuencias fatales para su supervivencia después
del gran impacto asteroidal que marcó el final del
Mesozoico. |
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os dinosaurios
y los cocodrilos son miembros del grupo de los Arcosaurios, que apareció
al principio del periodo Triásico, hace unos 245 millones de
años. Al final del Triásico, el grupo estaba representado
por los dinosaurios, los camposaurios, los pterosaurios y los cocodrilianos.
Las aves modernas descienden probablemente de Arcosaurios capaces
de volar que aparecieron a principios del Jurásico, y que compartieron
el cielo con los pterosaurios durante todo el Cretácico. Por
lo tanto, los únicos Arcosaurios que perviven hoy en día
son los cocodrilos y las aves.
Curiosamente, el modo de determinación del sexo en cocodrilos
y aves responde a dos modelos bien diferentes. En los cocodrilos (como
en las tortugas y en algunos lagartos), la determinación sexual
es ambiental: han desarrollado un sistema dependiente del entorno,
mediante el cual el sexo del individuo queda determinado por la temperatura
de incubación del huevo. Las aves, por el contrario (y al igual
que los mamíferos, las serpientes, muchos lagartos, los anfibios
y algunos peces) cuentan con cromosomas o genes que determinan específicamente
el sexo del individuo. De cualquier modo, los programas genéticos
implicados en la determinación sexual en ambos casos están
muy relacionados, ya que la estrategia genética parece haber
evolucionado a partir de la ambiental, como demuestran los análisis
filogenéticos y moleculares (Figura 1). |
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En realidad, la independencia del entorno que confiere
el modo genético de determinación sexual debe ser ventajosa,
ya que ha evolucionado de manera diferente en cada uno de esos grupos:
en los mamíferos, se desarrolló el sistema heterogamético
XX-XY a partir de autosomas primitivos y merced a la aparición
del gen SRY en el cromosoma Y hace 200 o 300 millones de años;
en insectos, el proceso fue similar, pero sucedió hace mucho
más tiempo; y en aves el sistema ZZ-ZW tiene como individuos
heterogaméticos a las hembras.
La estrategia de determinación sexual ambiental puede obedecer
a dos patrones diferentes: en un caso, temperaturas por encima o por
debajo de un rango medio establecido, derivan en la generación
de un solo sexo (todos machos o todas hembras, según las especies:
en las tortugas, las temperaturas elevadas producen hembras; en los
lagartos, machos); en el otro patrón, el que usan los cocodrilos,
las temperaturas intermedias dan lugar a un sexo (machos, en los cocodrilos),
y las que están por encima o por debajo, al otro. Incluso en
algunas especies, la sensibilidad a la temperatura dura tan sólo
dos o tres días en una fase muy concreta de la incubación.
Evidentemente, cambios sostenidos en el tiempo de la temperatura ambiental
pueden derivar en serios problemas para la supervivencia de algunas
especies con estrategia ambiental para la determinación del
sexo, ya que la reproducción sexual eficiente requiere un balance
ajustado entre machos y hembras. Es muy posible que la extinción
de los dinosaurios estuviera íntimamente vinculada a su modo
de determinación sexual, que parece que podría haber
seguido una estrategia ambiental.
En este sentido, y después de gozar de un ambiente relativamente
benigno durante el Jurásico y el Cretácico inicial,
el final del Mesozoico fue una época de profundos cambios.
Como epílogo de esta época convulsa, el gran impacto
de Chicxulub, al final del Cretácico (hace 65 millones de años,
ver Figura 2), tuvo un efecto determinante sobre una serie de factores
interrelacionados, incluyendo la competencia por el alimento, las
variaciones en el nivel del mar, o incluso el cambio climático.
En consecuencia, los dinosaurios, que ya se encontraban en clara decadencia
como grupo dominante entre los vertebrados, terminaron por desaparecer.
Posiblemente, los drásticos cambios ambientales derivaron en
una preponderancia de machos en la descendencia, durante un periodo
demasiado prolongado como para permitir que las poblaciones se recuperaran.
Los efectos globales del impacto sobre los grupos con determinación
sexual genética serían menos dramáticos. Pero,
¿qué factores determinaron la extinción de los
dinosaurios, permitiendo al tiempo la supervivencia de cocodrilos,
tortugas y algunos lagartos? Posiblemente intervinieron factores biológicos
y fisiológicos no totalmente conocidos, que permitieron a estos
grupos adaptarse con éxito a un entorno en profundo cambio.
Entre tales diferencias, cabe mencionar la unión de las regiones
uterinas que forman las membranas del huevo y las capas calcáreas,
que podrían haber estado separadas en los dinosaurios; el desarrollo
precoz de la cintura pélvica en las hembras de dinosaurio,
acompañado del establecimiento de pautas de movilidad y de
anidada muy diferentes de las de los demás grupos; o diferencias
en la ventilación pulmonar o en la estructura del cerebro.
En el caso de las aves, además, las diferencias se acentuaron
hace 170 millones de años, cuando evolucionaron a la endotermia,
lo que determinó que cambiaran su estrategia de determinación
sexual al modo genético. Y en el caso de cocodrilos y tortugas,
sus hábitos de vida en las interfases tierra-agua (estuarios,
ríos) les habría proporcionado cierto grado de protección
frente a los cambios. |
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| NOTA: El Editor de este sitio desea agradecer
al Sr.
Daniel Marín Arcones por su valiosa colaboración
y amistad. |
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| Madrid, España, 18 de Agosto de 2006. |
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