Buscando vida en Marte:
Una crónica astrobiológica de la exploración
robótica de Marte.
Alberto G. Fairén
Centro de Biología Molecular, Universidad
Autónoma de Madrid.
Seminario de Ciencias Planetarias, Universidad Complutense de Madrid.
|
| |
Posiblemente, el empuje
más poderoso de la exploración espacial sea
la búsqueda de seres vivos con los que compartir
nuestro sitio en el Cosmos. Apenas comenzada la aventura,
nuestro vecino Marte ha sido y es parada obligatoria. Decenas
de exploradores han partido ya hacia su superficie, en la
esperanza de hallar pruebas de actividad biológica.
Tres de ellos acaban de llegar. Ésta es una breve
semblanza de la historia de tales proyectos. |
 |
|
e nuevo,
la humanidad ha llegado este año a la superficie de Marte con
tres exploradores especialmente preparados para buscar huellas de
vida activa o de registro geológico y geoquímico de
vida ancestral. Con estas cuatro misiones, hasta la fecha se han enviado
37 sondas no tripuladas desde la Tierra, de las cuales sólo
15 han llegado a Marte con éxito (Tabla 1). Los resultados
de sus investigaciones han ocupado miles de volúmenes y de
páginas web. Intentemos hacer un breve recorrido cronológico
por los más relevantes descubrimientos astrobiológicos
de estos proyectos. |
 |
1962-1974:
Los pioneros. |
|
| Figura
2: Mapa de la región al sur de Amazonis Planitia
producido a partir de las imágenes 7 y 8 de Mariner
4, obtenidas el 15 de julio de 1965. Muestra un terreno intensamente
craterizado, de aspecto lunar. (JPL/NASA). |
Las primeras sondas de exploración marciana fueron lanzadas
por la Agencia Espacial de la Unión Soviética. En 1962,
enviaron la nave Marte 1, pero a mitad del recorrido fallaron
las transmisiones y la sonda se perdió. En 1964 ocurrió
algo muy similar con la Zond 2. Pero ese mismo año la
NASA envió la Mariner 4, que sobrevoló Marte
a 9000 km de altura en julio de 1965, consiguiendo tomar 22 fotografías.
Las imágenes revelaron un planeta desértico de aspecto
lunar, muy poco prometedor para la Biología de la época
(Figura 2). Mariner 4 hizo también un experimento de ocultación,
que sirvió para determinar algunas características de
la atmósfera de Marte, como su escasa densidad (una presión
media entre 4.1 y 7 mb). Las conclusiones fueron demoledoras para
la incipiente Astrobiología de la década de los sesenta:
Marte era un desierto frío, seco y estéril, asolado
por radiación ultravioleta.
Afortunadamente, la exploración continuó, en la esperanza
de mejorar la resolución de los datos obtenidos, muy deficiente
si el objetivo era determinar la presencia de vida. Mariner 6
y 7 enviaron muchas más fotografías y, en 1971,
la sonda soviética Marte 3* fue la primera en
tomar tierra, aunque estuvo activa muy poco tiempo. En noviembre de
ese mismo año, la Mariner 9 se puso en órbita
alrededor del planeta, consiguiendo miles de fotografías.
En ellas, por vez primera, aparecía la gran depresión
del tercio norte de Marte, Vastitas Borealis, el supuesto lecho del
gran océano marciano; así como el casquete glaciar del
polo norte (Figura 3).
Figura
3: Imagen MTVS 4297-47, primera del polo norte de Marte,
obtenida el 12 de octubre de 1972 por la Mariner 9.
La capa de hielo cubre un área de 1000 km
de lado.
