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Pero no cabe duda alguna de que la formación más interesante y extraordinaria de Japeto es su zona oscura, la ya citada Cassini Regio. Para los científicos planetarios sigue siendo un absoluto misterio el origen y la composición de esa extraña cara, y pese a las numerosas tentativas de explicar estos dos aspectos, hasta el momento presente ninguna de las propuestas ha salvado todos los obstáculos. Es de esperar que con el profundo análisis de los datos que está generando la sonda Cassini, las teorías sobre este curioso pequeño mundo se vean confirmadas o rebatidas. De momento, todo son posibilidades, pero no hay ni una sola certeza respecto a Cassini Regio.

Desconocemos con total seguridad las dimensiones totales de esta gran mancha negruzca, pero comparativamente tal vez sea similar en extensión a Roncesvalles Terra, o incluso mayor (podría ser de 1.500 kilómetros). En cualquier caso, son gigantescas (puede apreciarse parte de sus dominios en el mapa de la figura 5). Una estructura de dimensiones tan respetables no puede ser formada por un hecho aislado o de poca importancia. Es más probable que la formación de la mancha oscura, por el modo que sea, ha provocado en Japeto consecuencias significativas para su evolución posterior.

La primera pregunta que se hacían los planetólogos al observar las fotografías era cuál era la procedencia del material oscuro causante de la escasa reflectividad de esa cara de Japeto.

Cuatro son las principales hipótesis o conjeturas científicas que intentan explicar la procedencia de la sustancia oscura en el hemisferio de avance de Japeto.
1- Origen espacial (Febe)

Como Cassini Regio está situada en la cara de avance del satélite en la órbita de éste alrededor de Saturno, la primera posibilidad que se tuvo en consideración fue que el material oscuro debía tener su punto de partida en el espacio. La cara de avance de un cuerpo planetario es la parte del mismo que, en los satélites sincronizados (o sea que tardan lo mismo en dar una vuelta a "su" planeta que a sí mismos), está siempre aproximadamente "enfocando" al planeta al cual orbita. Un ejemplo clásico nuestra Luna, que también posee una cara de avance (la que siempre vemos; la otra queda oculta por la sincronización orbital de la Luna). En el caso de Japeto, la mayor parte Cassini Regio está siempre "dando la cara" a Saturno.

El principal candidato de entre los cuerpos próximos a Japeto que habrían podido "cederle" el material es Febe. Febe es una pequeña luna, situada muy lejos de Saturno. Su tamaño es de apenas un centenar de kilómetros (ni siquiera es esférica, sino que tiene una forma un tanto deformada). Según esta hipótesis, Febe habría sufrido un impacto de dimensiones considerables (o varios más pequeños), que habría expulsado de su superficie una gran cantidad de material y además habría modificado su órbita, transformándola en retrógrada (como en la actualidad). Una vez que la masa eyectada estuviera en el espacio, la gravedad de Saturno iría ejerciendo su influencia, y poco a poco, siguiendo trayectorias espirales, iniciaría su "descenso" hacia las regiones internas del sistema saturniano. La primera luna que encontraría el material sería precisamente Japeto. Si ésta fuera una luna de tamaño reducido, no tendría por sí misma gravedad suficiente como para atraer a la masa expulsada por Febe. Pero Japeto es un satélite de dimensiones bastante considerables. La trayectoria en espiral del material iría acumulándose paulatinamente en la cara de avance de Japeto, y la exótica sustancia acabaría reposando en su superficie.

Aunque en el momento actual esta es la explicación que parecen aceptar la mayoría de los científicos planetarios, adolece de dos aspectos, como mínimo, discutibles. En primer lugar, y el más importante, una atenta mirada a las fotografías y datos de espectro obtenidos en las exploraciones de las Voyager y desde la Tierra evidencian que Febe tiene un color en su superficie que no se corresponde al que se encuentra en Cassini Regio. En otras palabras, el material de la cara oscura no concuerda con el que se esperaría encontrar si viniera directamente de Febe. No obstante, hay determinadas zonas de Cassini Regio que sí parecen coincidir con el color de Febe, concretamente la parte más meridional.

