Cráteres de Impactos en Sudamérica
(*) Maximiliano
C. L. Rocca |
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 ué
son los impactos? ¿Cómo se forman? Todo comienza con
los asteroides. Se podría decir que los asteroides son escombros
cósmicos que sobraron de la construcción planetaria.
Fragmentos de roca o metal que tienen desde muchos kilómetros
hasta unos metros de diámetro y que giran alrededor del Sol.
El Sol y los planetas se formaron hace unos 5 mil millones de
años, a partir de una nebulosa galáctica de gas
y polvo calientes. A medida que el gas se enfriaba se condensaba
en gotas y granos que luego se agrupaban y aglomeraban por la
mutua fuerza de atracción gravitatoria. Formaron entonces
cuerpos sólidos menores de diversos tamaños. A partir
de ellos crecieron los planetas y los sobrantes de ese episodio
son los asteroides de hoy. Los asteroides del Cinturón
Principal giran alrededor del Sol en órbitas casi circulares
entre Marte y Júpiter desde el origen del Sistema Solar.
Sin embargo, a ciertas distancias del Sol, la fuerza de atracción
gravitatoria de los planetas los perturba en su viaje orbital
cambiándoles el rumbo. Son las llamadas "resonancias
orbitales". Júpiter es el responsable principal, con
su enorme fuerza de gravedad, de alterar las órbitas de
los asteroides del Cinturón Principal. Los atrae cambiando
una órbita casi circular en una nueva, ahora de forma elíptica
(ovalada). Otro mecanismo de cambio orbital son los impactos y
choques entre asteroides dentro mismo del Cinturón Principal.
Ellos producen astillas gigantes que salen disparadas en nuevas
órbitas que las alejan de su lugar de origen.
En muchos casos estas órbitas nuevas se cruzan con la
de algún planeta cercano y este, a su vez, también
perturba otra vez la órbita del asteroide. Muchos asteroides
se mueven en órbitas verdaderamente caóticas por
todo el Sistema Solar interior. Es así como un asteroide
que se originó en el Cinturón Principal se transforma,
con el tiempo, en un Asteroide que se Acerca a la Tierra (AAT
en español). En inglés se los conoce como Near Earth
Asteroids (NEAs). Los Asteroides que se Acercan a la Tierra (AAT)
giran en órbitas elípticas y como consecuencia,
su distancia al Sol cambia mucho en cada período de translación.
Los planetas giran en órbitas casi circulares por lo que
su distancia al Sol varía muy poco a lo largo de un ciclo
de translación. Es por eso que los AAT se cruzan con la
órbita de la Tierra. Si cruzan la órbita terrestre
en un punto exacto de coincidencia entonces el asteroide puede
chocar con ella, formando un cráter de impacto y causando
eventualmente un gran daño a la vida.
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Este fenómeno es real y se trata de un proceso geológico
raro -en la escala de una vida humana- pero activo y capaz de
liberar cantidades colosales de energía. Un impacto de
asteroide es millones de veces más fuerte que el peor terremoto
o la mayor erupción volcánica posible. La razón
es la tremenda energía cinética que el asteroide
descarga al chocar contra la superficie terrestre. Esta última
está en directa relación a la mitad de la masa del
asteroide (en Kg) multiplicada por el cuadrado de su velocidad,
expresada en metros por segundo.
En promedio un asteroide de medio kilómetro moviéndose
a 20 Km por segundo liberará unos 25000 megatones de energía
al impactar (1 megatón es un millón de toneladas
de TNT). Para dar una idea, una bomba termonuclear de Hidrógeno
libera al detonar unos 20 megatones de energía. La diferencia
entre los impactos y otros procesos geológicos terrestres
está en la velocidad con que se libera la energía.
