Huygens en Titán: resultados
preliminares
Alberto González Fairén |
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Tal como
preveían los modelos elaborados hace décadas,
la sonda Huygens ha confirmado que Titán es
un mundo complejo, envuelto por una densa atmósfera
de nitrógeno, metano y etano, que se condensa ocasionalmente
en nubes altas capaces de provocar precipitaciones. A principios
del 2005, la sonda transmitió datos durante las dos
horas y media que duró su descenso a través
de la atmósfera, y por más de 70 minutos una
vez en la superficie. Allí, teñida por el
color anaranjado que genera el paso de la escasa radiación
solar a través de la atmósfera, Huygens
desveló un paisaje evolucionado compuesto por hidrocarburos
formando cañones, cauces fluviales complejos y amplias
explanadas; así como líneas de costa con playas
y acantilados que demarcan posibles lagos o mares de material
carbonoso fluido. Todo ello avala la hipótesis de
que los requerimientos para la biosíntesis son posibles
en Titán, aunque se debe descartar definitivamente
cualquier paralelismo con la Tierra primitiva. |
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La
atmósfera |
La atmósfera de Titán está compuesta
básicamente por nitrógeno, con un 3-4% de metano, y
otros constituyentes menores producidos fotoquímicamente (etano,
monóxido de carbono, dióxido de carbono, acetileno).
Es opaca a partir de unos 20 km de altura y, en su parte superior,
recibe el 1% de la radiación solar que llega a la Tierra, aunque
la mayoría es reflejada por la cubierta de hidrocarburos. Las
capas inferiores son mucho más claras, y en ellas sólo
aparecen nubes de metano bajas abundantes alrededor del polo sur,
mientras que en el resto del satélite son sólo ocasionales.
Esto puede ser debido a que la humedad relativa de metano no supere
el 30%, o a que no haya partículas en suspensión en
la baja atmósfera capaces de servir de moldes de agregación
para formar nubes. La temperatura en superficie es de unos -180ºC
y, al contrario de lo que se pensaba antes de que Huygens descendiera
por la atmósfera, los vientos parecen no ser muy violentos,
posiblemente no superiores a los 25 km/h.
En numerosas ocasiones se ha propuesto que la atmósfera de
Titán podría ser considerada como un excelente análogo
de la atmósfera primitiva de la Tierra, al ser el nitrógeno
su componente principal, como sucede en nuestro mundo actualmente.
Pero tal comparación carece de fundamento: la atmósfera
primitiva de la Tierra estaba compuesta principalmente por CO2
(igual que las de Venus y Marte), tal vez hasta 70 atmósferas,
con 1 atmósfera de N2 y trazas de CH4
y otros gases. La diferente proporción de elementos en las
atmósferas primigenias de Titán y la Tierra se explica
fácilmente por la distribución de los materiales en
la nebulosa protoplanetaria. Ha sido la evolución posterior
de la Tierra la que ha propiciado el secuestro del CO2
en las rocas, dando como resultado un enriquecimiento relativo en
N2 que, al ser inerte, no ha reaccionado con ningún
otro elemento y permanece en su totalidad en nuestra atmósfera. |
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La
superficie sólida |
Titán es un mundo geológicamente activo,
con erupciones de hielo de agua y amoníaco asociadas a actividad
criovolcánica, como han evidenciado algunas imágenes
de Huygens. Además, los datos de la sonda han confirmado
que el argón-40, que resulta de la desintegración radiactiva
del potasio en el interior planetario, está presente en la
atmósfera de Titán, lo que refuerza la tesis de que
el vulcanismo es una realidad en la superficie del satélite.
Igualmente, la casi ausencia de cráteres de impacto sugiere
que la superficie es extremadamente joven, posiblemente menos de 10
millones de años, lo que refuerza la idea de que se trata de
un cuerpo muy activo.