Por otro lado, algunos de los cráteres cercanos a Cassini Regio están como rellenados por el material oscuro, como ya hemos dicho. Entonces, ¿cómo se explica que sólo esté "dentro" de los cráteres y no en las zonas adyacentes? De hecho, las partes oscuras se limitan exclusivamente a los cráteres, incluso los que están separados por varios kilómetros, mientras que entre ellos no hay rastro alguno de dicho material. ¿Cómo puede la deposición de un material en la superficie de un mundo tener "preferencia" por los cráteres y en cambio no "dejarse caer" en las zonas adyacentes? Evidentemente estos dos escollos son de muy difícil solución si aceptamos la hipótesis del origen en Febe del material oscuro de Cassini Regio.
2- Origen espacial (cometas)

Es una posibilidad recientemente impulsada por las investigaciones sobre la existencia de vida extraterrestre. Los cometas, según la astrobiología, constituyen fantásticos laboratorios biológicos, en el sentido de que incluyen en su seno una serie de moléculas orgánicas complejas, que aunque en absoluto son vida en sí mismas, sí son una parte de la larga cadena de eslabones que podría formarla si son depositadas en algún planeta o satélite propicio. Aunque hasta el momento la astrobiología (por fuerza) se ha desarrollado en base a especulaciones fundamentadas en los pocos conocimientos que poseemos sobre la viabilidad de formas de vida extraterrestres en ambientes distintos del terrestre, es excitante la posibilidad de que Japeto, y en particular su cara oscura tenga algún vínculo lejano, tal vez, con la vida que llegó a la Tierra hace casi 4.000 millones de años.

En esencia, esta hipótesis considera que el material oscuro de Japeto es producto del impacto de los cometas primitivos. O más exactamente, que lo que depositaron los cometas en la superficie de Japeto fue material orgánico que, unido al agua en forma de hielo, metano (CH4) y amoníaco (NH3), presentes en la gran mayoría de satélites de los planetas exteriores, y que fueron afectados por la luz ultravioleta del Sol, dieron lugar a otra serie de sustancias, entre ellas hidrocarburos, polímeros y cromóforos (el recubrimiento oscuro de Japeto).

Pero esta interesante posibilidad está mucho más lejos de ser aceptada por la comunidad científica, entre otros motivos por la escasa evidencia al respecto y al alto bagaje especulativo de la misma. Además, se debería reconocer que la superficie de Japeto no ha sido modificada durante miles de millones de años, y esto es bastante improbable, pues el bombardeo meteórico ha continuado, a ritmo lento, pero ininterrumpido. Además, habría que explicar por qué Japeto es el único cuerpo del Sistema Solar (según lo que sabemos) que tiene esa oscura manifestación en su superficie, y por qué otros satélites de los gigantes gaseosos, tan propicios como Japeto para retener este manto negro de moléculas orgánicas, no lo poseen. Asimismo, si fuera ciertamente un recubrimiento procedente del exterior, no podría ser muy denso, y al impactar contra él los meteoritos sin duda se abrirían cráteres. Éstos dejarían visible la parte original de Japeto, que debería ser como el resto de su superficie. Pero por lo que sabemos no hay ni un pequeño arañazo que muestre "el blanco" de Japeto, todo es uniformemente negro.

Esta hipótesis, por tanto, está aún muy lejos de ser siquiera una competidora de las otras tres, pero no por ello resulta imposible.
3- Origen espacial (impacto meteorítico)

En primer lugar, algo de la anterior hipótesis está presente en ésta (y viceversa). Aquí se propone que fue un impacto meteorítico (o varios de ellos del mismo tipo) el responsable de la presencia en Cassini Regio de la zona oscura. No es tampoco ésta una posibilidad que atraiga a muchos planetólogos. Aunque los impactos de meteoritos o asteroides son tal vez el fenómeno más corriente y habitual de la violencia interplanetaria en nuestro Sistema Solar, en el caso presente no es una opción agraciada por la evidencia. De todos modos, hace dos décadas, en un estudio publicado en la revista Icarus, se informaba de que, en análisis de espectrometría de Japeto (entre 0,3 y 1 mm) en mayo de 1979, el hemisferio oscuro aparecía como "muy rojo, similar a algunos asteroides y a la Luna, pero sin rastros atribuibles a olivinos o piroxenos". También se comentaba como hipótesis alternativa a la de Febe como origen del material oscuro, que tal vez un impacto de un asteroide con composición similar a la del meteorito Murchison habría dejado expuesto sus residuos al chocar contra la superficie de Japeto. Pero para ello los impactores deberían contener gran cantidad de la sustancia negra que, al igual que en el caso anterior, también habrían dejado su huella en otros satélites, algo que no se observa en ninguna parte.