En un impacto esta última se libera virtualmente en forma
instantánea. Una estructura de impacto de 200 Km de diámetro,
por ejemplo, se forma en sólo 10 minutos!. Al chocar, la
energía cinética del asteroide se transforma en
la llamada "onda de shock". Ella consiste en un pico
de altísima presión (desde 100000 hasta 5 millones
de veces la presión atmosférica normal) que se propaga
velozmente, a varios kilómetros por segundo, a partir del
punto de impacto. Tanto el suelo como el asteroide que chocó
sufren sus efectos. A medida que la onda de shock se propaga,
va perdiendo fuerza con la distancia, pero, enormes volúmenes
de roca son astillados, deformados, triturados, fundidos, proyectados
hacia el cielo y hasta vaporizados... en sólo unos segundos.
Las temperaturas, en la zona de impacto, pueden superar los miles
de grados Centígrados.
Curiosamente, del asteroide que chocó por lo general no
sobrevive nada, toda su masa se transforma en vapor como consecuencia
de los efectos del evento.
A consecuencia del impacto se forma una cicatriz en la superficie
terrestre con forma de cuenco circular llamada "cráter"
o "estructura de impacto". En promedio, un asteroide
abre un cráter cuyo diámetro es igual a 20 veces
su propio diámetro. Ejemplo: Una roca de 1 Km de diámetro
abrirá un cráter de 20 Km de diámetro. Ya
se han catalogado 200 estructuras y cráteres de impacto
sobre la Tierra que tienen desde unas decenas de metros hasta
cientos de kilómetros de diámetro.
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CLASIFICACIÓN
DE CRÁTERES |
Cráteres simples
Hoyos con forma de taza que nunca tienen mas de 5 Km de diámetro.
El más popular y prototipo en su clase es el Cráter
Meteoro, (o Cráter Barringer) de Arizona, USA. Se trata
de un hoyo de 1200 metros de diámetro formado hace unos 50000
años por el impacto de un asteroide de unos 40 metros de diámetro
compuesto por Hierro y Níquel. Estructuras complejas
Éstas pueden ser de 3 modelos: 1-
De pico central. 2-
De Anillo central. 3-
Cuencas multi-anillo.
Pueden tener desde unos 4 Km hasta 400 Km de diámetro. Las
mayores son la llamadas cuencas multi-anillo, que tienen el tamaño
de países enteros. Se las define como grandes estructuras geológicas
circulares que muestran una alternancia de anillos elevados concéntricos
y valles hundidos delimitados por fallas geológicas (zonas
de fractura). |
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IMPACTOS
CONOCIDOS EN 2003 EN SUDAMÉRICA (*) |
| Argentina: |
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1) Antofalla, Salar
de Antofalla, Catamarca (S 20º15' W 68º00').
Descubierto en los 80s por el geólogo Ricardo Alonso
de Salta, a partir de imágenes satelitales LANDSAT.
Se trata de una depresión con forma de taza de 750
metros de diámetro ubicada en el borde SE del Salar
de Antofalla. Está algo erosionado pero mantiene su
forma bien definida. Se calcula su edad en menos de 2 millones
de años.
2) Costa Atlántica, Buenos Aires.
Hasta hoy no se ha detectado aún ningún cráter
de impacto en esta zona. Sin embargo, existe fuerte evidencia
de varios eventos de impacto a partir de investigaciones
geoquímicas y crono estratigráficas de ciertas
capas de rocas vidriosas que aparecen incluidas dentro de
los sedimentos depositados durante los últimos 5
a 10 millones de años en las barrancas de toda la
costa Atlántica entre Mar del Plata y Bahía
Blanca. Estas rocas vidriosas son conocidas como "Escorias"
y se parecen a las rocas volcánicas. Se trata de
masas vidriosas, llenas de burbujas, de color verde a marrón
oscuro. La presencia en ellas de un mineral llamado Baddeleyita
(que es producto de la ruptura de otro mineral llamado Zircón
como consecuencia de altas temperaturas) es evidencia interesante
a favor de un origen por impacto para las escorias. Esto
nos habla de eventos de impacto en la zona. Las escorias
se habrían formado al fundirse el suelo por causa
del enorme calor liberado durante el impacto del asteroide.
