Un complejo volcánico único
descubierto
en el lado oscuro de la Luna
Redacción |
 |
La naturaleza
del misterioso “punto caliente”
o “hot spot” lunar fue finalmente
revelada por medio de la fotogeología. |
|
|
|
 |
l análisis
de nuevas imágenes de un curioso “punto caliente”
en el lado oculto de la Luna, ha revelado que se trata de una pequeña
provincia volcánica creada por el afloramiento de magma silícico.
La inusual ubicación de la provincia volcánica y la
composición sorprendente de la lava que la formó, ofrecen
provocadoras pistas sobre la historia térmica de la Luna.
El punto caliente es una concentración del elemento radioactivo
torio, ubicado entre los más grandes y más antiguos
cráteres de impacto Compton
y Belkovich. Fue detectado por primera vez por el espectrómetro
de rayos gamma de la sonda Lunar Prospector. La “Anomalía
de Torio Compton-Belkovich”, como tal se le llama, aparece como
un ojo de buey cuando los datos del espectrómetro se proyectan
sobre un mapa, con la concentración de torio más alta
en su centro.
Las recientes observaciones, realizadas por las potentes cámaras
ópticas del Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO), han permitido
a los científicos distinguir las características volcánicas
en el centro del ojo de buey. Los modelos tridimensionales en alta
resolución del terreno en cuestión, más la información
generada por el instrumento Diviner del LRO, han revelado características
geológicas de diagnóstico no sólo del vulcanismo,
sino también del mucho más raro vulcanismo silícico.
La existencia misma de esta provincia volcánica obligará
a los científicos a modificar las ideas que tenían sobre
la historia volcánica de la Luna, dice Bradley Jolliff, profesor
investigador de la Universidad de Washington en St. Louis (EEUU),
quien dirigió al equipo que analizó las imágenes
del LRO. |
 |
|
 |
El mapa
de la abundancia del elemento torio en la
Luna, realizado con los datos generados por
el Lunar Prospector (una misión espacial
lanzada en 1998), muestra que este elemento
radioactivo está concentrado en su
mayor parte en una región del lado
visible de la Luna (izquierda). Pero existe
también un pequeño “punto
caliente” o “hot spot” denominado
“Anomalía de Torio Compton-Belkovich”
(indicado C-B en el mapa) en el lado oculto
de la Luna. (NASA/GSFC/ASU/WUSTL, datos procesados
por B. Jolliff)  |
|
|
 |
|
| “Encontrar evidencias de esta composición
inusual ubicada donde está, y que parece tener una actividad
volcánica relativamente reciente, constituye un resultado fundamentalmente
nuevo, que nos hará reconsiderar la evolución térmica
y volcánica de la Luna", añade. |
 |
El Vulcanismo de la Luna |
El vulcanismo lunar es muy diferente del vulcanismo
terrestre debido a que la Luna es un pequeño cuerpo que se
enfrió rápidamente, y nunca desarrolló una tectónica
de placas recicladora de rocas como la de nuestro planeta.
La Luna, que según estimados se formó cuando un objeto
celeste del tamaño de Marte colisionó con nuestro planeta
unos 4500 millones de años atrás, era originalmente
un mundo infernal cubierto por un turbulento océano de roca
fundida de unos 400 kilómetros de profundidad.
Pero debido a que la Luna era pequeña y no tenía atmósfera,
este océano de magma se enfrió rápidamente, quizás
en unos 100 millones de años. Eventualmente los minerales más
livianos (como el feldespato cristalizado fuera del magma) que flotaban
en la superficie, crearon una enorme masa de roca feldespática
que dio origen a las tierras altas de la Luna. Los minerales más
densos ricos en hierro y magnesio se hundieron cuando se cristalizaron,
formando así la parte superior del manto de la Luna.
Este proceso de diferenciación de la corteza y el manto fue
seguido por una onda de actividad volcánica, aproximadamente
entre 3000 a 4000 millones de años atrás, cuando las
lavas basálticas fluyeron sobre la superficie lunar, llenando
antiguos cráteres de impacto y otras regiones bajas para formar
los denominados mares lunares.
Uno de los misterios del vulcanismo lunar es la distribución
desigual de estos basaltos de inundación. Casi un tercio de
la cara visible de la Luna está cubierta por los antiguos basaltos
de inundación, pero en el lado oculto de la Luna, donde la
corteza es más gruesa, hay mucho menos.
