Página Espacial
Bienvenido. Estamos en la Web desde el 12 de Julio, 2003. Nos encontramos...!
   
 
Mensaje
 
Desde el paso de las Voyager entre 1980 y 1981 se consideraba plausible que Titán albergase océanos, mares o lagos poco profundos de metano, dada la considerable cantidad de este compuesto y las condiciones atmosféricas de la luna. Las imágenes de la Huygens que hemos visto y los datos que de ellas se desprenden sugieren que, tal vez, esos océanos y mares estén secos. Ahora bien, hablamos de la actualidad, de un instante temporal concreto, el del descenso de la Huygens por entre las nubes de Titán. ¿Es posible que en otro tiempo, esos mismos lagos tuvieran metano fluyendo libremente? Por lo que parece, es muy probable.

El metano es un compuesto orgánico simple. Puede existir en estado líquido o gaseoso a temperaturas muy bajas (como los -170ºC de Titán), de modo que nos encontramos ante el sustituto perfecto del agua cuando las condiciones atmosféricas y de temperatura no son tan idóneas como en el caso de la Tierra. De hecho, es fácil establecer similitudes entre ambas, desde un punto de vista geológico. En nuestro mundo, el agua es protagonista de multitud de fenómenos que causan cambios en la fisonomía del planeta. Además de su acción termal reguladora, con las precipitaciones de agua líquida, el oleaje marino, y los movimientos lentos de los glaciares se consigue que entre en acción la erosión y la constante modificación de la faz terrestre. Y todo ello es gracias a la circulación libre de un fluido en diferentes estados. En Titán, el metano actúa de manera similar: "hay claras muestras de precipitación, erosión, abrasión mecánica y otras actividades fluviales" según Martín Tomasko, investigador principal de la Cámara DISR de la Huygens.

Y así es, en efecto. Sólo hay que observar las imágenes que ha obtenido la sonda durante su descenso y uno comprende que, de un modo u otro, es obvio que algún fluido ha modelado la superficie de Titán, y no precisamente a pequeña escala. En las zonas oscuras, regiones donde va a parar la mayor parte del fluido, pueden verse fácilmente la aparición de pequeños islotes, de mediano tamaño, que indican la acción fluvial (figura 6, A). Asimismo, la presencia de líneas claras y sombrías en el fondo de tales zonas (figura 6, B) oscuras sugieren otro tipo de actividad. Las primeras podrían ser depósitos de hielo de agua que hubiesen sido sepultados por algún proceso geológico, mientras que las segundas, más cortas, están relacionadas con el metano, y son posiblemente lo contrario, es decir, canales subterráneos que han excavado los materiales que tenían encima y han salido hacia la superficie. No obstante, nuevamente estamos hablando de posibilidades, no de certezas, así que debemos ser precavidos con nuestros criterios. Bien podrían ser totalmente erróneos.
Titán
Figura 6: dos ejemplos de actividad geológica en Titán. En A observamos una red de pequeños islotes sobre el fondo oscuro de un lago seco. En B, por el contrario, tenemos un complejo de estrías y canales brillantes y oscuros, de diferente naturaleza. (ESA)
Pero todo lo que hemos visto hasta ahora corresponde a lo que los ojos de la Huygens captaron durante el descenso hacia la superficie de Titán. Una vez posada en ella, tuvo el tiempo suficiente para enviarnos unas cuántas imágenes y datos más, que resultaron mucho más excitantes aún.