Las escorias habrían sido salpicadas sobre áreas
enormes desde los cráteres de impacto. Se han reportado
3 capas de escorias intercaladas en los sedimentos de esta
área:
1- Área cercana a Necochea: Edad estimada de la
capa vidriosa (radio métrica): 460.000 años.
2- Área Mar del Plata - Chapadmalal: Edad: 3.3
millones de años.
3- Área cercana a Chasico: Edad: 10.1 millones
de años.
Los respectivos cráteres de impacto pueden estar
hoy mismo ocultos por la sedimentación o bien haber
sido borrados hace tiempo por la erosión. La investigación
en esta zona continúa.
3) Campo del Cielo, Chaco (S 27º30' W 61º42').
El Campo de cráteres de impacto del "Campo del
Cielo" consiste en, al menos, 20 cráteres formados
hace unos 4000 años. El asteroide que los produjo
al chocar era del tipo metálico Hierro-Níquel
(Meteorito tipo IA) y millones de meteoritos sobrevivieron
al impacto desparramándose por la zona. Los cráteres
y los fragmentos de meteorito están distribuidos
en un área oval de 18 Km por 3 Km, con orientación
SO-NE. Se estima que el meteorito al llegar desde el espacio
tenía unos 10 a 20 metros de diámetro. Vino
de la dirección SO entrando en un ángulo de
unos 9º. Como consecuencia de este ángulo, y
la interacción con la atmósfera terrestre,
el asteroide se fragmentó en pedazos que luego chocaron
formando los cráteres.
El cráter 3 llamado "Laguna Negra" es el
mayor con 115 metros de diámetro. Dentro del cráter
10,"Gómez", (de 25 m.), fue encontrado
en 1980 un meteorito enorme llamado hoy "Chaco",
de 37000 Kg. El "Chaco" es hoy el segundo meteorito
más grande del Mundo!!
En el interior del cráter 9 "La Perdida",
se encontraron varios trozos grandes de meteorito con un
peso total de 5200 Kg.
4) Río Cuarto, Córdoba (S 32º52'
W 64º14').
A principio de los 90s se publicaron una serie de artículos
en el extranjero reportando la existencia de once estructuras
con forma de lágrimas en la zona cercana a Río
Cuarto. Se las interpretó, en aquel entonces, como
cráteres de impacto. Su tamaño variaba desde
el llamado "Cráter A" de 4,5 x 1,1 Km,
hasta estructuras de algunos metros. Todas estaban alineadas
en la dirección NE-SO a lo largo de unos 30 Km. Una
exploración en el lugar reveló la presencia
de materiales vidriosos tipo escoria y algunos fragmentos
pequeños de meteorito dentro de las depresiones ovales.
El vidrio contenía, una vez más, el mineral
llamado Baddeleyita y también granos de Cuarzo alterados
por choque y un elevado contenido de metales pesados como
el Iridio, el Cromo y el Níquel. Se interpretaron
estos "cráteres" con forma de lágrimas
como el resultado de un impacto de meteorito que cayó
muy oblicuo.
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Vista aérea
de los supuesto cráteres de impacto de Río
Cuarto, Córdoba. De acuerdo a las últimas
investigaciones, se pone en duda el origen "cósmico"
de estas curiosas formaciones.
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Por experimentos de laboratorio
se conoce que cuando un meteorito cae en un ángulo
muy bajo los cráteres formados tienen forma de óvalo.
En esta hipótesis un asteroide (de unos 500 metros)
entró en la atmósfera terrestre desde el NE
y se partió en pedazos antes de chocar y formar las
estructuras ovales. La antigüedad del evento se calculó
en esa época en unos 10.000 años. En los últimos
2 años se han realizados nuevos estudios de la zona,
tanto con imágenes satelitales como en el sitio mismo,
que ponen en serias dudas la veracidad de un impacto oblicuo
en Río Cuarto. Por satélite se detectaron mas
de 400 "nuevas" estructuras de forma oval que son
muy similares a las de un supuesto origen meteorítico.
Investigación en el sitio reveló que las "nuevas"
estructuras también contenían vidrio esponjoso.
