El río Tinto: un ecosistema marciano
en la Tierra
Alberto González Fairén
Centro de Biología Molecular,
Universidad Autónoma de Madrid.
Seminario de Ciencias Planetarias, Universidad Complutense de Madrid.
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| Figura 1: Localización
geográfica del río Tinto. |
xisten en la Tierra algunos
lugares bastante parecidos a otros de Marte, hasta tal punto que su
análisis detallado puede servir como una buena aproximación
a las características de ciertos enclaves marcianos. La mayoría
de ellos se encuentran en la Antártida y en Siberia, pero no
son menos importantes los del parque de Yellowstone (EE.UU.), Pilbara
(Australia), algunas zonas de Islandia o Canadá, o el río
Tinto, en el sudoeste de la Península Ibérica (Figura
1).
Los modelos de evolución climática sugieren que Marte
ha perdido la mayor parte de su masa atmosférica inicial, lo
que habría conllevado un importante descenso térmico
a nivel planetario. Además, parece haber sufrido una intensa
deshidratación, y el agua remanente permanece confinada en
forma de hielo en los polos y entre los poros y rocas del suelo y
el subsuelo. Si la historia de la vida tuvo alguna vez una oportunidad
en Marte, a medida que el planeta se enfriaba y desecaba las posibles
comunidades biológicas habrían tenido que adaptarse
a las nuevas condiciones ambientales, refugiándose en las posibles
bolsas de agua líquida existentes bajo la superficie
En la Antártida y en Siberia, el agua ha quedado atrapada en
el suelo en forma de permafrost del mismo modo que ocurre en Marte.
La zona del río Kolyma, en el nordeste de Siberia, guarda a
un metro de profundidad una capa de terreno congelada durante los
últimos tres millones de años; en ella han aparecido
altas concentraciones de bacterias perfectamente conservadas por las
bajas temperaturas. En la región antártica de Tierra
Victoria no hay hielo en la superficie, el suelo es arenoso y está
cubierto de guijarros y permafrost. Además, cubiertos por grandes
masas de hielo, se esconden lagos de diferentes tamaños. En
el mayor de ellos, el lago Vostok, ha aparecido una sorprendente diversidad
de microorganismos no descritos. De hecho, sólo algunos subgéneros
bacterianos tienen su equivalente en otros lugares de la Tierra; el
resto, son arqueas, bacterias, protistas, hongos y algas desconocidos
hasta la fecha, que han permanecido aislados evolucionando separadamente
al resto de la biosfera durante, al menos, veinte millones de años.
Es posible que en Marte existan entornos similares donde permanezcan
escondidos los restos de las últimas comunidades vivas que,
tal vez, habitaron el planeta hace tiempo. El análisis de estos
territorios de la Tierra puede proporcionar pistas sobre la naturaleza
de tales microorganismos, al tiempo que es un excelente campo de pruebas
para ensayar técnicas y metodologías de muestreo para
futuras misiones a Marte. Sin embargo, ninguno de estos lugares ofrece
una medida adecuada de lo que pudo ser la gran biosfera primigenia
del planeta, cuando caudalosos ríos y grandes mares se extendían
sobre su superficie. |
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Un
viaje en el tiempo |
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| Figura 2: La Corta
Atalaya. (Unina) |
Desde un punto de vista astrobiológico, acercarse al río
Tinto es, tal vez, hacer un viaje hacia atrás en el tiempo
sobre la superficie de Marte. Es aquí donde reside la importancia
de su análisis pormenorizado: mientras que la Antártida,
Siberia, Islandia y otros lugares de la Tierra nos permiten especular
sobre la naturaleza de la vida que haya podido pervivir hasta hoy
sobre nuestro vecino rojo, el estudio de los ecosistemas del río
Tinto abre una amplia perspectiva para el análisis de la evolución
de las posibles comunidades biológicas durante el Noeico y
el Hespérico, las eras geológicas marcianas durante
las que el planeta pudo haber mantenido agua líquida en superficie.