Un aspecto a favor de esta hipótesis, tiene que ver con la inclinación de Japeto. Como hemos comentado al referirnos a las características orbitales del satélite, su inclinación es bastante superior a la del resto de satélites de Saturno (excepto Febe). El motivo de esto puede deberse al choque con un asteroide, que habría modificado sustancialmente la inclinación original. Así pues, al parecer no se debería descartar tan rápidamente esta posibilidad, aunque es cierto que, en comparación con la primera hipótesis (y la que a continuación nombraremos), está bastante en desventaja.
4- Origen interno (vulcanismo)

La última de las hipótesis que aquí tratamos es la, a priori, más prometedora para erigirse como la que explica mejor los diversos aspectos en los que las otras tres fracasan. En esencia, se nos dice que el causante de la absoluta negrura de Cassini Regio es la actividad volcánica. Cuando hemos comentado al cráter Carlomagno, hemos mencionado que le atravesaba una especie de cresta de varios centenares de kilómetros. También se observan otra serie de estructuras rectilíneas que semejan formaciones tectónicas terrestres, y que se encuentran en gran parte de Roncesvalles Terra (en el ecuador, a 30º y 50º norte, etc.). Esto es un indicio claro de que Japeto ha sufrido deformación superficial importante, lo que unido a modificaciones orbitales (fruto de su singular recorrido alrededor de Saturno), comportaría que la luna hubiera tenido manifestaciones volcánicas, producto de la energía interna que las mareas proporcionarían. Es decir, la lava, impulsada por la energía interna de Japeto, afloraría a la superficie, que al enfriarse se oscurecería y se mantendría más o menos intacta a lo largo del terreno del satélite. Los impactos de meteoritos no modificarían excesivamente el manto negro, porque sería bastante denso y compacto, excepto los de mayores dimensiones (no detectados en las imágenes de la Voyager 2), aunque los impactos mayores son muy poco frecuentes pasadas las primeras épocas de formación del Sistema Solar. El hecho de no encontrar sus cicatrices en Cassini Regio tal vez es un indicio de la juventud de la superficie negra de Japeto. Otra de las "pruebas" que parecen apoyar a la hipótesis del vulcanismo es la presencia, ya comentada, de un material negruzco en el interior de los cráteres cercanos a Cassini Regio. Basan, Grandoine y Baligant, así como Hamon y muchos otros de menores dimensiones, son los mayores cráteres rellenados con el citado material. Si éste viene del interior de Japeto, entonces resulta fácil que al impactar los meteoritos contra la superficie y producir grietas en las capas más profundas de Japeto, el material oscuro atrapado tenga salida rápida al exterior y rellene la base de los cráteres. Es la única de las hipótesis presentadas que es capaz de explicar esta particularidad, al contrario que las otras tres. Además Japeto, por sus características orbitales peculiares, se habría visto "favorecido" por las mareas, algo que no se habría dado en ningún otro satélite de Saturno, que siguen órbitas muy estables y tranquilas. Y esto no evita que Japeto hubiera sufrido un impacto en épocas lejanas y su inclinación orbital hubiera cambiado.

Tan sólo hay una dificultad que obliga a no aceptar inmediatamente la hipótesis del criovulcanismo (vulcanismo en los mundos de hielo), y tiene que ver precisamente con la existencia de vulcanismo en un mundo tan pequeño como Japeto.

Los únicos cuerpos del Sistema Solar donde el vulcanismo está presente sin ningún género de duda son nuestro planeta, Ío (una luna de Júpiter extraordinariamente activa) y también Venus y Tritón en menor certidumbre. Todos estos mundos tienen más de 2.500 kilómetros de diámetro (la Tierra y Venus, más de 12.000, Ío 3.000 y Tritón 2.700). Pero Japeto no alcanza siquiera los 1.500 kilómetros. En general, la mayoría de los investigadores son de la opinión de que los cuerpos de menos de 1.500 kilómetros de diámetro posiblemente poseían una fuente de energía interna propia, que con el paso de algunos millones de años habrían perdido con rapidez. Y sólo en satélites de unos 3.000 kilómetros (Tritón, Ío...) habría la suficiente cantidad de energía para mantenerla durante miles de millones de años, y que tuviera manifestación en superficie, en forma de zonas o regiones "jóvenes" (es decir, con pocos cráteres). Pero además Japeto está formado casi todo él por hielo de agua, CH4 y NH3, algo demostrado por su baja densidad apenas superior a la del agua. Algunos investigadores concluyeron por tanto que el calor mareal "no es una contribución importante en la historia térmica de ningún satélite de Saturno".

Ahora bien, por sorprendente que pueda parecer, en el mismo sistema de Saturno se puede encontrar un satélite que contradice esas dos máximas de manera perfecta: Encélado. En efecto, Encélado tiene 500 kilómetros de diámetro (un tercio de Japeto) y su composición es casi por entero hielo de agua, con una densidad idéntica a la de Japeto. Y en su superficie vemos las claras marcas del rejuvenecimiento por calor interno, donde hay extensas áreas sin un solo cráter.