(JPL/NASA). |
|
También enormes cauces secos serpenteantes de cientos de kilómetros
de longitud que evidenciaban un pasado con grandes torrenteras circulando
sobre la superficie marciana. De hecho, solamente los canales alrededor
de la cuenca Chryse habrían albergado un caudal conjunto del
orden de diez mil veces el Amazonas. También las soviéticas
Marte 6 y 7 enviaron algunos datos en 1973. Sin
embargo, todos los resultados parecían confirmar que Marte
estaba biológicamente inactivo. Se hacía necesario llegar
hasta la superficie del planeta y analizar sus componentes con completos
equipos bioquímicos. |
| (*) Tanto la sonda Mars 3, como la Mars
2, transportaban también los
primeros "rovers" marcianos. |
 |
1975:
La exploración alcanza la mayoría de edad: las sondas
Viking. |
La expedición Viking constaba de dos
orbitadores y dos plataformas de aterrizaje, que se situaron separadas
por más de 5000 km. Viking 1 aterrizó en Chryse
Planitia, y Viking 2 en Utopia Planitia, y estuvieron activas
varios años, mientras los orbitadores continuaban las observaciones.
De los cinco experimentos biológicos que incorporaban las Viking,
dos se basaban en análisis espectrales y fotográficos;
mientras que los tres restantes estaban basados en la recogida de
muestras del regolito marciano y en su posterior análisis en
los laboratorios integrados en las propias naves.
El análisis con un espectrómetro de masas acoplado a
un cromatógrafo de gases determinó que en Marte no hay
cantidad alguna de materia orgánica: calentando muestras del
suelo marciano a temperaturas de cerca de 500ºC, las moléculas
orgánicas deberían ser fácilmente detectadas.
Sin embargo, el resultado fue negativo. Y el reconocimiento fotográfico
tampoco derivó ningún resultado concluyente. |
|
Los análisis bioquímicos se realizaron
tomando pequeñas muestras del suelo marciano y colocándolas
en tres placas diferentes (Figura 4). En la primera (Pyrolytic Release
Experiment) se inyectaron CO2 y CO
marcados radiactivamente, y luego se iluminó con una radiación
idéntica a la que incide sobre Marte (excepto el ultravioleta)
durante cinco días para determinar si había algún
proceso de absorción de la radiación por parte de algún
componente del regolito, que conllevara asimilación de carbono.
Al calentar la muestra, los posibles compuestos incorporados serían
fáciles de detectar. Aunque el resultado fue positivo en siete
de los nueve análisis efectuados, se concluyó que el
proceso no implicaba la participación de seres vivos. En la
segunda placa (Gaz Exchange Experiment), se añadieron dióxido
de carbono, kriptón y helio también marcados radiactivamente
junto con una solución acuosa rica en compuestos orgánicos,
y se incubó con calor, para estudiar la liberación posterior
de gases como dióxido de carbono, metano o nitrógeno.
De nuevo, los resultados del cromatógrafo de gases fueron positivos,
aunque también se determinó que los procesos observados
respondían a reacciones químicas inorgánicas.
En el tercer experimento (Labeled Release Experiment), la muestra
se colocó en una placa que contenía una solución
nutritiva marcada radiactivamente. Si había organismos vivos,
se esperaba que tomaran los nutrientes (formiatos, lactatos, aminoácidos)
y los procesaran, tal vez produciendo gases carbonosos que incorporaran
el marcaje radiactivo. El gas marcado apareció efectivamente
tras los análisis, pero la explicación final del proceso
se redujo a un conjunto de reacciones químicas inorgánicas
que incluían compuestos radiactivos de las familias de superóxidos
y peróxidos.
Sin embargo, un equipo de la Universidad de California revisó
a finales de 2001 los resultados del tercer experimento y abrió
nuevas perspectivas. En realidad, la producción de los gases
marcados seguía un ritmo circadiano muy preciso, de 24.66 horas
terrestres, exactamente la duración del día marciano.
La emisión se producía siguiendo la variación
térmica día/noche en el interior de la nave, de sólo
2º, muy inferior a la que tiene lugar en la superficie de Marte,
de hasta 50º. Y este tipo de ritmos circadianos asociados a variaciones
térmicas están bien descritos en microorganismos de
la Tierra. Además, los superóxidos son degradados rápidamente
en solución acuosa, y los experimentos de Viking se
prolongaron durante nueve semanas seguidas. En realidad, parece que
los resultados negativos originales fueron consecuencia de una interpretación
parcial de los datos obtenidos. Pero no es menos cierto que las conclusiones
distan mucho de parecer definitivas. En cualquier caso, fueron los
análisis biológicos realizados in situ más
completos y complejos que se han llevado a cabo jamás sobre
la superficie de otro mundo. Y pasarían casi 25 años
antes de que nuevas sondas tomaran el relevo de las Viking
para el análisis de Marte desde un punto de vista biológico. |
 |
1996-1997.
