Cómo perdió Marte su atmósfera
Alberto González Fairén |
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La presencia
de importantes cantidades de agua líquida estable
sobre la superficie de Marte durante los primeros cientos
de millones de años de su historia, parece requerir
una atmósfera de mucha mayor entidad que la actual,
capaz de mantener un efecto invernadero de cierta magnitud.
El proceso de pérdida de esta atmósfera primitiva
ha incluido el concurso de diversos factores, de los que
los más importantes han sido los grandes impactos
meteoríticos, la erosión por el viento solar
y el secuestro de gases atmosféricos en la superficie.
El análisis de la efectividad de tales procesos permite
aproximar una estimación bastante precisa de la potencia
de la atmósfera original de Marte. |
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a geomorfología
marciana revela que el clima del planeta ha cambiado de forma radical
a lo largo del tiempo. Uno de los ejemplos más conocidos y
destacados es la presencia de redes de valles fluviales en los terrenos
más antiguos de Marte, que indican sin ninguna duda que el
agua líquida fluyó sobre la superficie durante largos
y sostenidos periodos de tiempo (figura 1). Igualmente, la tasa de
erosión en las superficies más antiguas es mucho más
elevada que en los terrenos modernos. Ambos factores han sido determinantes
en la concepción de la idea de que Marte tuvo una atmósfera
mucho más densa al principio de su historia, capaz de mantener
un clima templado por el efecto invernadero que pudiera provocar,
y sostener así masas de agua y cauces fluviales. Muchos modelos
se han propuesto durante los últimos años para intentar
explicar las causas del gran cambio climático, que ha hecho
que Marte pase de ser un mundo templado y húmedo al paisaje
frío y árido que es hoy. |
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Tres procesos básicos parecen haber actuado
a lo largo del tiempo para provocar este cambio: los impactos de grandes
meteoritos, capaces de expulsar porciones ingentes de la atmósfera
al espacio interplanetario; la pérdida de materiales derivada
de la erosión por el viento solar; y el secuestro de los gases
atmosféricos en el regolito y en los casquetes polares.
El efecto de la erosión por impactos ha sido estudiado durante
años, y se ha apuntado hasta un total de 1 bar perdido por
este proceso. La eyección de la atmósfera es un proceso
dependiente de las características del impactor y de la propia
atmósfera (figura 2). Los impactores relativamente pequeños
pueden eliminar una masa atmosférica aproximadamente equivalente
a la masa que atraviesan en su trayecto hasta el suelo. Los más
grandes, por su parte, pueden expulsar del planeta una masa mucho
mayor, ya que la nube de vapor en expansión que generan barre
los gases atmosféricos a una velocidad de escape muy superior
a la del planeta; en concreto, pueden llegar a eliminar hasta el total
de la masa atmosférica situada sobre el plano tangente al punto
de impacto. En cualquier caso, el proceso de eliminación de
cantidades importantes de atmósfera por medio de impactos fue
probablemente importante durante los primeros mil millones de años
de la historia de Marte, pasando a ser un fenómeno de escasa
entidad desde entonces. En total, es posible que Marte perdiera entre
un 50 y un 95% de su atmósfera primitiva por este proceso,
lo que implica que otros mecanismos adicionales han sido precisos
para conducir al planeta a su estado actual. |
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| La erosión por el viento solar comienza con
una serie de procesos fotoquímicos que conducen a la ionización
de los átomos en las capas superiores de la atmósfera.
Los átomos son después acelerados por el viento solar,
provocando choques a altas velocidades entre ellos, lo que los eyecta
al espacio. Este proceso elimina preferentemente las especies atómicas
más ligeras, sobre todo el hidrógeno. La medida de las
relaciones isotópicas de las especies atmosféricas ofrece
una aproximación de la cantidad de gases que se ha perdido
mediante este proceso, hasta un 85-95% de hidrógeno (que daría
cuenta de una capa global de agua de entre 14 y 34 metros, de la que
el oxígeno residual habría provocado la intensa oxidación
de la superficie de Marte), nitrógeno, carbono y argón.
Pero el porcentaje total que estas cantidades pudieron representar
en la atmósfera original es incierto, puesto que se desconoce
el efecto real que pudo tener la presencia del campo magnético
original de Marte para preservar la atmósfera al protegerla
de la acción del viento solar (figura 3). Al igual que en el
caso de los impactos, el proceso pudo ser mucho más efectivo
durante los primeros cientos de millones de años de historia
del Sistema Solar, cuando la emisión del Sol en el ultravioleta
era mucho más intensa. Actualmente, Marte pierde cerca de 100
toneladas al día de material de la atmósfera por los
procesos derivados de la erosión por el viento solar. |
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Y, finalmente, no se debe olvidar el secuestro del
CO2 en el regolito y en las masas polares. Los resultados obtenidos
por las sondas Mars Odyssey y Mars Express confirmaron recientemente
que las masas polares de Marte están formadas básicamente
por agua helada, cubiertas sólo por una fina capa de hielo
de CO2 (figura 4). Por lo tanto, esta cantidad no es lo suficientemente
significativa como para tenerla en consideración a la hora
de calcular la potencia de la atmósfera primitiva.
Actualmente, la presión total de CO2 en la atmósfera
es de 6 milibares, la atrapada en el regolito de 30 a 40 milibares,
y otra mínima cantidad está depositada en los polos.
En este recuento total hay que descartar definitivamente el secuestro
de una parte del carbono en forma de minerales carbonatados, ya que
éstos no han podido ser hallados por los instrumentos específicamente
construidos para su localización y embarcados a bordo de las
naves Mars Odyssey (el Espectrómetro de Emisión Termal,
TES), Mars Global Surveyor (el Sistema de Imágenes de Emisión
Termal, THEMIS) y Mars Express (el Observatorio para la Mineralogía,
el Agua, los Glaciares y la Actividad, OMEGA): en los océanos
de Marte nunca se formaron carbonatos, debido a la extrema acidez
de sus aguas. Como en total hasta un
95-99% de la atmósfera original de Marte se ha perdido a lo
largo de su historia geológica, la presión atmosférica
durante el Noeico pudo estar entre los 800 milibares y los 4 bares.
Por lo tanto, si se analiza el efecto combinado de los tres factores
principales que han erosionado la atmósfera de Marte, se comprueba
que el planeta tuvo efectivamente una envuelta gaseosa de gran entidad,
con lo que ello implica para la evolución de su clima, de su
hidrosfera y de su posible biosfera. |
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| Madrid, España, 29 de Julio de 2006. |
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