Consecuentemente, las dificultades aparecidas para explicar cómo pudo Japeto almacenar suficiente energía interna como para que después aflorara en su superficie en forma de lava e inundara Cassini Regio pueden no ser, en absoluto, insalvables, y colocan a esta hipótesis como la mejor posicionada para dilucidar el origen del material oscuro.
¿Y la composición de ese material oscuro? Según nuestros conocimientos, es plausible que sea una combinación de carbono (C), hidrógeno (H), oxígeno (O) y nitrógeno (N), pero su naturaleza exacta aún sigue siendo un misterio.

Esta luna de Saturno, cuyos rasgos superficiales han sido bautizados con los personajes y lugares que aparecen en La chanson de Roland (La canción de Rolando), fue el escenario elegido por Arthur C. Clarke para situar la entrada cósmica a la Puerta de las Estrellas en su novela "2001, una Odisea Espacial" (1968). Japeto ejercía como de baliza interestelar, señalando el punto donde Dave Bowman iniciaría su espectacular viaje en busca de su origen y su destino como ser humano.

Japeto ha tenido pues su lugar de honor en la literatura de ciencia ficción, pero en la ciencia "real" también lo tiene. Porque Japeto es un faro que nos guiña su ojo, su ojo negro y extraño, lleno tal vez de la materia de la vida o de la materia de sus entrañas. Ora resplandeciente en el cielo, ora sumergiéndose en tinieblas, Japeto lleva consigo un oscuro misterio, y nos invita a descifrarlo.
 
Para saber más...
Misión Cassini: Novedades sobre Japeto

Japeto Las imágenes transmitidas a la Tierra por la sonda Cassini durante su sobrevuelo de fines de 2004 de la luna Japeto, nos muestran sorprendentes estructuras en su superficie que están alentando las discusiones de los científicos sobre su verdadero origen. Una de estas estructuras es una larga y estrecha cordillera que recorre Japeto exactamente por todo su ecuador partiendo en dos su hemisferio oscuro y que alcanza los 20 km de altura, extendiéndose por más de 1.300 km de cara a cara. No se ha observado otra luna del Sistema Solar que posea una estructura geológica similar tan sorprendente. En altura su único rival es el Monte Olimpo de Marte (tres veces más alto que el monte Everest), pero no deja de ser sorprendente para un cuerpo tan pequeño como Japeto ya que Marte es cinco veces mayor.

Como se sabe, Japeto es una luna con dos caras de distinto color. El hemisferio frontal (el de la dirección de la órbita alrededor de Saturno) es tan oscuro como el carbón y el hemisferio de cola es tan brillante como la nieve.

Las imágenes del sobrevuelo nos muestran regiones nunca vistas antes y nos enseñan largas estrías oscuras en la región donde se pasa de la cara oscura a la brillante, lo que indica que este material oscuro podría haber caído sobre Japeto. Las imágenes también muestran cráteres cerca de este borde con paredes brillantes que miran hacia el polo y paredes oscuras que miran hacia el ecuador.

El próximo encuentro cercano de Japeto será en septiembre de 2007 cuando las imágenes obtenidas sean 100 veces mejores que las actuales lo que nos da la esperanza de que los detalles que sean visibles darán pistas sobre las sorprendentes estructuras de Japeto y sobre su origen y posible pasado volcánico.
 
 
Sorprendentes Imágenes
Japeto
Barranco gigante: Sobre la región oscura conocida como Cassini Regio. El material parece haber colapsado por un barranco de 15 kilómetros de altura que forma el anillo de una cuenca de impacto antigua de 600 kilómetros. La resolución es de
unos 740 m por pixel. (JPL/NASA)
Japeto
Japeto a color real: La resolución es de 1 km por pixel y los filtros usados han sido los de 930 (infrarrojo), 568 (verde) y 338 (ultravioleta) nanómetros. (JPL/NASA)
Japeto
Esta imagen fue obtenida 10 minutos después del máximo acercamiento. Japeto en esta vista no refleja los rayos del Sol, sino más bien los de Saturno. La imagen fue tomada durante un lapso de tiempo de 82 s (lo normal es de 1 s), para lo cual la sonda Cassini tuvo que sincronizar su movimiento. De esta manera las estrellas del fondo aparecen como trazos continuos. (JPL/NASA)
Japeto
Esta composición de dos imágenes de alta resolución, muestra parte del límite entre la zona oscura (Cassini Regio) y otras zonas más claras. También pueden observarse estrías de material oscuro que recorren de norte a sur algunas zonas. (JPL/NASA)
 
Jesús Salvador Giner
Asociación Astronómica de la Safor
Gandía, Valencia, España, 12 de Marzo de 2005.
 
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