Además, casi todo el vulcanismo lunar es basáltico en
vez de silícico, con mayor presencia de minerales que contienen
los elementos hierro y magnesio en lugar de los elementos silicio
y aluminio. |
 |
|
 |
Las cámaras
a bordo del Lunar Reconnaissance Orbiter,
lanzado en 2009, mostraron que el centro de
la Anomalía de Torio Compton-Belkovich
era relativamente reflexivo a la luz visible
en comparación a su entorno. Las cámaras
de alta resolución también revelaron
estructuras poco comunes en esta zona brillante.
(NASA/GSFC/ASU/WUSTL, datos procesados
por S. Wiseman y B. Jolliff) 
|
|
|
 |
|
| La corteza continental terrestre, que refleja los procesos
geológicos activos tales como la subducción, la intrusión
de magma y la formación de montañas, incluye muchas
rocas cuyas composiciones son intermedias entre el basalto y las rocas
ricas en sílice como el granito, las cuales son comunes en
la Tierra. En la Luna, por el contrario, hay muchas rocas basálticas
y sólo una pequeña fracción de granito. Las rocas
de composición intermedia están casi desaparecidas. |
 |
El «Terreno Procellarum KREEP» |
Hasta no hace mucho tiempo, añade Jolliff, los
científicos sostenían que la Luna tenía dos tipos
de terrenos, los “mares” oscuros, y las luminosas tierras
altas. Esta simple imagen de la geología lunar sirvió
por muchos años, pero en el año 2000, Jolliff y sus
colegas de la Universidad de Washington presentaron un concepto en
el cual distinguían tres diferentes “terrenos”,
o regiones de la Luna con historias geológicas distintivas.
Uno de ellos, que abarca gran parte de los mares basálticos
lunares, se llama el “Terreno Procellarum KREEP”, o simplemente
TPK. Este inmenso “punto caliente” lunar contiene altas
concentraciones de torio y otros elementos radiactivos productores
de calor, como el potasio y el uranio. [KREEP proviene de: potasio
(K), rare-earth elements (en español elementos de tierras raras)
(REE), y fósforo (P)]
A medida que el océano de magma se enfriaba, explica Jolliff,
los elementos como el torio fueron excluidos principalmente de los
minerales que cristalizaban, formando bolsones de magma ricos en KREEP
ubicados entre la corteza y el manto.
Una concentración de elementos generadores de calor bajo el
Terreno Procellarum KREEP puede ser en parte responsable de la intensa
actividad volcánica allí. Los mares, según Jolliff,
se formaron cuando los elementos radiactivos calientes derritieron
a los minerales en las profundidades del manto de la Luna, creándose
de este modo lava basáltica que surgió a través
de fisuras en la superficie de la Luna. Más de la mitad del
Terreno Procellarum KREEP fue recubierto por el vulcanismo.
Aunque la mayor parte del vulcanismo era del tipo basáltico,
que resultó en las grandes y oscuras manchas de la Luna observables
a simple vista desde la Tierra, también existió en el
TPK una forma mucho más rara de vulcanismo, que produjo lavas
ricas en sílice. Estos depósitos volcánicos son
conocidos como “puntos rojos” debido a sus características
espectrales, y los resultados recientes de la sonda LRO confirmaron
sus composiciones ricas en sílice. Los puntos rojos incluyen
a algunas distintivas formaciones en domos, otros son bastantes grandes,
y siempre se ubican dentro de los límites del TPK. |
 |
Una nueva provincia volcánica |
| Desde que la misión Lunar Prospector revelara
por primera vez al ojo de buey rico en torio, aislado en el lado oculto
de la Luna y lejos del Terreno Procellarum KREEP, el grupo Jolliff
ha tenido curiosidad por saber qué es lo que era. “Cuando
se lanzó al Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) en 2009, finalmente
fuimos capaces de observarlo en alta resolución”, agrega. |
 |
|
 |
La naturaleza
del terreno salta a la vista cuando las imágenes
capturadas por el orbitador son añadidas
a un modelo digital del terreno creado con
las mismas. En el centro de la provincia existe
una depresión irregular que bien podría
ser una caldera, y en cuyos bordes se observan
domos con características que sugieren
que se formaron por la intrusión de
lava silícica de alta viscosidad, un
tipo de lava poco frecuente en la Luna. Todo
modelo de la evolución térmica
de la Luna, ahora debe ser capaz de dar cuenta
de esta provincia volcánica, así
como de los familiares “mares”.