Como consecuencia los científicos locales re-interpretaron
estas estructuras ovales como cuencas de deflación
producidas por acción del viento y no por el impacto
de un meteorito. El tema es aun bastante delicado y necesita
más estudio. Lo misterioso aun hoy es el origen y procedencia
de vidrio escoriáceo en este lugar.
5) La anomalía de las Islas Malvinas.
Aunque todavía en etapa de estudio detallado, existe
buena evidencia de un posible sitio de impacto cerca de
las Islas Malvinas. Resulta ser que hay cerca de las Islas
una anomalía del campo gravitatorio terrestre con
forma bien circular y de 200 Km de diámetro. Esta
estructura gigante podría realmente ser una estructura
de impacto bastante viejo en términos geológicos.
Esta anomalía geofísica está ubicada
bajo el agua y dentro de la plataforma continental. Por
ahora no hay una certeza absoluta para este sitio, pero,
se está avanzando en su estudio. La edad de este
hipotético impacto sería, sin dudas, mayor
a 250 millones de años.
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| Bolivia: |
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| Chile: |
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1) Cráter de
Monturaqui (S 23º56' W 68º17').
El cráter de Monturaqui fue descubierto a partir de
fotos aéreas en 1962.
Es un hoyo con forma de taza de 460 metros de diámetro
y su origen meteoritico es seguro.
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| Investigación científica en el
lugar reveló la presencia de fragmentos de meteorito
metálico de Hierro-Níquel y de rocas alteradas
por el calor y la presión del impacto (vidrio esponjoso).
Se ha determinado su edad en un millón de años.
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| Uruguay: |
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1) La Paloma, Rocha
(S 34º40' W 54º10').
Se ha reportado en esta zona la presencia de rocas vidriosas
de posible origen por impacto meteorítico. Muestras
de vidrio esponjoso blanco aparecen esporádicamente
en las playas de este sitio. Es evidente que proceden de
algún sitio submarino y que las corriente submarinas
los distribuyen por las playas de vez en cuando. Estos vidrios
se asemejan extraordinariamente a las rocas vidriosas que
aparecen en los cráteres de impacto de Wabar en Arabia
Saudita.
Los vidrios se habrían formado al fundirse la arena
por el calor liberado por el choque del meteorito gigante.
Por ahora este sitio necesita mayor investigación
para ser confirmado como un verdadero sitio de impacto.
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No se han reportado sitios de impacto
en los siguientes países: Venezuela, Colombia, Ecuador,
Perú y Paraguay.
Sin embargo, deben existir muchos sitios de impactos meteoríticos
que todavía no han sido identificados.
(*) En países de habla española.
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Sobre
el Autor |

Maximiliano C. L. Rocca (37 años), es Analista
de Sistemas y realiza desde hace varios años investigación
en los temas de Asteroides que se acercan a la Tierra y de
Cráteres de impactos terrestres, financiado por The
Planetary Society, CA, USA.
Corresponsal de superbólidos y caída de meteoritos
para el Scientific Event Alert Network (SEAN) del Smithsonian
Institution, Washington, USA.
Miembro regular de la Meteoritical Society, USA, desde 1999.
Miembro de la Division for Planetary Sciences / American Astronomical
Society, USA, desde el año 2000.
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Para
saber más... |
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(Imagen: Science
Data)
¿Escuchando Meteoros?
Tony
Phillips
Podría ocurrir, y sin duda ocurrió muchas
veces...
"Estoy segura que pude escuchar varios de los meteoros",
recuerda Karen Newcombe, observadora de Leónidas
de San Francisco -- una de muchos que informaron sobre
sonidos de meteoros a Science@NASA el 18 de noviembre
de 2002. "En varias oportunidades cuando un meteoro
de las Leónidas, con una estela de desechos persistente
volaba directamente sobre nosotros, escuché [instantáneamente]
un débil zumbido". No hubo retraso entre la
visión y el sonido.
"¿Cómo puede ser posible, cuando el
meteoro estaba a tantas millas sobre mi cabeza?"
se preguntó.