Una fotografía en concreto (figura 7) nos mostraba un espectáculo fascinante. Si el cielo hubiese estado azul, no habríamos dudado en suponer que se trataba de un paisaje terrestre, pero la Huygens estaba a 1.200 millones de kilómetros de la Tierra, descansado en la hasta entonces desconocida superficie de Titán. Resulta sorprendente encontrar ambientes tan similares en los planetas rocosos del sistema solar interno. Las imágenes de un desierto de la Tierra, o de una planicie marciana, o incluso de una zona rocosa en Venus, son todas muy parecidas. Ahora sabemos que, en Titán, tenemos el mismo panorama. Parece pues que hay cierto patrón que se repite en muchos mundos de nuestro espacio próximo, al menos a grandes rasgos, y dejando aparte los colosos gaseosos o las lunas de hielo del sistema solar externo.
Titán Figura 7: la superficie de Titán, vista in situ por primera vez unos minutos después de las 12:45 TU del 14 de enero de 2005. Esta histórica imagen constituye la evidencia de que, incluso a 1.200 millones de kilómetros de la Tierra, se pueden encontrar lugares que recuerdan a nuestro mundo. (ESA)
Los científicos de la misión sabían que, al aterrizar la Huygens, se produciría un ruido característico en función del tipo de terreno, y como la sonda llevaba un micrófono podrían captar estos ruidos y, en base a ellos, deducir cuál de los terrenos era sobre el que se había posado la nave. Había tres posibilidades; si la superficie de Titán era sólida, el ruido sería sordo. Si, por el contrario, el ruido era una especie de chapoteo, la superficie tendría naturaleza líquida. El tercer ruido posible era un 'chof' típico de terrenos pantanosos o fangosos.

Según el sonido captado, los investigadores han concluido que la Huygens aterrizó sobre un suelo fangoso. Hay una evidencia adicional al respecto; las lentes de la cámara de Alta Resolución de la nave tenían algún tipo de material que se habría depositado en ellas a consecuencia del aterrizaje. Esto se puede explicar de dos maneras: o bien la nave penetró un poco en el suelo de Titán, o bien en el suave impacto evaporó hidrocarburos que quedaron adheridos a las lentes (o, tal vez, ambas cosas). En cualquier caso, es un indicio muy claro de superficie fangosa; en un terreno sólido ello no hubiese sucedido.

Cuando vemos un lecho seco de un río cualquiera, salpicado de guijarros y rocas por todas partes, no hace falta ser muy docto para observar que no tienen sus cantos afilados, sino que más bien están redondeados, como si algún amolador los hubiera pulido con sus instrumentos. Ello es debido en realidad a la acción erosiva del agua, que tiende a desgastar los bordes de las rocas por el fluir continuo de la misma. En la imagen de la superficie de Titán se observan esos mismos cantos rodados. ¿Son la prueba inequívoca de que allí han tenido lugar fenómenos de erosión? ¿Pudo haber aterrizado la Huygens sobre una de las zonas oscuras a las que van a parar los ríos de metano? Es posible. No sería sino otra evidencia de que la nave se asentó en un terreno lodoso.

Las rocas superficiales se supone que son como bloques de hielo, por tanto compuestas básicamente de agua, y no rocas de silicatos como mayormente se encuentran en la Tierra, pese a que su apariencia es de rocas "sólidas" y compactas. Ello es debido a las bajas temperaturas, que da el aspecto de rocas consistentes, pero si fuésemos hasta Titán con un martillo y las golpeáramos, posiblemente de despedazarían con mucha facilidad. Una serie de datos complementarios obtenidos por la nave nodriza Cassini desde las alturas indican que el material debajo de la superficie es de consistencia arenosa. Y, en la misma superficie, podría tratarse de depósitos precipitados de material orgánico, los cuales convergirían debido a las lluvias hasta los canales de drenaje, dándoles ese aspecto oscuro en relación con el terreno circundante. Todo ello nos indica una gran actividad atmosférica y geológica en Titán, como en la Tierra, pero a escala distinta y con características propias, como hemos visto.