(NASA/GSFC/ASU/WUSTL/DLR, modelo digital del
terreno desarrollado por F. Scholten) 
|
|
|
 |
|
En el centro del ojo de buey de torio existe un pequeño
complejo volcánico, de 25 a 35 kilómetros de diámetro,
dependiendo de la dirección, situado entre los cráteres
Compton y Belkovich, que tienen 162 y 214 kilómetros de diámetro,
respectivamente. Significativamente, la Anomalía de Torio Compton-Belkovich
se encuentra a unos 900 kilómetros de la extensión noreste
del Terreno Procellarum KREEP. “En las primeras imágenes
del LRO, tomadas con las Cámaras de Campo Estrecho del orbitador
(en inglés Narrow-Angle Cameras, NACs) durante la fase de puesta
en servicio de la misión, pudimos ver un terreno irregular
y estructuras colapsadas que podrían ser volcánicas”,
dice Jolliff.
Sin embargo, los impactos que lanzan materiales fuera de los cráteres
y sobre la superficie circundante también pueden producir depósitos
grumosos o montañosos. “Para estar seguros de que efectivamente
estábamos viendo estructuras volcánicas, miramos más
de cerca, empleando las imágenes de las NACs tomadas durante
la fase de mapeo, una vez que la nave había llegado a su órbita
circular de 50 kilómetros. Las NACs tienen óptica telescópica
y producen imágenes con una resolución de 50 centímetros
por píxel desde una órbita de 50 kilómetros de
altitud”. “Mapeamos la misma área más
de una vez con las NACs”, agrega Jolliff. “Pasamos por
la estructura que estábamos estudiando y miramos directamente
hacia abajo, luego en el siguiente paso orbital inclinamos a toda
la nave para que pudiéramos observar a la misma estructura
desde un ángulo diferente. A partir de esas dos vistas construimos
un modelo digital tridimensional del terreno que nos permite rotar
el terreno en la computadora”.
Entre las características de diagnóstico reveladas por
estas vistas en perspectiva se encuentra una montaña cuyos
detalles por lo general son oscurecidos por las sombras, pero cuando
se la analiza con el modelo 3D del terreno, se puede ver que tiene
una depresión en la cumbre, y lo que parece ser un área
en el borde donde se produjo una grieta con el posterior colapso y
pérdida de material (movimiento de rocas y/o regolito pendiente
abajo).
Los científicos reforzaron la idea de vulcanismo tomando secciones
transversales del terreno y midiendo las pendientes a lo largo de
estas secciones transversales. Esto demostró, por ejemplo,
que uno de los domos tiene una
meseta en la cima con una amplia depresión central, ambas
características son típicas de un volcán.
“Es inusual que una formación geológica tenga
una cima plana o una depresión en la misma a menos que sea
de origen volcánica”, dice Jolliff. “Lo que pasa
es que el magma en el interior disminuye después de la erupción,
dejando una depresión”.
Las pendientes de las estructuras volcánicas proporcionan pistas
sobre la composición de las lavas que las formaron. Mientras
que los volcanes en escudo basálticos en otros lugares de la
Luna tienen típicamente pendientes de 7 grados o menos, los
volcanes Compton-Belkovich tienen pendientes que alcanzan los 20 a
25 grados, lo cual sugiere que fueron formados por lavas más
viscosas.
Otra pieza del rompecabezas provino de otro instrumento del LRO, un
radiómetro térmico llamado Diviner. (Este instrumento
registra la radiación en la zona infrarroja del espectro, incluyendo
las bandas sensibles a la mineralogía, así como a la
temperatura) Al trabajar con Ben Greenhagen, un ex estudiante de posgrado
en la Universidad de Washington (St. Louis) y en la actualidad investigador
principal adjunto del instrumento Diviner, el equipo fue capaz de
confirmar que en la estructura volcánica Compton-Belkovich
había una concentración de rocas ricas en sílice,
como el granito o la riolita.