Efectivamente, los modelos biológicos del río Tinto
nos muestran una serie de comunidades de microorganismos habitando
un entorno caracterizado por varias condiciones extremas para la vida
como la conocemos, y que podrían haber sido comunes sobre la
superficie de Marte hace miles de millones de años.
De hecho, el paisaje de las minas en las que nace el río es
sobrecogedor. Aquí se encuentran las explotaciones a cielo
abierto más grandes del mundo, como Corta Atalaya, que llega
a una profundidad de 350 metros (Figura 2). A pesar de que la explotación
se remonta a más de 5000 años, sólo se ha extraído
un 15% de sus recursos. Precisamente los subproductos de la actividad
minera parecían ser los responsables de la extrema acidez (pH
entre 0.9 y 3) y del color rojizo del río (Figura 3), e incluso
se llegaron a elaborar programas de limpieza y recuperación
de sus aguas, que durante mucho tiempo se creyeron carentes de vida.
Pero nada más lejos de la realidad: se han descrito más
de 1.100 especies distintas de hongos y un centenar de algas, además
de protistas y bacterias. La actividad bacteriana se remonta a 350.000
años como mínimo (Figura 4). Y aunque algunos de estos
microorganismos se han identificado en otros cauces con aguas ácidas
y metales en disolución, la longitud del río Tinto -90
kilómetros-, así como su accesibilidad y su escasa exploración,
ofrecen unas óptimas posibilidades de estudio. |
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Figura 3: Vista
general del nacimiento del río Tinto.
(Alberto González Fairén)  |
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Figura 4: Estromatolitos
en el río Tinto.
(Alberto González Fairén)  |
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La
vida modela su entorno |
Lo que convierte al río Tinto en un enclave
único en el mundo es el propio origen de sus especiales características:
la contaminación del río no es tal, sino que se trata
del resultado de un complejo proceso de interacción entre las
comunidades bacterianas que lo habitan y el sustrato. Es decir, que
es la vida la que ha modelado y transformado su medio para adecuarlo
a sus necesidades, en lugar de adaptarse a él como sucede en
otros ecosistemas ácidos. Además, el grado de biodiversidad
del Tinto no ha sido descrito en ningún otro hábitat
de condiciones similares.
En esta continua adecuación del medio circundante, las comunidades
bacterianas han promovido la precipitación del hierro, mezclado
con azufre y otros metales, creando un sustrato muy similar al suelo
marciano y muy raro en la Tierra. El proceso es llevado a cabo por
procariotas que obtienen su energía a expensas de los minerales
que afloran de la franja pirítica de Huelva, la mayor provincia
férrica del mundo. Por tanto, las condiciones de extrema acidez
y de elevadas concentraciones de ión férrico y sulfato
son debidas a la actividad quimiolitotrófica de los microorganismos
que habitan las aguas del río y que son capaces de oxidar los
sulfuros metálicos, en alta concentración en la zona
de afloramiento del Tinto. Y su actividad es tan importante que ni
siquiera el aporte acuoso de los diversos afluentes del río,
los distintos regímenes de lluvias a lo largo de años
sucesivos o la neutralización debida al CO2
disuelto en el agua, son capaces de variar el pH, el potencial redox
o las concentraciones de ión férrico y sulfatos del
Tinto, que se mantienen constantes a lo largo de todo su extenso cauce.
Además, como los organismos quimiolitotrofos están presentes
en todo el río, debe existir un sistema de reciclaje de sustratos
inorgánicos reducidos, para que los microorganismos dispongan
de su fuente de energía en cualquier punto del cauce, que discurre
por una zona básica que no suministra dichos sustratos. |
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La riqueza y diversidad de especies de procariotas
ha inducido el establecimiento de un complejo sistema de interrelaciones
ecológicas. Los protistas mantienen el equilibrio del ecosistema,
merced al reciclaje que proporciona su actividad predadora; se han
descrito hasta 90 cepas de levaduras; las euglenas y diatomeas son
abundantes, así como las algas fotosintéticas, que representan
dos terceras partes de la biomasa total del río, tanto unicelulares
como filamentosas (Figura 5); éstas se asocian con algunas
de las 1000 especies de hongos filamentosos que se han aislado, formando
biopelículas que sirven de sustento a otros muchos protistas;
la concentración de bacterias heterotróficas acidófilas
es también elevada; y, en la base de la cadena trófica,
están las bacterias quimiolitotrofas responsables de las características
de las aguas y algunos eucariotas fotosintéticos. No hay, sin
embargo, eucariotas superiores, razón última de la creencia
en la esterilidad del río hasta hace pocas fechas.
