Transferencia horizontal de genes
Alberto González Fairén |
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La transferencia
horizontal o lateral de genes es el movimiento de genes
entre individuos de diferentes especies en una misma generación.
Aunque es común entre las bacterias, tradicionalmente
se ha supuesto un evento extraordinario entre bacterias
y eucariotas multicelulares. Pero esta idea comienza a cambiar,
y la transferencia horizontal de genes empieza a considerarse
un catalizador evolutivo de primera magnitud. |
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s de largo
tiempo conocida la tendencia de muchos organismos de intercambiar
genes con otras especies. El ejemplo más común es el
intercambio genético entre distintos grupos bacterianos. Las
bacterias han obtenido una fracción significativa de su diversidad
genética a través de la adquisición de secuencias
de genes de otras bacterias alejadas filogenéticamente. La
transferencia horizontal de genes produce genomas extraordinariamente
heterogéneos y dinámicos, en los que cantidades importantes
de ADN son incorporadas y eliminadas del cromosoma. Las transferencias
laterales han cambiado, por tanto, la ecología y la patogenicidad
de las especies bacterianas, promoviendo la diversificación
y especiación microbiana. Por medio de la transferencia horizontal
de genes, las bacterias son capaces de adquirir resistencia a diferentes
antibióticos, capacidades virulentas, y diferentes propiedades
metabólicas que les permiten explorar nuevos hábitats.
Por supuesto, las secuencias nuevas adquiridas son más útiles
cuando están coordinadas con el resto del genoma anfitrión.
Existen tres mecanismos fundamentales mediante los que las bacterias
son capaces de adquirir nuevos fragmentos de ADN: transformación,
mediante la cual la bacteria capta ADN desnudo del entorno, lo cual
permite la transmisión de material genético entre especies
muy distantes (Figura 1); transducción, mecanismo por el cual
un bacteriófago transfiere fragmentos de ADN de una bacteria
a otra (Figura 2); y conjugación, el único proceso que
requiere contacto físico entre las dos bacterias que se transfieren
así el material genético (Figura 3). |
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| En un paso más, la transferencia de genes bacterianos
a genomas eucariotas anfitriones podría estar facilitada por
la presencia de endosimbiontes, como la bacteria parásita Wolbachia
pipientis, en la línea celular germinal de algunos eucariotas.
El grupo de Julie Hotopp, del Instituto Craig Venter, ha examinado
estos genomas anfitriones para confirmar la hipótesis. Sus
resultados experimentales confirman la transferencia horizontal en
los genomas de cuatro insectos y cuatro nematodos, en cantidades que
oscilan desde pequeñas inserciones (menos de 500 pares de bases)
hasta el genoma entero del parásito (más de 1 megabase).
Además, pudieron verificar transferencia de genes desde Wolbachia
hacia los genomas anfitriones en tres insectos. Algunos de estos genes
de Wolbachia son transcritos en las células eucariotas,
lo que indica que los genes transferidos horizontalmente son heredables,
proporcionando así un mecanismo para la adquisición
de nuevos genes y funciones que puede representar un importante impulso
evolutivo. En concreto, de los 1206 genes de Wolbachia, al
menos 28 están activos después de su inserción
en el genoma de la mosca Drosophlia ananassae (Figura 4), aunque
aún no está claro si codifican proteínas. Si
el ADN bacteriano es igual de común en otros eucariotas, las
investigaciones en curso habrán de tenerlo en cuenta para no
confundirlo con contaminación en el laboratorio, ya que todos
los programas de secuenciación actuales están diseñados
para eliminar genes bacterianos del código final, ya que se
asume que son productos de contaminación. Sin ir más
lejos, el genoma publicado de D. ananassae no incluye ni uno
de los genes identificados de Wolbachia. A la inversa, el argumento
clásico de que la inexistencia de genes bacterianos en los
genomas de los organismos eucariotas ya secuenciados es la prueba
de que la transferencia horizontal de genes es un proceso exótico,
queda en evidencia como un argumento circular e inválido. |
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Figura 4:
La microscopía de
fluorescencia prueba la transferencia horizontal de genes
entre Wolbachia (gen WD0484 en verde, señalado con
la flecha) y D. ananassae (cromosoma 2L en rojo). (Hotopp
et al., 2007)  |
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Según esta investigación,
entre un quinto y tres cuartos de todas las especies de insectos
están parasitados por Wolbachia, que vive en los testículos
y los ovarios, y pasa de una generación de hembras a otra
a través de huevos infectados. Para asegurar su éxito,
Wolbachia es capaz de provocar un mayor número de
nacimientos de hembras, e incluso evitar que machos infectados se
apareen exitosamente con hembras sanas. En realidad, la asociación
física de la bacteria con los huevos de insectos provee al
parásito de un gran abanico de oportunidades para que su
ADN esté en contacto con el genoma nuclear del anfitrión.
Por esta razón, es predecible que se describan nuevos casos
de transferencia horizontal de genes entre bacterias y reptiles
y anfibios, pero no en mamíferos, ya que no se conocen bacterias
que parasiten sus células germinales. En cualquier caso,
la importancia de este fenómeno en la historia evolutiva
de los seres vivos sobre la Tierra parece ser determinante. |
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| San Francisco (California), EEUU, 07 de Diciembre
de 2007. |
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