Datando la metanogénesis en Marte
Alberto González Fairén |
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La presencia
de bajas concentraciones de metano en la atmósfera
de Marte indica que existe una fuente continua de aporte,
ya que la vida media del CH4 en la oxidante atmósfera
marciana no supera unos pocos centenares de años.
Como los volcanes no proporcionan una cantidad de metano
apreciable, su origen por procesos abióticos puede
ser casi descartado. La excitante alternativa biológica
se abre paso sustentada en poderosos argumentos. Pero aún
queda por determinar cuándo se formó el metano. |
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n septiembre
de 2003 se planteó por primera vez la posible presencia de
metano y de sus productos de oxidación (H2CO, CH3OH,
C2H6) en la atmósfera de Marte. Cuidadosas
mediciones realizadas en marzo y en mayo de 2004 con el espectrómetro
de la sonda europea Mars Express y desde telescopios ubicados
en Hawai, respectivamente, confirmaron la presencia de estos gases.
Se determinó que la proporción media observada de metano
es de 0,01 partes por millón, si bien es bastante superior
en las regiones ecuatoriales que en las polares. Además, se
midió su pérdida fotoquímica
(1,8 x 10-5 cm-2 s-1), su pérdida
atmosférica (despreciable) y su pérdida por difusión
a través del regolito (significativa pero no cuantificada).
Con todos estos datos, se deduce que un promedio de 4 gramos de metano
son destruidos cada segundo por la acción de la luz solar,
y que la vida media del CH4 en la atmósfera de Marte
resulta ser inferior a 500 años. Por lo tanto, su presencia
en la atmósfera en cantidades mensurables indica sin lugar
a dudas que existe una fuente continua de reposición de metano,
que debe producir alrededor de 300 toneladas de CH4 al
año.
Desde su detección, se han propuesto múltiples posibles
fuentes de metano. La primera que se descartó fue el origen
derivado de impactos cometarios, ya que este proceso sólo provee
de un 2,3% del total que se pierde anualmente. También se ha
planteado que el origen derive del proceso de serpentinización,
una reacción química del agua líquida con el
dióxido de carbono catalizada por ciertos minerales de hierro
y magnesio, especialmente en los terrenos hidrotermales: el agua calentada
por el magma interacciona con rocas volcánicas como el olivino,
ricas en hierro y magnesio, proceso que libera H, capaz de reaccionar
con el carbono del CO2 formando CH4. Esta reacción
forma extensos depósitos de serpentina (figura 1). Aunque es
cierto que el CO2 y los minerales de hierro y magnesio
son abundantes en Marte, la serpentina no es un mineral característico
de la superficie marciana. Además, el proceso parece requerir
temperaturas elevadas, en un rango de 70 a 200 ºC, y no está
claro si en Marte existen depósitos de agua líquida
de magnitud considerable y a la profundidad suficiente como para alcanzar
tales temperaturas. |
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Durante más de dos años se ha sostenido
que debe ser el vulcanismo el proceso responsable de la inyección
de metano en la atmósfera marciana. Tradicionalmente, se había
supuesto que el flujo piroclástico de los volcanes en la Tierra
contenía cantidades importantes de CH4, además
de los compuestos mayoritarios (H2O, CO2, N2,
SH2, CO, S y Cl). Sin embargo, la primera cuantificación
directa realizada sobre la tasa de emisión de metano de un
volcán terrestre activo, llevada a cabo durante los últimos
trece años en el volcán Mauna Loa (Hawai) y publicada
el pasado mes de junio, ha determinado que su producción de
metano no supera las 9 toneladas por año. Si Mauna Loa es un
análogo válido, el estudio indica que los volcanes de
Marte no deben ser una fuente importante de CH4 para la
atmósfera marciana, sobre todo si se tiene en cuenta que su
actividad sostenida en el tiempo y hasta el momento presente está
muy discutida.
Por lo tanto el metano de Marte debe tener un origen biológico,
producido por microorganismos metanógenos, al igual que en
la Tierra, en cuya atmósfera se presenta en 2 partes por millón.
Las bacterias metanógenas habitan la Tierra desde hace, al
menos, 3.500 millones de años (figura 2). Son extremadamente
sensibles a la presencia de oxígeno, y por tanto sólo
se encuentran en recintos anóxicos, tales como el subsuelo,
bajo las aguas pantanosas o en el tracto intestinal de muchos seres
vivos. Los metanógenos que viven en las tierras húmedas
y pantanosas producen alrededor del 21% del metano presente en la
atmósfera de la Tierra; los que habitan en los intestinos de
los rumiantes, casi el 20%; los que viven en termitas y organismos
similares producen el 15%; y en los arrozales se genera aproximadamente
el 12%. Otras fuentes importantes incluyen los escapes de gas natural
y la quema de biomasa. Parece que organismos metabólicamente
similares deben ser los responsables de la inyección de metano
en la atmósfera de Marte. |
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| Tales microorganismos pueden estar activos actualmente,
escondidos bajo gruesas porciones de corteza, en zonas relativamente
húmedas y cálidas del subsuelo marciano. O tal vez el
metano esté dando pistas sobre la existencia de una biosfera
ancestral que dejó su firma química escondida entre
las rocas: si hubo microorganismos metanógenos habitando el
fondo de los primitivos océanos de Marte hace más de
3.000 millones de años, el CH4 pudo quedar encapsulado
dentro de cristales de hielo de agua o de CO2. Estos depósitos
de metano hidratado, conocidos como clatratos de metano (figura 3)
y formados bajo ciertas combinaciones de presión y temperatura,
son abundantes en la Tierra bajo el permafrost polar y bajo la plataforma
continental, y parece que contienen más carbono que todos los
demás combustibles fósiles juntos. Es posible que una
biosfera primigenia en Marte formara depósitos similares en
el fondo de los océanos primitivos, depósitos que ahora
estarían siendo desestabilizados: las variaciones en la oblicuidad
del eje de giro del planeta hacen que oscile entre 15º y 35º
cada 124.000 años (figura 4), produciendo importantes cambios
en la insolación a diferentes latitudes, y creando por tanto
importantes variaciones térmicas en la corteza. Este proceso
induce la aparición de períodos interglaciares, durante
los que se funde el hielo cortical, lo que rompería los clatratos
de metano y liberaría el CH4 a la atmósfera.
Marte está atravesando en la actualidad el último de
tales períodos interglaciares, y la desestabilización
de tan sólo unos 3.500 m3 de clatratos de metano
al año sería suficiente para explicar la presencia del
CH4 en la atmósfera marciana; esta cantidad es órdenes
de magnitud inferior al volumen de hielo de agua que se estima que
se ha evaporado de la corteza de la zona ecuatorial de Marte recientemente.
Por tanto, la desestabilización contemporánea de clatratos
de metano formados por comunidades de microorganismos metanógenos
en el fondo de los océanos primitivos de Marte, responde de
forma elegante y completa todas las preguntas que ha suscitado durante
los últimos años la presencia de CH4 en la
atmósfera marciana. |
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| Madrid, España, 02 de Noviembre de 2006. |
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