En definitiva, todos los representantes de las comunidades vivas del
río Tinto constituyen sistemas complejos perfectamente integrados
en su medio, y responsables en última instancia de las características
de éste. En ningún caso se trata de microorganismos
oportunistas adaptados a un medio extremo de origen abiótico,
en los que las condiciones vienen impuestas por el ambiente. Por lo
tanto, no se trata de comunidades llegadas desde otros lugares y con
la suficiente capacidad adaptativa como para haberse implantado en
un medio ajeno, sino de organismos evolucionados en el Tinto y capaces
de modular según sus necesidades el medio extremo en el que
habitan, incrementando así la biodiversidad. Esta sutil diferencia
hace del río Tinto un enclave único en la Tierra para
el estudio del origen de la vida en condiciones quimiolitotróficas
y de la evolución adaptativa en los ambientes controlados por
los organismos que los habitan. |
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El
río Tinto como análogo marciano: los descubrimientos
de Opportunity |
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| El robot de la NASA Mars Exploration Rover Opportunity
ha confirmado que la zona donde aterrizó en enero de 2004,
la llanura denominada Meridiani, es el lecho fosilizado de un antiguo
océano que posiblemente se extendía sobre la totalidad
de las vastas planicies septentrionales de Marte. Sulfatos de hierro
y magnesio aparecen conspicuamente formando parte del terreno, así
como cloro y bromuro. Es más, el espectrómetro Mössbauer
que incorpora Opportunity ha confirmado la presencia de jarositas
(Figura 6), mineral compuesto principalmente por sulfatos de hierro
hidratados y que son abundantes en las zonas ricas en agua. Es muy
importante señalar que, para que las jarositas se formen, el
pH del agua no debe ser superior a 3. De hecho, en la cabecera del
río Tinto, las jarositas son abundantes, y el pH puede ser
inferior a 1.0. Por lo tanto, su presencia en Meridiani confirma definitivamente
que los antiguos océanos de Marte eran ácidos; así,
el río Tinto es el entorno terrestre más parecido a
como debía ser Marte hace 4000 millones de años, y se
ha convertido en lugar preferente para estudios de Astrobiología
comparada. Varios proyectos de la NASA y del Centro de Astrobiología
se desarrollan actualmente en sus riveras. Los resultados de Opportunity
permiten especular con la posibilidad de que ecosistemas acidófilos
evolucionaran en el húmedo pasado de Marte, y que incluso aún
hoy sobrevivan bajo la superficie. |
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| Además, Opportunity ha encontrado la huella
geológica de la gran masa de agua, lo que ha llevado a sugerir
que el descenso de la sonda sobre Marte se produjo exactamente en
la costa del antiguo gran mar ácido. El robot inspeccionó
un afloramiento de sedimentos salinos que incluía finas capas
de estratos entrecruzados, prueba evidente de que su formación
deriva de movimientos de arena en el fondo de una masa de agua, y
que su origen no es eólico (Figura 7). Además, el terreno
es muy rico en sales sulfatadas y en bromuro, justamente los sedimentos
evaporíticos que deja tras de sí un océano cuando
desaparece, ya sea por evaporación o por sublimación.
En la Tierra, este tipo de material preserva restos biológicos
y bioquímicos con enorme fidelidad, como sucede en las goetitas
y los hematites del río Tinto, lo que aumenta las perspectivas
de éxito astrobiológico para la misión de Opportunity. |
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| Para
saber más... |
Meridiani Planum: "Empantanado" Nota
de prensa de NASA
Algunas rocas encontradas en el lugar de aterrizaje del Opportunity
en Meridiani Planum en Marte estuvieron sumergidas en agua
líquida. Miembros del equipo científico internacional
de la misión del Vehículo de Exploración
de Marte informaron recientemente de esta evidencia.