Mars Pathfinder y el recorte presupuestario. |
| La relevancia astrobiológica de la sonda Pathfinder,
la primera que se posó sobre Marte después de la era
Viking, fue reducida. En realidad, esta misión de bajo
coste fue diseñada para obtener resultados que llegaran fácilmente
al gran público. Sin embargo, sí reveló algún
dato clarificador. Por ejemplo, las cámaras CCD que incorporaba
desvelaron que en el lugar de aterrizaje elegido (la desembocadura
de Ares Vallis, uno de los grandes cauces que terminan en Chryse Planitia)
abundaban las rocas redondeadas, sin aristas, similares a los conglomerados
terrestres, típicos productos de la erosión fluvial
o costera (Figura 5), sólo explicables por la acción
dinámica del agua sobre ellas durante largo tiempo. Asimismo,
el espectrómetro de rayos X ayudó a determinar la composición
de las rocas; y el Instrumento de Estructura Atmosférica (ASI/MET)
informó sobre la temperatura, presión y densidad de
las distintas capas de la atmósfera de Marte que la sonda atravesó
durante su descenso. |
 |
|
 |
Figura 5: Fragmento
de la imagen IMP-Gallery-Pan en la desembocadura de Ares
Vallis, a la vista de Mars Pathfinder el 5 de octubre de
1997. El rover Sojourner examina la roca bautizada como
Yogui, una andesita erosionada por la corriente de agua
que bajaba de izquierda a derecha de la fotografía
por el gran canal. Obsérvese la cantidad de bloques
redondeados que jalonan el lecho de Ares Vallis. (LPL/JPL/NASA). |
|
 |
1996:
La revolución de Mars Global Surveyor. |
Mars Global Surveyor (MGS), por el contrario,
sí ha suministrado datos de enorme interés para el conocimiento
de los ambientes marcianos primitivos y su capacidad para generar
y mantener vida. Sus objetivos iniciales (trazar un mapa topográfico
global de Marte, así como estudiar su magnetismo, la composición
mineral de la superficie y la dinámica atmosférica)
han sido ampliamente cumplidos. Tanto es así, que nuestro conocimiento
de Marte ha cambiado en gran medida con las aportaciones de este proyecto.
En sus imágenes de detalle MGS ha descubierto afloramientos
de sedimentos horizontales erosionados que muestran las relaciones
estratigráficas de las rocas sedimentarias, y que prueban la
estabilidad temporal de grandes masas de agua en la superficie de
Marte (Figura 6a); además, ha proporcionado evidencias definitivas
de que el agua fluyó sobre Marte durante tiempo prolongado
(Figura 6b,c). |
|
Incluso es posible que aún se conserven bolsas
aisladas de agua subterránea: MGS ha enviado imágenes
de ciertas formas similares a derrubios y avalanchas, con canales
de drenaje en la base, que parecen originadas por escorrentía
superficial de agua líquida en forma de lodos, proveniente
tal vez de fuentes de agua a escasa profundidad manando en épocas
virtualmente contemporáneas (Figura 7).
|
| Figura
7: Imagen de un cráter en el hemisferio sur de
Marte (65ºS, 15ºW) que muestra evidencias de agua
líquida fluyendo en época muy reciente. Los
canales oscuros del borde izquierdo de la fotografía
transportan sedimentos por escorrentía subsuperficial
hacia la base del cráter, donde se acumulan en forma
de capas oscuras. Imagen MRPS88923 de Mars Global Surveyor,
obtenida el 29 de diciembre de 1997. (NASA). |
Por otra parte, los datos de MGS mostraron que, durante algún
tiempo, en Marte debió funcionar un campo magnético
planetario de magnitud significativa: el análisis magnético
desveló la presencia de bandas magnéticas con polaridad
alterna, similares a las que se forman en las dorsales oceánicas
terrestres al emerger magma enriquecido en metales a través
de las líneas de fractura que, al enfriarse, forma corteza
nueva; esta corteza queda magnetizada según la polaridad del
campo magnético en ese momento, pues los polos magnéticos
de la Tierra se invierten cada 100.000 años aproximadamente.