En Titán, los suelos están compuestos por hielo de agua,
hidrocarburos (metano, etano, acetileno y otros), amoníaco
y tal vez clatratos de CH4 y CO2, igual que
los pequeños guijarros de unos pocos centímetros de
diámetro que siembran el paisaje (figura 1). Casi todos los
guijarros están redondeados, posiblemente como resultado de
un proceso de transporte fluvial; o tal vez sea el efecto erosivo
de la propia atmósfera. Una tercera posibilidad incluiría
procesos de evaporación o sublimación, aunque para que
este mecanismo fuera eficiente, sería necesario que los guijarros
tuvieran edades de millones de años, ya que el hielo de agua
es muy poco soluble en solventes orgánicos o hidrocarburos. |
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Figura
1: Imagen de la superficie de Titán,
coloreada después de procesar y añadir
los datos espectrales de Huygens, de forma que los
tonos se ajustan al color real del satélite.
Muestra un terreno sembrado de pequeños guijarros
de entre 5 y 20 centímetros de longitud, con
evidentes huellas de alteración fluvial. (ESA/NASA/JPL/Universidad
de Arizona) |
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| El lugar de descenso de la sonda fue analizado con
un pequeño perforador, para estudiar la consistencia del terreno.
Como resultado, sabemos que Huygens se posó sobre una
fina capa endurecida de no más de un centímetro de espesor,
que recubre una superficie blanda de textura similar al barro, que
se extiende en profundidad al menos hasta los 15 centímetros
que analizó el perforador. |
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Líquidos
en la superficie |
| Una suave neblina de metano deposita sobre la superficie
compuestos agregados fotoquímicamente, que son eliminados por
la ocasional lluvia de hidrocarburos. Esta lluvia lava el terreno,
que por ese motivo en algunas zonas es extremadamente claro y brillante.
Asumiendo que tales fluidos sean arrastrados hasta lagos o mares,
con el tiempo se debe producir una secuencia evaporítica para
completar el ciclo. Un residuo en forma de barro orgánico queda
en los cauces fluviales cuando están secos, de manera análoga
a las sales que se depositan en las cuencas evaporíticas de
la Tierra. Por eso la superficie emergida de Titán es clara
y los cañones fluviales oscuros. Igualmente, los lagos o mares
son totalmente planos y oscuros, al estar formados por densas y profundas
capas de hidrocarburos. Las morfologías costeras (figura 2)
pueden haberse generado por disolución química o por
erosión mecánica; si bien la presencia de islas en barrera
(figura 3) refuerza la segunda posibilidad. |
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| Descifrar la densidad de los depósitos líquidos
ofrecerá muchas claves acerca de la posible evolución
geológica y biológica en Titán. Algunas de las
áreas oscuras que asemejan lagos o mares contienen material
líquido o semilíquido (figura 4); otros, sólo
el residuo carbonoso de fluidos existentes en el pasado. En cualquier
caso, lo que parece definitivo es que, en algún momento, grandes
cantidades de hidrocarburos han formado ríos y mares sobre
la superficie de Titán. Igualmente, en este momento los ríos
parecen secos, sólo queda el residuo carbonoso tiñendo
los lechos fluviales, pero en algún momento corrió líquido
por ellos; tal vez hace sólo unas pocas semanas, edad en la
que los datos de Huygens permiten datar las últimas
lluvias. Posiblemente, las lluvias fueron abundantes en el lugar de
descenso de Huygens hace 7 años terrestres, cuando la
zona atravesaba el equinoccio otoñal. Todo lo anterior sugiere
una posible estacionalidad, con intensa evaporación y ríos
y mares secos o semisecos en verano, lluvias importantes y reactivación
de los cauces fluviales en otoño, suelos continentales agregados
en materiales viscosos congelados del tipo del permafrost en invierno
(como en el lugar de descenso de Huygens), y descongelación
y precipitaciones en primavera. No obstante, una interpretación
alternativa podría sugerir la fusión estacional de depósitos
subterráneos como mecanismo de reactivación de los cauces
fluviales, sin necesidad de disponer de un ciclo atmosférico
completo. Si bien es cierto que ambos mecanismos podrían coexistir
en Titán. |
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Figura
4: Lagos en Titán. (ESA)  |
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Biología
en Titán |
Los tres estados de agregación de la materia
están presentes en el material carbonoso que cubre la superficie
de Titán, así como mecanismos de transporte entre ellos:
evaporación, nubes, lluvia y ríos/mares. Por lo tanto,
es un lugar idóneo para el desarrollo de reacciones capaces
de rendir moléculas orgánicas complejas. De hecho, algunas
tienen efectivamente lugar, combinando nitrógeno y metano,
de forma análoga a como se ha postulado que debió suceder
en los tiempos previos al origen de la vida en la Tierra.