“Eso es muy inusual”, agrega Jolliff. “En la Luna
sólo hay media docena de estructuras que se cree son ricas
en sílice, debido a que la Luna, a diferencia de la Tierra,
no reprocesa los materiales rocosos de una manera que concentre al
sílice”. |
 |
¿Cómo se formó la estructura volcánica
Compton-Belkovich? |
Jolliff y su equipo todavía no están
seguros y son renuentes por lo tanto a emitir alguna especulación,
pero sospechan que la provincia volcánica recientemente descubierta
podría ser mucho más joven que la mayoría de
las estructuras volcánicas situadas en el Terreno Procellarum
KREEP.
“Aunque sabemos por el análisis directo de muestras de
rocas lunares que casi todo el vulcanismo de los ‘mares’
ocurrió entre 3000 a 4000 millones de años atrás,
podemos observar desde órbita algunos flujos basálticos
que podrían haber aparecido en una fecha tan reciente como
1000 millones de años atrás”, agrega Jolliff.
“No tenemos la manera de obtener una fecha absoluta para
la estructura volcánica Compton-Belkovich porque no tenemos
a mano muestras de rocas”, añade Jolliff, “pero
dado que hay relativamente pocos cráteres, la superficie realmente
luce bastante joven. Además vemos pequeñas estructuras
que no han sido completamente golpeadas y destruidas por los procesos
de impactos”. “Si esta provincia volcánica
se formó muy al final del partido, no pudo haber sido como
consecuencia de la desintegración radiactiva, ya que las fuentes
de calor disminuyen con el tiempo y cada vez es más difícil
llevar lavas a la superficie”, agrega el científico.
“Pero”, dice, “la Luna todavía puede
tener un núcleo exterior fundido. La misión GRAIL que
será lanzada a fines de este año podría confirmar
esta idea. Pero si el núcleo externo está fundido, entonces
puede generar pulsos de calor. Después de todo, en la Tierra
tenemos puntos calientes como la cadena volcánica de Hawai
que está asociada con profundas plumas de calor”.
“Un pulso de calor originado en las profundidades del manto,
podría derretir un reservorio de rocas ricas en KREEP en la
base de la corteza, dejado por la cristalización original del
océano de magma”, agrega Jolliff. “El
material derretido podría haber ascendido desde la base de
la corteza hasta cerca de la superficie, ‘inflando’ la
superficie en un domo bajo al acumularse allí”.
“Al empezar a cristalizarse”, explica Jolliff, “esta
lava se habría diferenciado para producir un material derretido
más silícico, que se enriqueció con torio. La
erupción efusiva de este material, podría haber producido
las estructuras elevadas que se observan a los lados oeste y este
de la estructura Compton-Belkovich, como así también
las amplias y bajas estructuras de flujos volcánicos. Posteriores
erupciones de las lavas más silícicas habrían
formado domos con laderas empinadas. En algunas de las erupciones
más tardías podrían haber surgido pequeños
cuerpos de magmas muy ricos en sílice, que apenas rompieron
la superficie formando de este modo pequeños ‘bultos’
”. “Podría haber sido como el domo Novarupta,
en el Katmai National Park (Alaska). Una lava muy viscosa asciende
desde las profundidades como un balón. La lava se ‘infla’,
y la superficie se puede partir y resquebrajar, y luego se solidifica
en el lugar”, añade. “A medida que estas
estructuras volcánicas empujaban hacia arriba, otras partes
de la superficie en las cercanías pueden haber colapsado, creando
una caldera de forma irregular en el centro de la estructura”,
dice Jolliff. “Al menos ésa es en la actualidad
mi hipótesis favorita de lo que pasó”, dice sonriendo.
“Lo que realmente necesitamos para comprobar ésta y otras
nuevas teorías sobre la Luna, es una exploración humana
sostenida de nuestro más cercano y geológicamente muy
interesante vecino espacial”. |
 |
|
 |
Los rayos
de luz rozan un pequeño domo de la
región central del terreno en esta
imagen, que forma parte de una imagen más
grande capturada por la cámara de campo
estrecho del orbitador. Este domo fue creado
probablemente por lava viscosa, poco frecuente
en la Luna y muy diferente de las lavas fluidas
que crearon los familiares mares de la cara
visible de la Luna. (NASA/GSFC/ASU) 
|
|
|
 |
|
| |
| Fuente: Diana Lutz / Universidad de Washington (St.
Louis, EEUU) |
| |
| Mendoza, Argentina, 08 de Octubre de 2011. |
|