"Una vez agua líquida corría entre estas
rocas. Cambió su textura, y cambió su química",
dice Steve Squyres, de la Universidad de Cornell, investigador
jefe de los instrumentos científicos a bordo del Opportunity
y de su gemelo, Spirit. "Hemos podido interpretar las
pistas reveladoras que dejó el agua, lo que confirma
esta conclusión".
He aquí algunas de las pistas que demuestran que en
el pasado el agua impregnó un afloramiento de rocas
en las que ha estado trabajando el Opportunity: |
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El espectrómetro
de rayos-X de partículas alfa del vehículo
encontró grandes cantidades de azufre en el afloramiento.
Pistas afines obtenidas por ese instrumento y por el
espectrómetro de emisión térmica
miniatura sugieren que el azufre aparece en forma de
sales de sulfato (similares a las sales de Epson). En
la Tierra, las rocas que contienen mucha sal, o bien
se formaron en el agua o, tras su formación,
estuvieron sumergidas en agua durante mucho tiempo. |
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Este espectro
muestra que una roca llamada "McKittrick",
situada cerca del lugar de aterrizaje del
Vehículo de Exploración de Marte
en Meridiani Planum, posee la mayor concentración
de sulfuro observada hasta ahora en Marte.
[más
información] |
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El espectrógrafo
Mössbauer detectó jarosita, un sulfato de
hierro hidratado que podría resultar de la permanencia
de la roca en un lago ácido o en un terreno de
manantiales ácidos calientes. |
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Las imágenes
procedentes de la cámara panorámica y
del dispositivo de imagen microscópica muestran
muchos agujeros
delgados y planos -- "del tamaño de
un centavo" dice Squyres, en un afloramiento rocoso
elegido para un estudio más profundo. Estos agujeros
o "cavidades" coinciden con la apariencia
característica de las cavidades rocosas terrícolas
que se forman donde crecen cristales o sales minerales
dentro de las rocas que se asientan en agua salmuérica,
y luego desaparecen por la erosión o la disolución. |
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Las cámaras
han revelado esferas del tamaño de perdigones
clavadas en afloramientos rocosos. Los investigadores
las llaman "moras azules", aunque son grises
y no azules. Las esférulas no están concentradas
en capas concretas dentro de la roca, como sería
el caso si se hubieran originado fuera de la roca y
se hubieran depositado en forma de capas acumuladas
mientras que la roca estaba formándose. Al contrario,
las esférulas están dispersas. Esto significa
que probablemente son lo que los geólogos llaman
"concreciones" que se forman debido a la acumulación
de minerales que se han escapado de una solución
dentro de una roca porosa y sumergida en agua. |
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Una esférula
en la región del afloramiento rocoso
llamada "El Capitán". El
área en esta imagen tomada en sol 28
de la misión Opportunity es de 1,3
centímetros (una media pulgada) de
diámetro.
[imagen
ampliada]
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Algunas de
las esférulas de las fotografías del microscopio
parecen tener rayas que corresponden a la estratificación
de la roca matriz alrededor de ellas. Esto podría
ser un dato consistente que apoyaría la interpretación
de que las esférulas son concreciones que se
forman dentro de una roca húmeda. |
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| Aún hay mucho por
investigar: ¿Cuándo estuvo mojada la zona? ¿Y
cuánto tiempo duraron estas condiciones? ¿Cómo
estaba acumulada el agua?, ¿en lagos salados o en mares?
¿Qué profundidad tenía el agua? Los científicos
e ingenieros planean seguir empleando el Opportunity para
buscar más pistas que puedan resolver algunas de estas
preguntas. |
 |
| (Traducción al Español:
Eugenia Arrés/Carlos Román) |
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| Madrid, España, 05 de Abril de 2004. |
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