Pero, de igual forma que no se puede considerar a Titán un
mundo análogo a la Tierra primitiva en cuanto a la composición
atmosférica, tampoco este sencillo paralelismo químico
debe conducir a la suposición de que las reacciones orgánicas
en Titán pueden ser consideradas idénticas a las que
acontecieron en nuestro mundo. Los compuestos de partida, y sobre
todo sus proporciones, no son en absoluto similares, y además
en Titán los procesos termodinámicos han de ser extraordinariamente
más lentos. Si se puede proponer algún tipo de reacciones
orgánicas, ha de ser totalmente diferente.
La disociación del N2 y la fotólisis del
CH4 en la alta atmósfera (por encima de los 500
km) proveen la base para la mayoría de las reacciones orgánicas
en Titán. Como la superficie apenas recibe radiación
solar, la energía química debe ser la fuente principal
para conseguir procesos fuera del equilibrio, como son los biológicos.
Algunos componentes (CO2, NO3-, SO42-,
Fe3+) podrían actuar como aceptores de electrones,
y otros como dadores de electrones (CH4, CO, H2,
Fe2+, material orgánico, pirita), estableciendo
la base para el desarrollo de comunidades quimioautotróficas
en los océanos de hidrocarburos. |
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Algunas
cuestiones pendientes |
Como sucede siempre después de cada misión
de exploración planetaria, el catálogo de nuevas preguntas
surgidas de los datos recogidos supera con creces al puñado
de respuestas obtenidas. Así, por ejemplo, queda por resolver
cómo es posible que la lluvia de hidrocarburos sea capaz de
erosionar el hielo de agua e hidrocarburos, altamente insoluble, para
formar los canales.
De igual forma, es una incógnita porqué Titán
tiene atmósfera y el resto de grandes satélites del
Sistema Solar exterior carecen de ella. Sería preciso estudiar
la cantidad de gases nobles en la atmósfera y sus abundancias
relativas: como son pesados, escapan con dificultad del planeta; y
como son inertes, no reaccionan químicamente con otros elementos.
Por tanto, sirven para conocer cómo era la atmósfera
cuando se formó, y así saber qué volátiles
provienen de la desgasificación del planeta y cuáles
son producto del aporte externo. De esta forma, se podría intuir
porqué Titán conservó su atmósfera, mientras
que otros cuerpos de similar tamaño, densidad y temperatura,
no. El problema es que no hay xenón ni kriptón al nivel
de detección de Huygens, lo que implica que su concentración
es mil veces menor que en la Tierra. Conocer el porqué dará
pistas sobre la evolución de Titán.
Tampoco está claro el papel del metano en la atmósfera,
ni si realmente llega a formar mares o lagos. En cualquier caso, sabemos
que el metano de la atmósfera de Titán es muy joven:
su vida media allí es de 10-20 millones de años, como
resultado de reacciones fotoquímicas. La huella isotópica,
además, ha revelado que apenas se ha perdido carbono, mientras
que el escape de oxígeno y nitrógeno sí ha sido
importante. Además, los compuestos orgánicos se forman
cuando la escasa radiación solar destruye el metano; pero si
este proceso es efectivo, y la atmósfera mantiene cantidades
importantes del gas, ¿cuál es el proceso de aporte de
metano a la atmósfera? ¿Es suministrado por vulcanismo
desde el interior del planeta? ¿O se debe considerar la presencia
de organismos metanógenos similares a los terrestres?
La próxima misión a Titán seguramente incorporará
la posibilidad de volar alrededor del satélite para tomar muestras
de la atmósfera, y después descender a la superficie
para continuar el excelente trabajo de Huygens. |
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| San Francisco (California), EEUU, 19 de Enero de
2007. |
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