Al final, la alternancia de bandas con diferente polaridad proporciona
un registro de la dinámica litosférica (Figura 8). Las
bandas descubiertas en Marte pudieran no obstante estar originadas
en flujos de lava volcánica, o en una combinación de
ambos fenómenos. En todo caso, proporcionan una prueba inequívoca
de que durante algún periodo de su historia funcionó
en Marte un campo magnético de cierta entidad, lo que corrobora
la hipótesis de que el planeta mantuvo su calor interno durante
un tiempo significativo. La presencia de un campo magnético
planetario es esencial para la vida, ya que evita la pérdida
masiva de hidrógeno en el espacio, bloqueando las radiaciones
solares de gran intensidad (responsables de la fotodisociación
del vapor de agua atmosférico) y desvía el flujo de
viento solar capaz de barrer el hidrógeno asentado en las capas
altas de la atmósfera por ser más ligero; en definitiva,
mantiene la estabilidad de la atmósfera y de la hidrosfera.
Además, la energía interna es un factor esencial para
mantener una dinámica cortical capaz de regenerar el dióxido
de carbono (CO2), evitando su retención
en forma de carbonatos y manteniendo una presión atmosférica
suficiente para asegurar la estabilidad del agua en fase líquida. |
 |
|
 |
Figura 8: Proceso
de formación del bandeado magnético sobre
una superficie planetaria (Zuber, 2003). Como resultado,
en Marte han quedado impresas estas bandas de polaridad
alterna, que prueban la presencia de un campo magnético
bipolar en el principio de su historia.
(J. Connerney et al., 2001). |
|
| El Espectrómetro de Emisión Termal (TES)
de MGS fue el encargado de realizar los análisis sobre
composición superficial que descubrieron la ausencia de carbonatos
y la presencia de olivinos. Además, MGS envió
imágenes de formaciones glaciares que sugieren que Marte sigue
siendo un mundo geológicamente activo: en ambos hemisferios
y de forma simétrica, desde latitudes medias hasta los polos,
se puede observar una ingente cantidad de depósitos estratificados
horizontalmente, ricos en hielo y de varios metros de espesor (Figura
9). Tales depósitos parecen haberse formado durante una edad
del hielo muy reciente, ocurrida hace entre 2100 y 400 millones de
años. Su origen se atribuye a variaciones pronunciadas en la
oblicuidad del eje de giro del planeta, de tal forma que valores próximos
a los 30º o 35º producirían cambios en la estabilidad
del hielo de los polos al estar más insolados. Por tanto, al
contrario que en la Tierra, en Marte los glaciares alcanzarían
latitudes medias cuando se elevara la temperatura en los polos y se
produjera el consiguiente transporte de agua hacia el ecuador. |
|
| En definitiva, MGS cambió nuestra concepción
de Marte. Pero aún quedaba por resolver el gran problema de
la exploración marciana: ¿dónde está hoy
la gran cantidad de agua que tuvo Marte durante el Noeico? |
 |
2001:
Mars Odyssey y el hielo en Marte. |
Mars Odyssey fue lanzada el 7 de abril de 2001,
y se situó en órbita de Marte a finales de octubre de
2002. Llevaba a bordo un espectrómetro de rayos gamma, constituido
por un sensor de rayos gamma (GRS), un espectrómetro de neutrones
(NS) y un detector de neutrones de alta energía (HEND), sistemas
que han servido para detectar el volumen de hidrógeno en el
subsuelo, determinando así la presencia de una considerable
cantidad de hielo de agua en el regolito marciano.