Incluso podría hablarse de vulcanismo activo en Titán, aunque en este caso se trataría de volcanes que arrojan, no lava o los materiales típicos de los volcanes terrestres, sino en el caso de Titán agua y amoníaco (debido a las bajas temperaturas reinantes y a la composición de la misma luna), y tal vez otros compuestos aún no identificados. Claro que esta afirmación aún está por demostrar, dado que las imágenes de la nave Cassini que sugieren esta actividad son aún insuficientemente detalladas para poder tener la seguridad necesaria. Ahora bien, si en los próximos meses acaba confirmándose la noticia, estaríamos ante otra prueba más del nexo que une a la Tierra y Titán; recordemos que hoy en día sólo conocemos actividad volcánica fuera de nuestro mundo en sólo un lugar más: Ío, la luna de Júpiter, por lo que este hecho demostraría, aún más si cabe, que Titán es un mundo activo y en constante cambio. Y en un mundo así, no resulta descabellado intentar buscar vida; de hecho, los mejores lugares para encontrarla son precisamente los que evidencian una actividad geológica importante.

Ya que hemos entrado en el tema de la posible vida en Titán, analicemos un poco más a fondo la cuestión del metano en esta luna. En la Tierra la mayor parte del metano se produce biológicamente, como producto de la putrefacción de plantas, o como consecuencia de los desechos animales, por ejemplo. ¿El metano de Titán será debido a la presencia allí de algún tipo de vida? No lo sabemos aún. Es, sin embargo, mucho más plausible sugerir el origen del metano en Titán por medio de fenómenos geológicos que por razones biológicas. Si no hubiese una fuente que manase continuamente metano hacia la atmósfera del satélite, en un plazo de 10 millones de años este compuesto desaparecería por completo ya que la luz ultravioleta del Sol destruye el metano con facilidad. De modo que la pregunta es; ¿la fuente que genera metano es geológica o biológica? Hay varias maneras por las que el metano puede escapar a la superficie; un proceso es la llamada "serpentinización", que en la Tierra consiste en la transformación de minerales ferromagnésicos en serpentina. En Titán este proceso podría aparecer en el interior de la luna, donde haya altas temperaturas para que pudiera darse la necesaria reacción entre el agua y las rocas. En esencia, este mecanismo consistiría en que el metano se produciría con la oxidación de metales como el hierro, cromo o magnesio por la actividad geotérmica, permaneciendo el metano atrapado en rocas de la corteza de Titán.

Es improbable que el metano tenga un origen biológico, ya que las cantidades medidas son bastante significativas, y si fuera necesario recurrir a vida para explicar su presencia en Titán sería necesario suponer que en esta luna hay enormes colonias de plantas o de bacterias que producen el metano constantemente, a un ritmo vertiginoso. Por suerte, hay mecanismos geológicos que pueden justificar el metano en Titán de una forma más sencilla y lógica. Aunque ello no implica la inexistencia de vida, en absoluto.

Es cierto que las condiciones superficiales de Titán no son las más aptas para la vida tal y como la conocemos, dado que las temperaturas son muy bajas (un mundo a -180ºC no es precisamente un lugar muy acogedor para la evolución biológica) y no hay, al parecer, agua líquida, pero se ha especulado con la posibilidad de que, al igual que sucede con las lunas de Júpiter Europa y Ganímedes, en Titán exista un océano en su interior, con un espesor de 100 kilómetros, a unos 300 kilómetros de profundidad. Este posible océano estaría compuesto por agua líquida y amoníaco mezclados al 15% a una temperatura de -80ºC (sería posible el agua líquida en esas condiciones gracias a la presión y al amoníaco). Ello daría el ambiente casi ideal para la aparición y el desarrollo de la vida, pero esto no es más que un modelo basado aún en pocos datos consistentes, por lo que no estamos aún en condiciones de afirmar que el océano interior de Titán existe en realidad. Sin embargo, es una posibilidad estimulante.

Hace pocas semanas, David Grinspoon, del Southwest Research Institute en Boulder, Colorado, y Dirk Schulze-Makuch, en la Washington State University (ambos en EEUU.), sugirieron que las imágenes de la Cassini podrían estar revelando que las características geológicas podrían ser en realidad ocasionadas por actividad microbiana. Según ellos, el calor de los organismos en crecimiento puede estar fundiendo los pedazos sólidos de hidrocarburos situados en la superficie de Titán, esclareciendo así por qué motivo parece existir tan gran cantidad de líquido en las regiones inmediatamente inferiores a la corteza de la luna. Grinspoon y Schulze-Makuch se han apoyado para su hipótesis en un fenómeno similar que tiene lugar en la Tierra: los glaciares terrestres se funden lentamente gracias (en parte, por supuesto) al crecimiento de las algas que tienen debajo, al generar éstas el calor necesario, de modo que el agua sólida pasa a agua líquida por la acción biotérmica.