La misma pregunta ha intrigado a algunos de los más
grandes científicos de la historia. Por ejemplo,
en 1719 el astrónomo Edmund Halley recopiló
relatos sobre una bola de fuego ampliamente observada
sobre Inglaterra. Muchos testigos, escribió Halley,
"[escucharon] como siseaba a medida que avanzaba,
como si hubiese estado muy cerca, al alcance de la mano".
Sin embargo, su propia investigación comprobó
que el meteoro estaba lo menos a "60 millas inglesas"
de altura. Al sonido le toma como mínimo unos cinco
minutos viajar esa distancia, mientras la luz puede recorrerlos
en una fracción de un milisegundo. Halley no pudo
encontrar cual sería la razón por la que
los observadores del cielo pudiesen simultáneamente
ver y escuchar el meteoro.
Desconcertado, descartó finalmente los informes
como "pura fantasía" -- posición
que se mantuvo a través de siglos.
El pasado fin de semana, sin embargo, muchas personas
poco inclinadas a la fantasía, escucharon las Leónidas.
Los sonidos no eran como las retumbantes explosiones sónicas
o el fuerte trueno de una explosión lejana llegando
mucho después que la luz del relámpago ha
desaparecido. En cambio, estos eran ruidos exóticos
y delicados, que se escucharon mientras el meteoro estaba
en pleno desarrollo. Los científicos los llaman
"sonidos electrofónicos de meteoros".
Desde hace mucho tiempo los meteoro-escuchas han estado
reticentes a informar de sus experiencias -- una consecuencia
del escepticismo Halleyniano. Pero escuchar un meteoro
no significa que uno está loco. Al contrario, el
nivel de convicción de los investigadores modernos,
de que los sonidos electrofónicos son reales, aumenta
cada vez más.
Colin Keay, un físico de la Universidad de Newcastle
en Australia, no sólo cree en los meteoros electrofónicos,
sino que además descubrió qué los
produce. Según Keay, las estelas incandescentes
de los meteoros no sólo generan luz visible, sino
también una señal de radio de muy baja frecuencia
(que se abrevia VLF por las siglas de "Very Low Frequency").
Estas ondas de radio, que oscilan en las frecuencias radiales
entre unos pocos kHz y 30 kHz, viajan hasta el suelo a
la velocidad de la luz -- resolviendo el fastidioso problema
de la simultaneidad.
Por supuesto que los oídos humanos no pueden escuchar
directamente las señales de radio. Si Keay tiene
la razón, algo en el suelo -- un "transductor"
-- debe estar convirtiendo las ondas radiales en ondas
de sonido. En pruebas de laboratorio, Keay ha descubierto
que los transductores adecuados son sorprendentemente
comunes. Materiales simples tales como láminas
de aluminio, alambres delgados, agujas de pino -- o incluso
pelo seco o rizado -- pueden interceptar y activarse con
un campo de VLF.
Esto funciona de la siguiente manera: Las ondas de radio
inducen corrientes en conductores eléctricos. "Corrientes
potentes y de baja frecuencia pueden literalmente hacer
vibrar a algunos objetos comunes", explica Dennis
Gallagher, un físico espacial del Centro Marshall
de Vuelos Espaciales de NASA. "Cuando las cosas se
mueven, envían vibraciones por el aire, y esto
es lo que escuchamos".
Las ondas de radio de frecuencia más alta, como
las transmisiones de TV o de estaciones de radio FM, oscilan
demasiado rápido (cientos de millones de veces
por segundo) para que puedan agitar algún conductor.
Aunque así fuera, no podríamos escuchar
las ondas de sonido de alta frecuencia en MHz, que están
muy por encima del rango de frecuencias que puede captar
el oído humano.
Pero las ondas VLF si pueden mover el conductor y generar
ruido. Keay descubrió que se puede inducir una
vibración leve hasta en un par de anteojos. Talvez
esto explique lo que vivió Erich en Troy, Nueva
York: "Cuando estaba afuera [mirando las Leónidas
el 18 de noviembre]", informó que , "Tenía
la cabeza apoyada en el suelo y escuchaba un zumbido.