La técnica no es conceptualmente compleja: los rayos cósmicos,
constituidos por partículas de alta energía (fundamentalmente
protones) que viajan a velocidades próximas a la de la luz,
llegan a la superficie de Marte y colisionan con el núcleo
de alguno de los átomos que forman la litosfera. Cuando esto
sucede, se generan muchas otras partículas, sobre todo protones
y neutrones, que son emitidos en diferentes direcciones, pudiendo
colisionar unos con otros. Esto genera una cascada de protones en
los primeros metros sobre la superficie de Marte, ya que las partículas
generadas en el impacto adquieren a su vez grandes velocidades, aunque
menores que la que tenía la partícula impactante. Los
neutrones pierden mucha más energía y se deceleran,
moviéndose a velocidades comparables a la de los átomos
de la superficie. Por tanto, estos neutrones pueden ser ahora absorbidos
por algún átomo del suelo, proceso que conlleva la emisión
de radiación gamma por parte de esta especie atómica
como medio para recuperar el equilibrio energético que ha perdido
en la captura. Y la energía de esta radiación es característica
de la especie atómica que atrapa la partícula. La radiación
propia del hidrógeno es la que ha sido medida en la Mars
Odyssey con el GRS.
|
Figura
10: Mapa del flujo de neutrones obtenido por la Odyssey.
Los tonos azules indican áreas en las que el contenido
inferido en hielo de la superficie (hasta 80 cm de profundidad)
es elevado.
(Boynton et al., 2002). |
Además, también se ha procedido a medir la velocidad
de los neutrones con el NS y el HEND, ya que la deceleración
que les confiere el choque con un átomo de hidrógeno
es notablemente superior a la derivada de la colisión con cualquier
otro material. Y, efectivamente, ha aparecido una sobreabundancia
de neutrones moviéndose a baja velocidad en ciertas zonas,
sobre todo alrededor del polo sur (Figura 10).
De igual forma, la combinación de datos del espectrómetro
de rayos gamma y de una cámara de infrarrojos ha servido para
determinar la abundancia y distribución de algunos elementos
en la superficie, tales como el oxígeno, el carbono, el hierro
o el silicio. Con estos datos, se elaborará un mapa detallado
de la composición de las rocas y el polvo de la superficie
de Marte según sus ritmos de pérdida y recuperación
del calor entre la noche y el día, señalando las áreas
volcánicas del planeta que conservan cantidades importantes
de calor. Desde un punto de vista biológico, estos puntos calientes
podrían constituir refugios para ciertos microorganismos, pues
la temperatura fundiría localmente el permafrost.
Y si hay tanto hielo de agua bajo las capas superficiales de la corteza
de Marte, e incluso cabe la posibilidad de que hace miles de millones
de años fuera una cantidad mucho mayor, que tal vez pudo fluir
en forma líquida sobre la superficie y formar extensos océanos,
el siguiente objetivo debe ser ir tras las huellas de aquel ambiente
primitivo, en la esperanza de hallar pruebas geológicas, paleontológicas
o químicas que confirmen definitivamente si Marte estuvo (o
no) habitado alguna vez. |
 |
2004:
Mars Exploration Rovers Spirit y Opportunity,
y Mars Express. |
| La mayor flotilla de exploración que la Humanidad
ha enviado jamás a otro mundo ha desembarcado en Marte a principios
de 2004. Por un lado, la pareja de robots geólogos gemelos
Spirit y Opportunity conforman la misión "Mars
Exploration Rover". El objetivo del primero es el cráter
Gusev, posiblemente un antiguo lago de extensión considerable
en las Tierras Altas de Marte, en el que desemboca un gran cauce fluvial;
Opportunity aterrizó en Terra Meridiani, un afloramiento
de hematites cuyo origen está aún hoy en discusión,
si bien es cierto que los hematites suelen formarse con el concurso
del agua líquida. |
|
Ambos rovers están consiguiendo imágenes
panorámicas de Marte (Figuras 11), y usan sus pequeños
espectrómetros de emisión termal para determinar la
composición de la atmósfera, del suelo y de las rocas.
