Estrategias para la búsqueda de vida
en Marte
Alberto González Fairén y Alfonso Fernández Davila |
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¿Qué
lugares son más propicios para albergar
vida o sus restos en Marte? Esta pregunta requiere
una respuesta bien fundada que determine el
destino de futuras investigaciones. |
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a razón
principal por la que dedicamos tanto tiempo, esfuerzo y recursos al
estudio de Marte es para determinar si la vida surgió allí
alguna vez. Hemos buscado vida en Marte directamente, con las misiones
Viking (más información click aquí),
e indirectamente, con todas las demás misiones (más
información click aquí).
Sin resultados positivos, por el momento. Algunos investigadores piensan
que simplemente nunca ha habido vida en Marte, mientras que otros
sostienen que hubo vida tiempo atrás y que hace eones que el
planeta está deshabitado. Pero tal vez el problema sea que
estamos buscando en los lugares equivocados.
La superficie de Marte es hoy extremadamente fría y seca. La
radiación cósmica y la solar llegan a la superficie
teniendo que vencer apenas la débil resistencia de la fina
atmósfera, y los suelos contienen oxidantes poderosos capaces
de destruir los compuestos orgánicos (más información
click aquí).
No parece el lugar más adecuado para la vida. Pero no siempre
ha sido así. Al principio de su historia, la superficie de
Marte era lo suficientemente húmeda como para permitir la formación
de decenas de miles de valles fluviales complejos (Figura 1), lagos
y tal vez océanos. La atmósfera era más gruesa,
y el campo magnético del planeta estaba operativo. Todos estos
factores se consideran necesarios para el origen y evolución
de la vida. Por lo tanto, las misiones orientadas a la búsqueda
de vida en Marte deben dirigirse al estudio de sedimentos antiguos,
para encontrar evidencia fósil de vida primitiva en Marte. |
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Figura
1: Mapa de los valles fluviales
en Marte (en rojo).
(Hynek et al., 2010)  |
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Para lograr este objetivo, lo primero que es necesario
es encontrar el lugar adecuado dónde buscar, y eso significa
reconstruir su historia. Averiguar si hubo agua líquida, durante
cuánto tiempo y sobre qué extensión estuvo presente,
qué tipo de sedimentos y minerales se formaron, y si las condiciones
geoquímicas del lugar eran compatibles con la vida. Una vez
que se hayan identificado los lugares más prometedores, es
necesario determinar si existen procesos físicos o químicos
en la actualidad capaces de destruir la evidencia fósil. El
paso final sería buscar tal evidencia.
Este proceso no es fácil, y es por ello que la búsqueda
se está volviendo cada vez más ambiciosa, sofisticada
y cara. NASA lanzará este año hacia Marte el Mars Science
Laboratory (MSL, Figura 2) con la intención de estudiar la
habitabilidad y la historia geológica de una región
de Marte (por determinar entre los últimos cuatro lugares candidatos
que han llegado al final de un largo y detallado proceso de selección)
que contiene sedimentos formados miles de millones de años
atrás. Alrededor de 2018, una misión conjunta de NASA
y ESA llevará dos rovers a la superficie de Marte. Y más
allá de 2020 está prevista la primera misión
con el objetivo de recoger muestras del suelo marciano y traerlas
para su estudio directo en la Tierra. El retorno científico
de estas misiones se prevé enorme. Sin embargo, analizadas
las características de los lugares de exploración propuestos,
tal vez sería preciso determinar de antemano qué lugares
son realmente más propicios para que una misión de búsqueda
de vida en Marte culmine con éxito. |
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En la Tierra, la vida es ubicua. Pero algunos lugares
parecen poner a prueba los límites de capacidad de adaptación
de los organismos vivos. A primera vista, el desierto de Atacama en
Chile (más información click aquí)
y los Valles Secos de la Antártida parecen estériles,
y hasta hace poco se pensaba que lo eran. Atacama es el desierto más
seco de la Tierra, y los Valles Secos configuran el desierto más
frío del planeta. En ambos lugares, el agua líquida
es extremadamente escasa. Estos desiertos son los lugares de la Tierra
más parecidos a la superficie actual de Marte, y en ellos se
puede analizar qué sucede con los organismos vivos cuando las
condiciones se tornan muy frías y secas.
Lo que sucede es que los seres vivos buscan refugio en nichos donde
el agua líquida está presente, aunque sólo sea
durante cortos lapsos temporales de vez en cuando. Esto sucede en
dos sustratos: las sales y el hielo. Las sales son capaces de absorber
vapor de agua de la atmósfera y formar soluciones líquidas,
y el hielo en contacto con sedimentos se funde formando finas películas
de agua líquida estable. Por lo tanto, las sales y el hielo
expanden el rango de condiciones físicas que permiten la estabilidad
del agua líquida. En Atacama, la vida está presente
en el interior de rocas de sal, y en la Antártida en la interfase
entre el hielo y los sedimentos. Además, las sales y el hielo
son sustratos idóneos para la preservación de compuestos
orgánicos, biomoléculas complejas e incluso células
completas. Por lo tanto, los últimos nichos donde la vida puede
retirarse cuando el entorno se vuelve extremadamente frío y
seco son los mismos entornos donde los restos biológicos se
preservan más favorablemente.
Y hay sales e hielo en Marte. En el hemisferio sur se han detectado
grandes depósitos de sales (Figura 3), y el hielo es abundante
alrededor del polo norte y en el subsuelo cerca de la superficie en
latitudes por encima de 60º en los dos hemisferios (Figura 4).
Si alguna vez hubo vida en Marte, estos son los últimos ambientes
donde pudo refugiarse a medida que el planeta se enfriaba y se secaba,
y también son los entornos donde los restos fósiles
se han podido preservar mejor. Por lo tanto, son los lugares donde
una misión orientada a la búsqueda de vida en Marte,
pasada o presente, tendría mayores probabilidades de éxito. |
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Figura
3: Mapa de los depósitos
de sales en Marte (en blanco). (Osterloo et
al., 2010)  |
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| San Francisco (California), EEUU, 02 de Marzo de
2011. |
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