Mi cabeza estaba cerca de pastos y hojas y yo además
uso anteojos con marco de alambre. El sonido era definitivamente
simultaneo con la observación de un meteoro de
gran tamaño".
¿Pero cómo es que los meteoros generan señales
de radio VLF?
"Es un problema intrincado", afirma Keay. Cuando
comenzó a trabajar en los meteoros electrofónicos
en los 70s, los físicos no tenían idea alguna
sobre cómo las ondas VLF podrían surgir
de la estela ionizada de un meteoro. "Era necesario
descubrir algún nuevo mecanismo".
"[Me inspiré en] la teoría de las manchas
solares de Fred Hoyle, donde la energía es atrapada
en campos magnéticos entrelazados", dice.
Los campos magnéticos que se desenredan -- retrayéndose
como bandas extendidas de elástico -- pueden desatar
erupciones solares: explosiones violentas de radiación
electromagnética y de partículas energéticas.
Tal vez, pensó Keay, los campos magnéticos
en la estela incandescente de un meteoro pueden hacer
algo semejante... sólo que en una escala energética
mucho menor.
Cuando un meteoro se precipita a través de la atmósfera
de la Tierra, el aire a su alrededor se transforma en
un plasma -- esto es, una nube de gas ionizado. Los plasmas
tienen una propiedad curiosa: atrapan las líneas
de fuerzas magnéticas que los atraviesan. Donde
quiera que el plasma vaya, el campo magnético lo
sigue. Si un plasma magnetizado se vuelve turbulento,
los campos magneticos en su interior igualmente se entrelazan
y se enredan.
Las colas de plasma de ciertos meteoros, sí que
se vuelven turbulentas, dice Keay, y son atravesadas por
un campo magnético: el de la Tierra. "Las
turbulencias del plasma son tan rápidas, que el
campo magnético puede ser deformado como un plato
de spaghetti". Es allí donde está nuestra
fuente de energía para las ondas VLF.
Keay continúa: Posteriormente, el plasma se enfría.
Los electrones regresan a los átomos de los que
fueron antes extraídos, y el gas vuelve a ser neutro.
Los campos magnéticos se ven súbitamente
liberados y se reorientan. Este abrupto rebote es lo que
produce la radiación de baja frecuencia.
Es una teoría plausible, afirma Gallagher: "Es
fácil de entender y está respaldada por
el trabajo de laboratorio de Keay".
Gallagher añade "Pienso que lo que hace que
ésto sea tan fascinante es que estamos hablando
de un fenómeno que ha sido observado por la gente
desde hace miles de años. Incluso en tiempos modernos
las personas que informaban haber escuchado estos sonidos
eran ridiculizadas. Sólo desde hace unos 25 años,
Keay fue capaz de realizar la investigación y legitimar
las experiencias de todas estas generaciones de personas."
"Esto demuestra que aun hay maravillas en la naturaleza
que pueden ser estudiadas y explicadas. Debemos tomar
lo que pasa con los meteoros como una razón para
abrir nuestras mentes a lo que aún nos queda por
aprender".
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Descargas |
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¡Tenga un Cráter en su PC!
Wilfredo
Orozco
Descargue un modelo 3D de un cráter generado a partir
de la recuperación de información tridimensional
mediante la técnica conocida como "Shape-from-Shading".
Esta técnica es ideal para recuperar información
de escenas de las que se dispongan sólo una imagen,
como es el caso de la mayoría de las imágenes
planetarias. El modelo fue construido a partir de 10000
puntos (x,y,z), y para su codificación se emplearon
las rutinas gráficas OpenGL, en un ambiente de programación
visual Borland C++ Builder.
Se recomienda para una mejor visualización, una PC
de +800 Mhz y +128 Mb RAM.
[ Descargar
programa, 250 Kb]
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| Capital Federal, Buenos Aires, Argentina, 20 de
Octubre de 2003. |
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