Específicamente, buscan materiales formados por la acción
del agua, como carbonatos y arcillas. Además, los rovers tienen
un brazo articulado capaz de discriminar objetos y de excavar para
obtener materiales no expuestos directamente a la luz solar, conseguir
imágenes mediante microscopía, y analizar la composición
de muestras seleccionadas. Este último objetivo se lleva a
cabo con un espectrómetro Mössbauer, diseñado específicamente
para estudiar minerales con alto contenido en hierro, que informa
de la composición y abundancia de tales minerales, ayudando
a entender las propiedades magnéticas de los materiales de
la superficie de Marte.
|
Figura
12: Por primera vez, Mars Express ha detectado hielo de
agua directamente sobre la superficie de Marte (Odyssey sólo
obtuvo pruebas indirectas a partir de mediciones de abundancia
de hidrógeno). La imagen muestra una porción
de Reull Vallis, donde alguna vez corrió agua.
Créditos: ESA/DLR/FU Berlin
(G. Neukum). |
Y, finalmente, Europa ha mostrado una auténtica voluntad de
sumarse a la exploración del Sistema Solar. La sonda Mars
Express fue lanzada el 2 de junio de 2003, en una misión
que terminará nominalmente el 30 de noviembre de 2005. En órbita
marciana desde el 26 de diciembre de 2003, su principal objetivo es
detectar la presencia de agua bajo la superficie de Marte, así
como llevar un módulo de descenso capaz de hacer investigaciones
in situ. El panel de instrumentos científicos está
compuesto por siete aparatos que se encargan de analizar la atmósfera,
así como la estructura, la geología y la composición
del planeta (Figura 12). La sonda también está completando
un mapa fotogeológico, topográfico y mineralógico
con una resolución de 10 metros. Para ello, efectúa
análisis fotográficos y de radar en 3D de la superficie
y hasta una profundidad de varios kilómetros. La construcción
del equipo científico refleja la primera colaboración
a gran escala de las agencias espaciales europeas: la cámara
estereoscópica es de fabricación alemana; el radar,
de manufactura italiana en colaboración con el Jet Propulsion
Laboratory (California, Estados Unidos); la sonda atmosférica,
también italiana; el analizador mineralógico, francés;
y el módulo de descenso fue diseñado y construido en
Gran Bretaña. Desgraciadamente, este módulo de descenso,
el Beagle 2, que debía completar el análisis
geoquímico del lugar de aterrizaje, Isidis Planitia, una antigua
cuenca de impacto que posiblemente ha sido ocupada por distintos volúmenes
de agua en diferentes épocas, se perdió en la maniobra
de amartizaje. |
 |
El
Futuro. |
| Todo lo aprendido en estos cuarenta años de
exploración de Marte deberá servir para extraer valiosas
conclusiones de las nuevas misiones en curso. Si la búsqueda
de vida en Marte ha de estar condicionada a la búsqueda de
agua líquida, y la historia del agua marciana es realmente
la que parece derivarse de la información obtenida por los
proyectos precedentes, en un futuro próximo la investigación
deberá estar dirigida al examen pormenorizado del subsuelo
del planeta. En este sentido, el Proyecto M.A.R.T.E. (Mars Analog
Research and Technology Experiment) comenzó a recorrer
su camino en 2003 en España. Durante los meses de septiembre
y octubre de aquel año, un equipo conjunto de microbiólogos,
geólogos e ingenieros del Centro de Astrobiología y
de la NASA probó en el nacimiento del río Tinto la tecnología
necesaria para localizar vida microbiana a decenas de metros de profundidad.