En cualquier caso, tanto si la vida está presente en Titán o no, ya sea bajo su superficie en un enorme lago de agua y amoníaco líquidos, o justo por debajo de la corteza, o si por el contrario no existe en absoluto o es tan difícil de detectar que no podemos saberlo hasta dentro de mucho tiempo, en cualquier caso Titán es un mundo que ha asombrado a los científicos del siglo XX, y que recién estrenado el XXI los ha dejado boquiabiertos ante el escenario que el dúo Cassini-Huygens nos está revelando. Si las Voyager ya habían aventurado, hace un cuarto de siglo, que esta luna descubierta en 1655 era uno de los más prometedores lugares para la búsqueda de vida, la Huygens nos lo ha confirmado sin ningún género de dudas. Son muchos los científicos que opinan que Titán es un blanco astrobiológico aún más interesante que Marte, o incluso que Europa.

Y aunque Titán no albergase representación biológica alguna, aunque fuese un enorme desierto de metano y otros hidrocarburos, aún así sería un lugar de enorme interés desde el punto de vista geológico. No debemos olvidar que, como hemos visto, esta luna tiene en su superficie rasgos más que evidentes de actividad geológica, es decir, que de un modo u otro se trata de un mundo vivo, activo y en constante dinamismo. Mundos así son muy escasos en el Sistema Solar, sobretodo cuando hablamos de cuerpos pequeños. Es fácil que haya planetas o lunas que muestren señales de actividad geológica debida a fuerzas externas (como es el caso de Ío, por la gravedad de Júpiter, entre otros), pero resulta extraño encontrar satélites que, sin influencias adicionales sean ellos mismos capaces de generar esa actividad. Titán es, según se ha revelado, un ejemplo paradigmático de ello. De manera que es uno de los mundos más atractivos de todo nuestro vecindario planetario para ser estudiado con detalle.

En el futuro, como es lógico, Titán seguirá siendo analizado y fotografiado por la sonda Cassini, hasta que su misión termine dentro de unos años. Huygens, la nave de la Agencia Espacial Europea que por primera vez nos reveló el secreto que se escondía tras el manto de nubes de esta luna anaranjada (figura 8), descansa ahora plácida, aunque fríamente, en la superficie. Sus descubrimientos han proporcionado evidencias de que Titán es un mundo sin parangón en el Sistema Solar, pero, lejos de suministrarnos todas las respuestas, la Huygens ha abierto muchas puertas a la buena especulación, y los científicos planetarios disponen ahora de mucho tiempo para intentar componer el rompecabezas que Titán, después de tantos años, sigue siendo para la Humanidad.
Titán
Figura 8: imagen en color de Titán obtenida por la sonda Cassini en abril de 2005. Por fin conocemos qué paisaje hay bajo su espesa capa de nubes. Pero ahora resta por descifrar aún otro gran enigma. ¿Hay vida en Titán? La Cassini-Huygens difícilmente podrá responderlo de manera definitiva por sí misma; serán necesarias otras misiones, que sean capaces de excavar el suelo de la luna y analizar su contenido. Para ello, posiblemente, todavía tendrá que pasar mucho tiempo. (ESA-NASA)
 
Gandía, Valencia, España, 25 de Abril de 2005.
 
Los trabajos publicados sólo pueden ser reproducidos
con la expresa autorización de sus autores.
Estamos en contacto: betelyuz@yahoo.com
Por cualquier corrección, sugerencia o comentario.
 
Sitio Oficial Carl Sagan Portada Acerca de... Índice Contacto Links