En fases sucesivas, se perfeccionará la estrategia con el fin
de incorporarla a la exploración de Marte. Éste, sin
duda, es el camino que el futuro nos depara. |
 |
| Tabla 1: Cronología
de la exploración de Marte. |
| Nombre |
País |
Lanzamiento |
Objetivos |
Resultados |
| Marsnik 1 |
URSS |
1960 |
Sobrevuelo |
Perdida en el lanzamiento |
Marsnik 2 |
URSS |
1960 |
Sobrevuelo |
Perdida en el lanzamiento |
Sputnik 22 |
URSS |
1962 |
Sobrevuelo |
Perdida en el lanzamiento |
Mars 1 |
URSS |
1962 |
Sobrevuelo |
Perdida en el lanzamiento |
Sputnik 24 |
URSS |
1962 |
Sobrevuelo |
perdida en el lanzamiento |
Mariner 3 |
EE UU |
1964 |
Sobrevuelo |
Perdida en el lanzamiento |
| Mariner 4 |
EE UU |
1964 |
Sobrevuelo |
21 fotografías orbitales |
| Zond 2 |
URSS |
1964 |
Sobrevuelo |
Fallo de transmisión |
| Mariner 6 |
EE UU |
1969 |
Sobrevuelo |
75 fotografías orbitales |
| Mariner 7 |
EE UU |
1969 |
Sobrevuelo |
126 fotografías orbitales |
Mars 1969A |
URSS |
1969 |
Orbitador |
Perdida en el lanzamiento |
Mars 1969B |
URSS |
1969 |
Orbitador |
Perdida en el lanzamiento |
Mariner 8 |
URSS |
1971 |
Satélite |
Perdida en el lanzamiento |
Kosmos 419 |
URSS |
1971 |
Aterrizaje |
Perdida en el lanzamiento |
Mars 2 |
URSS |
1971 |
Satélite/Aterrizaje |
No aterrizó |
Mars 3 |
URSS |
1971 |
Satélite/Aterrizaje |
Escasos datos |
Mariner 9 |
EE UU |
1971 |
Satélite |
7329 fotografías orbitales |
Mars 4 |
URSS |
1973 |
Satélite |
No entró en órbita |
Mars 5 |
URSS |
1973 |
Satélite |
Perdida en pocas órbitas |
Mars 6 |
URSS |
1973 |
Satélite/Aterrizaje |
Escasos datos |
Mars 7 |
URSS |
1973 |
Satélite/Aterrizaje |
Escasos datos |
Viking 1 |
EE UU |
1975 |
Satélite/Aterrizaje |
+ 50.000 fotografías |
Viking 2 |
EE UU |
1975 |
Satélite/Aterrizaje |
Datos astrobiológicos |
Phobos 1 |
URSS |
1988 |
Satélite/Aterrizaje |
Perdida en el trayecto |
Phobos 2 |
URSS |
1988 |
Satélite/Aterrizaje |
Perdida en el trayecto |
Mars Observer |
EE UU |
1992 |
Satélite |
Perdida casi en órbita |
Mars Global Surveyor |
EE UU |
1996 |
Satélite |
En órbita, sigue funcionando |
Mars 96 |
Rusia |
1996 |
Satélite/Aterrizaje |
Perdida en el lanzamiento |
Mars Pathfinder |
EE UU |
1996 |
Aterrizaje |
Fotografías, datos de la superficie |
Nozomi
(Planet-B) |
Japón |
1998 |
Satélite |
¿En trayecto? |
Mars Climate Orbiter |
EE UU |
1999 |
Satélite |
Perdida casi en órbita |
Mars Polar Lander |
EE UU |
1999 |
Aterrizaje |
Perdida al aterrizar |
Deep Space 2 |
EE UU |
1999 |
Aterrizaje
y Penetradores |
Perdida con la Polar Lander |
Mars Odyssey |
EE UU |
2001 |
Satélite |
En órbita, funcionando |
|
Europa |
2003 |
Satélite |
M. E. en órbita y funcionando; B 2 perdida al aterrizar |
MER Spirit |
EE UU |
2003 |
Aterrizaje |
Fotografías, datos de superficie |
MER Opportunity |
EE UU |
2003 |
Aterrizaje |
Fotografías, datos de superficie |
|
| |
© Copyright 2004 Alberto G. Fairén
- Todos los derechos reservados.
Madrid, España, 09 de Febrero de 2004. |
|